domingo, 20 de octubre de 2013

UN RECORRIDO A LA EXPOSICIÓN DEL SIERVO DE DIOS ISMAEL DE TOMELLOSO, EN EL PATIO DE EXPOSICIONES DEL OBISPADO DE CIUDAD REAL



Concluyo mis entradas dedicadas a los mártires de la Guerra Civil Española que fueron proclamados beatos el pasado domingo, con un recorrido a la exposición de un futuro beato, hoy el Siervo de Dios Ismael de Tomelloso, que fue inaugurada el pasado lunes 14 de octubre y que se puede visitar hasta el próximo viernes día 25.


Ismael Molinero Novillo, nació en Tomelloso (C. Real) el 1 de mayo de 1917, vivió entre las dos guerras mundiales, y murió prisionero durante la guerra civil en Zaragoza, el 5 de mayo de 1938. 


Era el quinto de once hermanos. El padre era herrero de profesión y la madre tenía que ocuparse de la numerosa familia. Empezó a estudiar en el Colegio de la Milagrosa, que pronto tuvo que abandonar para ayudar a la familia y lo colocaron a trabajar como dependiente de comercio.


Demostró ser un buen estudiante, inteligente y trabajador, tanto en el Colegio de la Milagrosa como en la escuela, con unas dotes especiales para tratar a la gente y para el arte y la creatividad, lo que demostró en el comercio, en la decoración de los escaparates, en la atención a los clientes, tocaba la guitarra, recitaba poesías, montaba y dirigía obras de teatro, por lo que fue muy apreciado por sus jefes. Era, además, el líder de la pandilla de amigos que lo admiraban por su carácter extrovertido, divertido y alegre.


Por medio de un amigo ingresó en la Juventud de Acción Católica en 1934 y, sin cambiar de vida y de trabajo, ni perder la alegría, comenzó a cuidar y atender a los pobres del pueblo y a los ancianos desamparados del Hospital – Asilo, ayudando a las Hermanitas de los Desamparados, y alegrándoles su vida con la guitarra, las canciones y los bailes.


Hizo Ejercicios Espirituales en el Seminario de Ciudad Real en 1935 e impresionó mucho a los sacerdotes y seminaristas por su piedad y devoción a la Eucaristía. El Padre Sánchez-Olivas, que fue asesinado, al terminar los Ejercicios Espirituales y despedirse de los jóvenes, cuando llegó a Ismael, se puso de rodillas y le besó los pies, lo que ninguno ha podido olvidar.


El año 1937 fue movilizado por el ejército de la República, combatió en el frente de Teruel y, en febrero de 1938, fue hecho prisionero en la batalla del Alfambra. Lo llevaron con cientos de milicianos a unas parideras de ganado que utilizaron provisionalmente como prisión en Santa Eulalia del Campo. Como ese invierno fue uno de los más duros que se han conocido, con temperaturas de más de veinte grados bajo cero y cubierto de nieves heladas, enfermó de pulmonía que degeneró en tuberculosis.


En la prisión continuó ofreciendo su vida a Dios, en silencio, por la paz, a pesar de la enfermedad, pudiendo haber obtenido la libertad con haber dicho simplemente que era el tesorero de la Acción Católica de Tomelloso.


A mediados de febrero de 1938, fue trasladado al Campo de Concentración de San Juan de Mozarrifar, cerca de Zaragoza, y continuó el martirio del silencio hasta que, próximo a morir abrió, por primera vez, sus labios para pedir la confesión y la comunión. Murió en el Hospital Clínico de Zaragoza, el 5 de mayo de 1938, desde donde se extendió su fama de santidad por Zaragoza, donde lo empezaron a conocer como Ismael de Tomelloso.


Se escribieron cientos de artículos sobre su vida y varias biografías tituladas: “El Miliciano Santo”, “La Lección de su Silencio”, “El Miliciano que Murió como un Santo” y una obra de teatro, “El Miliciano de Amaponte”. Su fama de santidad se extendió por toda España y más allá de nuestras fronteras.


Los jóvenes de Acción Católica de Zaragoza visitaron con frecuencia su tumba y le hicieron homenajes nacionales en la Plaza del Pilar donde acudieron más de veinte mil de jóvenes. Sus restos se trasladaron a Tomelloso por deseo de su madre el 13 de mayo de 1950. El último homenaje que se le rindió fue en Tomelloso fue el 20 de mayo de 1956, al que acudieron miles de jóvenes de Acción Católica, y desde entonces el silencio que guardó Ismael para su vida se ha extendido durante más de medio siglo, hasta principios del siglo XXI que fue solicitada la apertura del proceso de canonización concediéndose el “nihil obstat” en dos meses, en febrero de 2008, habiendo sido clausurada la fase diocesana de la Causa de Beatificación y Canonización del hoy Siervo de Dios en el Obispado de Ciudad Real el 3 de diciembre de 2009 y presentada en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.


La Asociación por la canonización del siervo de Dios Ismael de Tomelloso ha sido la encargada de montar la exposición sobre su vida que se expone en el Obispado. D. Blas Camacho, presidente de la asociación y  el Obispo-Prior D. Antonio Algora, fueron los encargados de inaugurar la exposición, asistiendo a la misma numerosos fieles tanto de Ciudad Real como de Tomelloso.


