martes, 14 de mayo de 2013

BALANCE DE UNA SEMANA SANTA QUE TERMINÓ EN CIUDAD REAL COMO EMPEZÓ, PASADA POR AGUA. SÁBADO SANTO



De nuevo la lluvia dió tregua durante el Sábado Santo. La Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad salió a la calle para dar testimonio público de fe ante devotos, cofrades y curiosos. El pueblo ciudadrealeño  pudo disfrutar de dos pasos, el misterio de la Santa Cruz y María Santísima de la Amargura y el paso de palio  con la imagen de Nuestra Señora de la Soledad  que habla por sí sola y que es una autentica belleza.


La cofradía inició su recorrido procesional a las 20:00 horas y regreso de nuevo a la Parroquia de San Pedro una vez que había concluido la Vigilia Pascual alrededor de las 0:30 horas. Durante el recorrido realizaron un saludo a la Hermandad del Cristo de la Piedad en los jardines del Prado y a la Hermandad de la Coronación de Espinas en la puerta de la Parroquia de Santa María del Prado Merced.


Destacar este año el buen sabor que dejo la cofradía por su organización y que todos los hermanos vistieran por primera vez la nueva túnica. Como es tradición en la cofradía, el palio de Nuestra Señora de la Soledad fue  acompañado solo de mujeres de todas las edades, vestidas de negro, con mantilla, medalla de la cofradía, vela en la mano y flor de la pasión en el pecho, que dejaron un reguero de cera fervorosa en calles del recorrido, como viene ocurriendo desde 1928.

El misterio de la Cofradía nos mostró unas imágenes perfectamente vestidas por el vestidor Antonio García Hidalgo, como en estos últimos años.

EL libro de Reglas de la Cofradía, en terciopelo negro con orfebrería de Ramón  Orovio de Torralba de Calatrava (Ciudad Real).

La Cofradía también ganó en la organización de su cortejo procesional, con la incorporación del cuerpo de acólitos desde hace cuatro años.

La Virgen de la Soledad lleva en el pecherín, una insignia de la Orden de Malta y una medalla del Pontificado de Juan Pablo II.

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