jueves, 28 de abril de 2016

LOS MÁRTIRES JESUITAS CIUDADREALEÑOS, LOS GRANDES DESCONOCIDOS


Calvario del retablo del altar mayor de la iglesia salesiana de San Ignacio de Loyola obra de los Talleres Granda de Madrid realizado en 1943

Como decía ayer, en el altar mayor de la iglesia existe una cripta donde se encuentran enterrados el jesuita D. Ángel Ayala Alarcó y sus padres, junto a los mártires jesuitas asesinados en 1936. En total fueron cuatro los asesinados en 1936 por republicanos de izquierdas por causa de la fe, dos sacerdotes y dos hermanos: Padres D. Manuel González y D. José Sánchez Oliva, y los Hermanos D. Domingo Ibarlucea y D. Antonio Sanchiz.

Cuando estalló la Guerra Civil española el 18 de julio de 1936, los cuatro jesuitas que quedaban en Ciudad Real no estaban juntos. El superior, Manuel González, se encontraba en Daimiel, en casa de las religiosas josefinas,  dándoles ejercicios. Fue en esta localidad donde el religioso se entregó al alcalde, al saber que lo estaban buscando. Era el 19 de agosto. Las autoridades del pueblo y un policía venido de la capital que fueron los autores de la detención se jactaban diciendo: “Hemos detenido nada menos que al jefe provincial del fascismo”.

El P. José Sánchez Oliva estaba dando ejercicios en Ciudad Real a las religiosas de la Inmaculada para el Servicio Doméstico. De ahí marcho al piso en la calle Cardenal Monescillo, donde vivían los jesuitas en aquellas fechas, siendo detenido el 18 de agosto. Los hermanos Sánchez e Ibarlucea fueron detenidos el mismo día, inmediatamente después, y conducidos a la Inspección de Vigilancia, situada junto al Ayuntamiento, y recluidos en dos celdas contiguas.

 
Padres y Hermanos de la Compañía de Jesús asesinados en 1936

Entretanto los dos padres coincidieron en el Gobierno Civil, amontonados con otros detenidos. Estuvieron sucesivamente en diversas habitaciones; donde más tiempo permanecieron fue e una del piso superior con la luz de la ventana que daba al callejón del Casino. El 5 de septiembre, hacia las siete de la tarde, fueron sacados del Gobierno Civil los padres y de la Inspección de Vigilancia los hermanos y llevados a la Cárcel Provincial.

La noche del 7 al 8 de septiembre, hubo una “saca” (salida de presos para su ejecución). Nueve nombres, el P. Manuel González y el H. Domingo Ibarlucea hacían los números 5 y 9; a la 1,30 de la madrugada del 8 se le hizo subir a una camioneta que, seguida de un coche, se dirigió a Las Casas. Cruzaron el pueblo y a unos 400 metros del mismo y a unos 40 del cementerio, en un pequeño altozano, fueron asesinados uno a uno. La ejecución duró como tres cuartos de hora y se hicieron unos sesenta disparos. Al llegar el día los cadáveres fueron enterrados en una fosa ya dentro del cementerio del pueblo.

Veinticuatro horas después, otra saca de 18 hombres partía de la cárcel camino de Carrión a 10 Km de Ciudad Real. Allí iban el P. Sánchez Oliva y el H. Sanchiz. En el pueblo fueron ejecutados cerca del cementerio y de una alberca, siendo los cuerpos arrojados a una zanja.

Al término de la Guerra Civil, los cuerpos de los cuatro mártires fueron depositados en el cementerio de Ciudad Real, para ser colocados posteriormente en la cripta de la iglesia de San Ignacio, lugar donde descansan.

El 14 de mayo de 1946 se incoó el proceso de beatificación por causa de martirio a favor de los siervos de Dios Manuel González y José Sánchez Oliva, sacerdotes de la Compañía de Jesús, y los hermanos coadjutores de la misma Compañía Domingo Ibarlucea y Antonio Sanchiz.

El día 12 de septiembre de 1947 se publicaba en Lanza un artículo del P. Joaquín Meseguer que trataba del final del proceso en su nivel diocesano. La última sesión había tenido lugar el 20 de junio de 1947. Se encuentra actualmente en marcha el proceso apostólico en Roma.

 
Documento perteneciente a la Causa General de la Guerra Civil Española, donde se da cuenta del asesinato de los cuatro jesuitas

No hay comentarios:

Publicar un comentario