martes, 17 de junio de 2014

EL PUENTE VIEJO DE ALARCOS



El puente viejo de Alarcos se localiza en un encajonamiento natural del río Guadiana. A lo largo de la historia, ha significado un paso importante pues, desde la época romana, está integrado en la calzada que unía Toledo con Sevilla.


D. Inocente Hervás y Buendía, en su “Diccionario Histórico, Geográfico, Biográfico y Bibliográfico de la Provincia de Ciudad Real”, nos dice lo siguiente de este puente: “La población de Alarcos, su desarrollo y riqueza, determinarían no sólo la existencia de este puente, sino sus condiciones de seguridad. Al construir los romanos la calzada de Toledo a Sevilla, señalándole para el cruce del Guadiana, diéronle una existencia oficial que no le abandonará nunca, sujetándose  su conservación a las leyes por las cuales se rija la nación. En él existía una lápida de su reconstrucción en 1310 bajo la dirección del superior de los Dominicos, trasladada al molino y el ayuntamiento custodia en su Índice una Provisión de los Reyes al Obispo de Córdoba, presidente de esta Audiencia -1495- para este concejo y otra de Fernando VI -1758- para que los pueblos de Toledo, Alcaraz, Infantes y Almagro concurran a su reparación y a la de Doña Olalla y Morena. En los años posteriores recibió varias reparaciones, siendo la más importante la de 1800 por tener dos ojos hundidos; al hacer pasar por él la carretera de Piedrabuena lo puso bajo la custodia del Estado”.


A mediados del siglo XX, más concretamente en 1957, el puente fue restaurado al sufrir grandes desperfectos ocasionados por las lluvias caídas en ese año. Una nueva reparación sufrió en enero de 1986 al tener dañado el pavimento y los sillares separados en tres bóvedas de los arcos. La última intervención sobre este puente se produciría en enero de 1988, al tener que restaurarse dos arcos del puente.

El viernes 13 mayo de 1988 quedó abierto al tráfico el nuevo puente de Alarcos construido aguas arriba. El nuevo puente tiene una longitud de 220 metros y supuso una inversión de 160 millones de pesetas.


A partir de esta inauguración, comienza el abandono y deterioro del viejo puente, quedando sólo como servicio a las carreteras de Poblete (CR-P-4128) y Corral de Calatrava (CR-P-4129), siendo declarado como un Bien de Interés Cultural.

El viejo puente tiene cinco ojos a modo de arcos de medio punto abovedados con imposta y un caz para la fábrica de harinas, franqueados por contrafuertes. El petril también es de piedra.


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