miércoles, 27 de abril de 2016

LA IGLESIA SALESIANA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA


 
La neogótica iglesia salesiana de San Ignacio de Loyola, fue inaugurada en 1914

Al establecerse la comunidad jesuita en Ciudad Real en 1903, uno de los objetivos fue construir una iglesia junto a su residencia, adquiriendo para ello la casa contigua a la misma. La nueva iglesia de estilo neogótico, no sabemos con certeza quién fue el arquitecto, algunos la atribuyen a José Pagasartundúa, jesuita y arquitecto, otros piensan en Telmo Sánchez, siendo este último quien seguro fuera su autor, ya que este era el arquitecto provincial de Ciudad Real desde 1906 y el diocesano desde 1911.

 
Vista de la iglesia cuando se inauguro en 1914 con el desaparecido retablo del artista José Alsina Subirach

La nueva iglesia se inauguró el 27 de marzo de 1914 y tomó el nombre de San Ignacio de Loyola. Su exterior corresponde en la actualidad a la reforma que se realizó en 1966, cuando se construyó la nueva residencia, tirándose la antigua entrada al templo y la airosa espadaña con reloj eléctrico, para levantar en su lugar la fea actual. 

 
En el año 1943 se inaugro el nuevo retablo mayor obra de los Talleres Granda

El interior se trata de un templo de estilo neogótico de una sola nave con bóvedas de crucería sencilla. En cada tramo se abren los muros con grandes ventanales ojivales geminados, con parteluz y rematados por óculo, cerrados sus huecos por vistosas y artísticas vidrieras de decoración vegetal y geométrica en el estilo neogótico imperante, mientras la cabecera, por su parte, se ilumina mediante ojiva sin tracería y cerrada por una gran vidriera multicolor representando al Santo Fundador de la Compañía, San Ignacio de Loyola. A los pies del templo se eleva el coro alto, con antepecho en yeso de sencilla tracería neogótica de rosetas.

Vidriera de San Ignacio de Loyola que preside el ábside del templo

Cuando se inauguro la iglesia en 1914, esta poseía un retablo en el altar mayor también de estilo neogótico, presidido en la parte central por un calvario y coronado por la imagen de San Ignacio de Loyola, obra del artista José Alsina Subirach. Junto al altar se instaló un pulpito obra de Mariscal, ambas piezas fueron arrancadas, troceadas y utilizadas o vendidas como leña en 1936 durante la Guerra Civil Española. Sólo se salvó un fragmento del retablo, el busto y cabeza de la figura central del mismo, el actual Cristo de la Salud, que sigue recibiendo culto en la iglesia. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), la iglesia fue convertida en depósito de intendencia.

 
Actual retablo de San José. Desde 1943 y hasta 1986 recibió culto en este retablo la imagen de la Inmaculada

Terminada la Guerra Civil, los jesuitas regresarían a Ciudad Real, teniendo que restaurar todas sus dependencias que se encontraban en pésimo estado. La iglesia fue de nuevo abierta al culto y en 1943 gracias a la generosidad de Dª Dolores Ayala, que pagó las 100.000 pesetas que costaron los nuevos retablos, se inauguraron estos el 10 de enero de 1943, siendo obra de los madrileños talleres Granda. El nuevo retablo mayor está presidido  por un Calvario, flanqueado por grupos de santos de la orden jesuita en relieve esculpido: en uno está San Ignacio y los santos confesores; en el otro, los santos misioneros y mártires.

 
Retablo del Sagrado Corazón de Jesús también de 1943 y del mismo taller que el del altar mayor

También se inauguraron en este día en el primer tramo de la nave, los retablos laterales al altar mayor, ambos obra también de los Talleres Granda. Un retablo está presidido por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y otro por la imagen de la Inmaculada, acompañada por San Estanislao de Kostka y San Luis Gonzaga. Este último retablo es el actual de San José, ya que con la llegada de los salesianos en 1986, la imagen de la Inmaculada fue retirada del culto y fue sustituida por la imagen de San Juan Bosco, hasta que ocupó su actual ubicación.

 
Modernos retablos de María Auxiliadora y San Juan Bosco

En el segundo tramo de la iglesia nos encontramos dos retablos uno enfrente al otro. Estos son recientes de hechura moderna y sencilla, realizados por la actual comunidad salesiana. En uno de ellos se encuentra la imagen de María Auxiliadora y en el otro San Juan Bosco, fundador de los Salesianos, y los jóvenes Santo Domingo Savio y la Beata Laura Vicuña.

El mutilado Cristo de la Salud

A los pies del templo se encuentra la imagen de Jesús a Lomos de la borriquilla, obra de los talleres de arte religioso de José Rabasa, del año 1945,  titular de la Hermandad de las Palmas y que reside canónicamente en el templo. Frente a este misterio de la Semana Santa se encuentra la imagen  ya citada del Cristo de la Salud.

 
Coro alto del templo

El actual y mutilado Cristo de la Salud, procede del antiguo retablo mayor de la iglesia, destruido durante la Guerra Civil Española. Su antigua advocación era de Cristo de la Buena Muerte, cambiándose la misma al ser puesta al culto tras las Guerra Civil. Como ya dije anteriormente, durante la Guerra Civil el mobiliario de la iglesia se vendió como leña. Una señora de Ciudad Real compró como leña ese trozo grande, que contenía cabeza y busto del Cristo, lo conservó sin saber a quién pertenecía, una vez finalizada la Guerra Civil casualmente se descubrió que procedía del antiguo retablo de la iglesia de los jesuitas a los que devolvió esta escultura mutilada.

Para terminar decir de este templo, que en el presbiterio existe una cripta utilizada como enterramiento, en la que se encuentran el cuerpo del jesuita ciudadrealeño, D. Ángel Ayala Alarcó y sus padres, y la de los mártires jesuitas asesinados en 1936.

La fea y moderna fachada de la iglesia, nada tiene que ver con el neogótico templo que guarda tras sus muros


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