lunes, 27 de enero de 2014

LOS CULTOS ANUALES DE LA REINA DEL CONSUELO



Se han celebrado un año más en la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, los cultos anuales en honor a María Santísima del Consuelo, titular  de la Cofradía de la Flagelación. Sin duda uno de los cultos mejor preparados y más participativos de los celebrados por cofradías en nuestra ciudad.

El Triduo comenzó el pasado jueves, sorprendiendo a todos las personas que pasaron durante estos días por el templo parroquial, por el magnífico altar de cultos montado por la cofradía y el exquisito gusto a la hora de vestir la imagen de María Santísima del Consuelo.


La Cofradía de la Flagelación siempre prepara con mimo todo lo relacionado con los cultos de sus Titulares, y los altares que se diseñan y realizan, aunque efímeros, son sin duda los mejores de Ciudad Real. Todo se cuida durante la celebración de estos cultos, los altares, la decoración floral y la celebración eucarística, sin duda un ejemplo de hermandad.

Si hubiera que calificar estos cultos la nota seria de diez, diez al grupo de camarería por saber vestir también a la señora, diez a D. Antonio por la predicación en estos cultos, diez a todos aquellos que nos han sorprendido con el altar de cultos del Triduo,  y el de la Función, y diez a todos los hermanos que ayer asistieron al templo parroquial llenándolo.


Gracias a todos por haberme dejado besar un año más a la representación de la más bella imagen de la Madre de Dios en la tierra, María Santísima del Consuelo, que encierra en su rostro,  cinco lagrimas de dolor que a mí  tanto me reconfortan y me dan fuerza para seguir en este valle de lagrimas.


Cinco lagrimitas tienes
en tus mejillas morenas,
cinco perlas relucientes,
cinco risas, cinco penas,
cinco rosas que florecen
sobre tu cara trigueña.

Cinco misterios de gozo
de una vida placentera,
cinco, también, de dolor
que a tu pecho lo atraviesan.

Cinco lágrimas palpables,
muestra de tu pena inmensa,
hacen surcos en tu cara
donde se siembra la pena.

Cinco surcos, que en tu cara,
dejan la angustiosa huella,
de una cascada de llanto,
que brota amarga y muy lenta.


Tus cinco lágrimas, Madre,
cinco rosas, cinco perlas,
cinco plácemes de redención
que a los humanos nos prestas,
son como cinco caminos
que hacia tu Hijo nos llevan.

¡Ay que cinco resplandores
de tu carita morena,
yo quisiera que surcaran
a mi noche sin estrellas,
e iluminarme el paso
de tu redentora senda!

Las cinco llagas de tu Hijo
en tu cara se hacen perlas,
que ruedan por tus mejillas,
pero que al cielo se elevan,
¡Cinco lagrimillas blancas
en tu cara, Consuelo reina!


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