En la exposición podemos ver la reproducción de fotografías y documentos relacionados con el Siervo de Dios, así como las banderas de Acción Católica de su pueblo natal, Tomelloso, una piedra del campo de prisioneros de Santa Eulalia del campo, así como la cruz que le fue puesta en su primera tumba en Zaragoza.


Durante la inauguración de la exposición, el Obispo-Prior dijo: “Saludo esta iniciativa de los Amigos de Ismael de venir a la capital de la provincia a presentar esta figura y que sea conocido en estos momentos de especial dificultad en nuestra nación, precisamente, porque hay que coordinar y aunar voluntades cuando la gente está pensando más en la diferencia que en lo que nos une, será importante tener una figura como Ismael, para decir aquí está mi vida para que no peléis, sigáis adelante,… lo que es el bien común”.


“Los santos son santos porque son personas y como personas se han sabido relacionar también personalmente”, no sólo con otros individuos sino también con un “encuentro personal con Jesucristo”, “el hijo de Dios hecho Hombre” que murió “por nosotros haciéndose cargo de las tristezas, alegrías y penas”, explicó ayer Algora, quien recordó que en estos años se ha asistido a una beatificación de 500 mártires de la guerra, el pasado fin de semana, tras los 498 de la beatificación anteriores y los “mil y pico” que todavía quedan con fama de martirio por iniciar su proceso.


El caso que ocupa la exposición es diferente se trata de republicano cuya santidad se basa en el misterio del silencio. En las palabras que decidió no decir para afrontar su destino. “Prefiere guardar silencio”, aunque podría haber salido de la cárcel y del frío de Aragón, superior a los 20 grados bajo cero, con sólo indicar su cargo tesorero de Acción Católica. “Un concepto que en la cultura de nuestro tiempo no cabe, el valor del sacrificio por el bien común”, dijo Algora en la inauguración.


“El sacrificio de Ismael es su silencio, no cobrar ventaja por tener fe y ser cristiano y como la santidad no tiene color político, la santidad queda oculta a pesar de que la gente de Acción Católica de Zaragoza, cae en la cuenta de este muchacho”, que reza el rosario, que “sabe rezar” y lograr la comunión con Dios. Después en 2009 se inicia el proceso, pendiente actualmente de la decisión de Roma, actualmente, para elevar la causa al Papa y nombrar santo a este miliciano de acción católica. 


“Es difícil que la mentalidad de nuestro tiempo comprenda el concepto de ofrenda de la vida, pero ofrecer la vida a dios por la salvación de alguien, en esos años de la muerte de Ismael es algo que pone los pelos de punta y hace pensar”, concluyó el Obispo.


Por su parte Blas Camacho, Presidente de la Asociación para la Causa de Ismael de Tomelloso, dijo que: “Ismael es una figura muy peculiar porque no hizo más que ser un joven alegre que cumplió la voluntad de Dios, donde Dios lo quiso llevar desde que se convirtió como miembro de Acción Católica en tesorero”. De aquí, con la llegada de la Guerra Civil, Ismael luchó en el bando republicano y llegó al frente de Teruel, donde participó en la conocida batalla y fue hecho preso. En la cárcel detenido fue donde cumplió el ‘misterio del silencio’, permaneció callado cuando pudo haberse librado de ir a prisión cono sólo contar a un capitán, de Tomelloso. “Allí pudo librarse ante un amigo del pueblo militar o diciendo que era de acción católica”, explica Camacho, “pero mantuvo el silencio”.


La exposición, que permanecerá abierta hasta como ya hemos referido hasta  el próximo 25 de octubre, abrió unas jornadas en torno a la figura del tomellosero, ofreciéndose cuatro conferencias durante esta semana en torno a su figura.


Estas conferencias se impartieron en el salón de actos de la Parroquia de San Pablo a partir de las 19:30 horas, y fueron las siguientes:

- Martes, 15 de octubre. "La Iglesia de Ciudad Real cuna de santos" por D. Antonio Algora, Obispo Prior.

- Miércoles, 16 de octubre. "Ismael de Tomelloso y la Acción Católica. Contexto histórico de su vida" por Francisco M. Jiménez, profesor de Historia de la Iglesia del Seminario Diocesano.

- Jueves, 17 de octubre. "El martirio del silencio: lectura teológica de la vida de Ismael de Tomelloso" por Joaquín Martín Abad, Vicario Episcopal para la Vida Consagrada de la Archidiócesis de Madrid.

- Viernes, 18 de octubre. "Vida y virtudes de Ismael de Tomelloso" por Bernardo Torres, Vicario Judicial de la diócesis.


Quien quiera saber más sobre la vida de este tomellosero, y las acciones que está llevando a cabo la asociación para su canonización, puede hacerlo pinchando el siguiente enlace: http://www.ismaeldetomelloso.com/


La asociación ruega a quienes obtengan favores por la intercesión de Ismael de Tomelloso, lo comuniquen al Sr. Delegado para las Causas de los Santos del Obispado de Ciudad Real, c/ Caballeros, 5. 13001 Ciudad Real, y a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, Plaza de España, 5. 13700 Tomelloso.


Oración para uso privado:

Señor, Dios nuestro,
que por medio de la Santísima Virgen María
otorgaste a tu Siervo Ismael de Tomelloso
la gracia de servir a la Iglesia
entre jóvenes, enfermos y ancianos
desamparados con alegría y entgrega.
Dígnate glorificar a tu Siervo Ismael y
concédeme por su intercesión
el favor que te pido… (pídase). Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


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