jueves, 10 de octubre de 2013

EL ARQUITECTO DIEGO PERIS CONSIDERA QUE SE HA PERDIDO UNA OPORTUNIDAD DE RECUPERAR EL PASADO DEL ENTORNO EN LA RESTAURACIÓN DE LA PUERTA DE TOLEDO



Luis Mario Sobrino Simal entrevista a Diego Peris. Este conocido arquitecto analiza la restauración de la Puerta de Toledo en sus diferentes fases, explica las variaciones que hubiera introducido si hubiera sido el responsable de la obra y valora la destrucción del patrimonio histórico que, a lo largo de los años, ha sufrido Ciudad Real.


Pregunta.- Cuéntanos brevemente en que has trabajado estos últimos años.

Durante trece años he estado trabajado intensamente en la Universidad  de Castilla-La Mancha en proyectos en sus diferentes campus. Años de crecimiento para la Universidad y en los que he tenido la oportunidad de hacer proyectos muy interesantes en Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Talavera de la Reina, Puertollano y Almadén. En Ciudad Real obras como la Facultad de Derecho,  los edificios del ITQUIMA y sus ampliaciones por ejemplo. Dos años he estado en un proyecto muy atractivo, en Toledo, en la Vega Baja, yacimiento arqueológico singular y oportunidad de plantear un urbanismo sostenible frente a las propuestas especulativas de otros momentos.

P.- Hablamos ahora de la Puerta de Toledo y sus obras de restauración. Sabemos que esta obra tiene tres fases. ¿Qué opinas sobre la construcción de la rotonda, lo que fue la primera fase?

En un monumento su entorno es muy importante y por ello plantear la recuperación del mismo era un tema positivo. Sin embargo, creo que ha sido una oportunidad perdida. La Puerta de Toledo es parte de una muralla que rodeaba la ciudad y se entiende como parte de la misma. En la recuperación del entorno han preocupado exclusivamente los problemas del tráfico actual y se ha olvidado la posibilidad de hacer “entendible” lo que había en la ciudad en esa zona en otros momentos.


P.- La segunda parte, la restauración del monumento supongo que será un poco más complicado de explicar. ¿Cómo ves las fases que está teniendo y los resultados obtenidos y observables hasta el día de hoy? Aciertos, errores…

La Puerta de Toledo es un elemento emblemático en nuestra ciudad con un patrimonio monumental muy limitado. Y por ello el plantear su restauración era una propuesta claramente positiva. Tenía problemas que se iban manteniendo y agravando a lo largo del tiempo como las humedades que afectaban a su estructura.

Ese aspecto ha sido abordado con una serie de actuaciones que espero serán eficaces y positivas para el monumento.

Me gustan menos los recrecidos superiores con la colocación de una banda de piedra caliza de separación, los trozos de muralla construidos a los lados para simular el inicio de la misma con un intento de imitar lo antiguo y el añadido de muro de tapial que se ha colocado en la parte posterior. Se intenta unificar todo en texturas y colores en algo que la Ley de Patrimonio prohíbe realizar en ese intento de confundir entre lo realmente antiguo y lo que se ha incorporado de nueva planta.

Y junto a ello, y relacionado con la anterior pregunta, me gusta mucho menos la pavimentación de piedra caliza y sobre todo esa protección semicircular que parece elevar el monumento en una peana de protección y que distorsiona el sentido del propio monumento.

P.- La tercera parte de la pregunta ¿Cómo ves el tema de la peatonalización del tramo de la calle Toledo junto a la puerta?

Si tuviera una congruencia con la ordenación del entorno de la Puerta me parecería perfectamente razonable.

Pero creo que se plantean más por otras razones de aprovechamientos de zonas que quedan próximas a diferentes usos en la ciudad y parece tener poco sentido tal y como se están planteado


P.- Si tú hubieras sido el arquitecto responsable de la obra, ¿habrías variado mucho el proyecto de la misma?

Fundamentalmente en el camino de la austeridad y de la autenticidad. Durante la obra cuando comenzaron a echar las zahorras, las tierras compactadas de color ocre la Puerta ganaba en valor frente al fondo de ese pavimento sencillo y humilde. Inicialmente lo que hubo fue un empedrado como nos muestran las fotografías de finales del XIX. Está bien indicar que la muralla seguía a ambos lados pero señalando de forma clara que es un elemento actual que colocamos para indicar esa realidad.

Sobre todo creo que el entorno habría sido más sencillo y dando prioridad al monumento sobre el tráfico en la definición del mismo.

P.- Hay mucha gente que se ha quejado de que tal y como está el tema económico quizá hubiera sido mejor emplear ese dinero en otro tipo de obra más económica o incluso no haberlo gastado en esto sino en obras sociales. ¿Cómo lo ves?

En momentos de crisis y de escasez de recursos es cuando las prioridades políticas son más evidentes. Y en este momento está claro que nuestros esfuerzos desde lo público se deben concentrar en los programas de empleo y de mantenimiento de los servicios sociales. Hay cosas que pueden esperar unos años sin problema. En la situación de muchas familias es evidente que las inversiones deben dirigirse a otras cosas en el momento actual.


P.- ¿Cómo ves el tema de las restauraciones en general?

El Patrimonio Histórico es una propiedad colectiva y por tanto también una responsabilidad social de la comunidad. Y por ello debemos hacer el esfuerzo común para conocerlo y así apreciarlo, para conservarlo y disfrutarlo por todos.

Y ello con criterios de profesionalidad, desde el conocimiento técnico de historiadores, arqueólogos, arquitectos… y con el compromiso austero en su mantenimiento. Y sobre todo cuando es posible, en la restauración arquitectónica, mantener unos usos acordes con lo restaurado es la mejor manera de conservarlo para el disfrute de la comunidad.

P.- En Ciudad Real prácticamente nos hemos quedado sin patrimonio histórico, con excepciones como la Puerta de Toledo entre otros monumentos, por diversas circunstancias. ¿Cómo has vivido desde el ámbito profesional de la arquitectura que edificios emblemáticos de la ciudad como la Audiencia e incluso los varios ayuntamientos que hemos tenido anteriores a este último hayan sido destruidos, al igual que la mayor parte de la Plaza Mayor?

Con la tristeza de la falta de aprecio hacia una realidad que deberíamos haber sabido mantener. Es verdad que la historia se construye sobre lo anterior y no podemos santificar sin más todo lo que ha existido en otras épocas. Pero hay cosas que colectivamente valoramos, que apreciamos porque son parte de nuestra cultura y debemos mantener porque conforman nuestra vida y el entorno material en el que vivimos.

Afortunadamente vamos avanzando poco a poco en este sentido colectivo del aprecio por el patrimonio. Pero nos queda camino por andar y, en ocasiones, los valores económicos y especulativos se llevan por delante muchos elementos significativos. Solo desde la sensibilidad común y una administración responsable es posible mantener lo que apreciamos como patrimonio histórico.



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