martes, 11 de octubre de 2016

LA SALVE ANTE LA VIRGEN DEL PRADO DEL GENERAL MIGUEL PRIMO DE RIVERA Y ORBANEJA



Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870-París, 16 de marzo de 1930), II marqués de Estella y grande de España, fue un militar español que ejerció como dictador entre 1923 y 1930, primero como Presidente del Directorio Militar (septiembre de 1923-diciembre de 1925) y posteriormente como Presidente del Consejo de Ministros (diciembre de 1925-enero de 1930).

Durante los años que estuvo al frente del gobierno de España, visitó una sola vez Ciudad Real, el 7 de octubre de 1926. Llegó en tren a nuestra ciudad a las cinco y cuarto de la tarde, proveniente de un viaje oficial por Extremadura. En la estación adornada de marera especial, fue recibido a los sones de la Marcha Real por las bandas municipal, provincial y de Miguelturra, siendo saludado por las autoridades locales, provinciales y el Obispo-Prior.

Desde la estación se dirigió por la calle Ciruela a la Plaza del Pilar donde se levantaba un arco en su honor, realizando una primera parada en el antiguo ayuntamiento capitalino, donde visitó sus dependencias y ocupó la silla del Alcalde en el salón de plenos, sirviéndose un refrigerio en su honor.


Desde el ayuntamiento se dirigió a la Catedral, siendo aclamado en el trayecto por cientos de ciudadrealeños y en el Prado por los niños de las escuelas normales. En el templo prioral entró a las seis de la tarde siendo recibido por el Obispo-Prior y Cabildo prioral. Tras ser bendecido con agua bendita por el Obispo, se dirigió bajo palio llevado por seis seminaristas, al trono que en el lado de la Epístola se había levantado, mientras en el órgano se interpretaba la marcha de Mendelson.

Una vez situado en el trono, el Obispo-Prior entonó la Salve a la Virgen del Prado, de la que era autor el maestro Buitrago, cantada por la Capilla de la  S. I. P. y la Scola Cantorum del Seminario. Terminada la Salve el Obispo dio la bendición y se cantó el himno a la Virgen del Prado, cuya música es de una de las más prestigiosas firmas de Música Religiosa J. Valdés.  Terminado el himno a la Virgen, Primo de Rivera y su sequito subió al Camarín de la Virgen del Prado, donde admiró las alhajas de la Catedral.

Terminada la visita a la Catedral, se dirigió al Palacio de la Diputación donde en el salón de sesiones comenzó una recepción popular, que terminó con un vino en su honor. Tras la recepción popular se reunió con el Gobernador Militar de Ciudad Real. Al término del acto de la Diputación visitó el Parque de Gasset y la Puerta de Toledo. Después hubo un banquete en el Casino, un mitin en el Teatro Cervantes y una visita al Teatro Olimpia, terminando la jornada a la una y media de la noche, marchando a descansar en el break de Obras Publicas, que fue enganchado a las cuatro de la madrugada en el correo de Badajoz con destino a Madrid.


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