viernes, 6 de enero de 2017

LA LLEGADA DE LOS MARIANISTAS Y SUS PRIMEROS AÑOS EN CIUDAD REAL



Con las condiciones establecidas entre los marianistas y el Obispo-Prior Irastorza, estos acudieron a la capital manchega el 3 de enero de 1916. Los primeros marianistas que llegaron a Ciudad Real fueron don Carlos López García, en la dirección, y los dos jóvenes  profesores don Julián Díaz de Guereñu y don Ambrosio Santidrián.

El jueves 27 de enero del citado año, el periódico “El Pueblo Manchego”, publicaba una nota en la que se decía: “Con el objeto que se inserte en el Boletín Oficial de la Provincia se ha remitido al Sr. Gobernador dos anuncios sobre apertura de colegios privados: uno en Alcázar de San Juan, a cargo de D. Demetrio García de la Torre, y otro en esta capital, dirigido por el hermano Marianista D. Carlos López García instalado en la calle Sauco Díaz, número 16”.


La labor docente de los marianistas pronto comenzaría en Ciudad Real, y el periódico citado anteriormente el 22 de marzo de 1916, publicaba en su portada una nota en la cual informaba de la realización de un curso preparatorio para las escuelas profesionales, en la que decía: “En breve comenzará en la Casa Popular establecida en la calle Sauco Díez  de esta ciudad bajo la dirección de los H.H. Marianistas, el Curso que ha de proceder al ingreso en las escuelas profesionales de Comercio, Magisterio, Mecánica, Eléctrica y Agrícola.

La enseñanza será completamente gratuita, con tres horas de clase por la mañana y otras tres por la tarde.

Los alumnos de dicho curso habrán de tener más de 12 años y menos de 15.

Para la admisión será necesaria la aprobación de un examen de ingreso, que se hará por escrito  y consistirá en ejercicios sobre análisis gramatical, resolución de problemas de las cuatro reglas fundamentales de la Aritmética, nociones de Doctrina cristiana y un ligero enseño de dibujo”. Este mismo diario informaba unos días después, el 25 de marzo, el comienzo de unas clases nocturnas para enseñanza teórico practicas de obreros y mecánicos, ajustadores y forjadores, y aprendizaje de aquellas materias que exigían para el ingreso de los talleres de ferrocarril, a cargo del profesor, Lorenzo Fernández Matinot, del Instituto Católico de Artes e industrias de Madrid.


El inicio de las escuelas de enseñanza gratuita comenzó para el curso 1916-17. El ya citado diario “El Pueblo Manchego”, en su número del 30 de septiembre de 1916, nos informa de ello. “El próximo lunes 2 de Octubre, tendrá lugar la apertura del Curso escolar en el Colegio de primera enseñanza gratuita del Instituto Popular de la Concepción de esta capital.

A las nueve de la mañana se celebrará en la Capilla del establecimiento, una misa solemne, a la que concurrirán con los profesores, los alumnos todos matriculados.

Los padres que deseen el ingreso de sus hijos en el Colegio, deberán presentar sus instancias en la Dirección del Instituto (Casa Popular de Nuestra Señora del Prado) de seis y media a siete y media de la tarde, antes del día cinco de Octubre, fecha en que finaliza el plazo de admisión.

En la portería de la Casa Popular se les facilitarán al efecto los impresos para las oportunas solicitudes”. Parece ser que el primer día concurrieron 20 alumnos que se elevaron a 68 al final de curso.


Las malas relaciones entre el director don Carlos López y el patronato obligaron a su cambio por don Carlos Eraña al inicio del curso, que era de carácter mucho más suave. Proveniente del Pilar de Madrid, estaba diplomado en magisterio y era un hombre joven, de 32 años de edad. Don Carlos se convirtió en el alma de «La Popular», gracias a su perfecta maestría de la tarea docente y a su profunda calidad religiosa. Situado al frente de su primer  puesto de dirección, se reveló un delicado educador de niños y jóvenes, de tacto exquisito con sus religiosos profesores y de gran acierto y cordialidad en las relaciones con los miembros del patronato. También al inicio del curso escolar de 1916, pondría en marcha la Academia Popular de Magisterio.

En el curso 1918-19 ya eran 140 alumnos y para 35 plazas disponibles se habían recibido 110 solicitudes. El éxito de los primeros profesores marianistas fue tal que pronto, otras familias más acomodadas, hicieron presión sobre el director y sobre la Junta de Patronato, para que se admitiera también a sus hijos, pagándo lo que fuera necesario. De esta manera se abrieron, nuevas aulas para enseñanza retribuida, cuyos alumnos aspiraban a seguir los estudios de Bachillerato. En 1927, la matrícula se acercaba a 400 alumnos y el problema de local era insoluble.


Con el aumento de alumnos y la imposibilidad de seguir aumentando el número en el edificio de la Casa Popular, la comunidad marianista se planteó buscar otro edificio en Ciudad Real para seguir aumentando el alumnado. Este hecho coincidió con el cambio de director en la comunidad marianista, don Carlos Eraña dejaría ser director en 1927 y sería sustituido por don Lino Esquibel.

Estaba entonces desalojado y disponible el Asilo de Ancianos (antigua carretera de Miguelturra, hoy Paseo Carlos Eraña) que durante largos años habían regentado las Hermanitas de los Pobres. Adquirido el edificio y la finca por los marinistas, allá se instalaron las clases de pago al comenzar el curso 1928-29, bajo la dirección de don Lino, fundador de la obra. La comunidad marianista, que en este curso atendía ambas obras, ya que seguían siendo los responsables del Instituto Popular, estaba constituida por 12 religiosos.


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