viernes, 10 de mayo de 2013

GESTIÓN Y CONSERVACIÓN DE NUESTRAS IMÁGENES


Raquel Racionero junto a la Virgen de la Angustias recién restaurada en la exposición de arte religioso del pasado mes de marzo.

Hay muchas maneras de gestionar una imagen o un conjunto de bienes y no tantas que estén tan acertadas, como aquellas que parten de la ilusión, la dedicación y el cuidado.

Una gestión acorde a las necesidades, de calidad, nunca es fruto de un accidente, sino del resultado de un esfuerzo de la inteligencia. La materia que conforma el significado de muestras imágenes, que recogen las características plásticas, que nos hacen reconocer y recogernos ante la contemplación, no dejan de ser mero cuerpo, mera forma, pero que sin el que no podríamos llegar al verdadero significado de lo representado.

Cesar Brandi, pionero y padre de parte de las teorías sobre la restauración en el siglo XX, decía que: “Tan solo se puede restaurar la materia” y que cierto es. Estas imágenes, matericas y portadoras de belleza, dolor, sentimientos, quedarían relegadas al olvido sino existiera alguien que las diera sentido con su fervor y con su mirar. Es necesario un receptor del mensaje, que sepa aportar sentido al rito y a las piezas que lo conforman, que disfrute de la experiencia estética, y que dote con su espiritualidad de sentido al porque de las imágenes.

Desde el pasado mes de Enero y hasta el mes de marzo se llevo a cabo la restauración de la imagen de la Virgen de las Angustias.

Muchos centros religiosos y almacenes donde los pasos esperan poder volver a cobrar vida año tras año, pueden terminar siendo cementerios de efigies y estatuas calladas, roídas y perdidas. Cabe esperar que teniendo todo esto, el proceso del disfrute estético, puede llevarse a cabo. Pero eso sería cierto si encontráramos siempre a esa materia como debiera estar, es decir, que no mostrara envejecimiento, deterioro y en definitiva que mostrará cualidades que la puedan acercar a los cánones de belleza.

En muchos casos aunamos esfuerzos para que nosotros, como propietarios de estos bienes, se muestren con las más ricas telas y textiles, que los pasos sean los mejor ornamentados, acompañar a nuestras piezas con nuestras mejores galas dentro de nuestra Semana Santa, olvidándonos del trabajo constante, del mantenimiento global de nuestras piezas, del entorno, se su visionado detenido tras el cambio de estación, o de una limpieza y acondicionamiento rutinario.

La restauración de la Virgen se llevo a cabo en las dependencias del Obispado.

Esto no es más que sentido común, y sin que sea necesario un apego exagerado o enfermizo, a la materialidad de nuestras imágenes, con unas medidas de conservación razonables y sencillas se podría poner en práctica la conservación preventiva, evitándose restauraciones irreversibles y muy intervencionistas y a la larga disgustos innecesarios. Para ello existen herramientas a disposición del público, como pueden ser los portales específicos y los foros que nos aportan las nuevas tecnologías, como por ejemplo la web denominada contemplart.es, o el asesoramiento directo con profesionales con formación específica del campo de la conservación y restauración de bienes culturales.

El tiempo a su paso plantea pérdidas de material único e irrepetible, y ante él debemos tratar las obras con propuestas basadas en planes de actuación organizados, gestionados y asesorados. Las obras envejecen tras el tiempo perdiendo resistencia sus materiales, por alteraciones intrínsecas, es decir que le son propias al material y a las que se une las extrínsecas cuya fuente de origen en su mayoría viene dado por el hombre.

El trabajo de Raquel Racionero está avalado por un sin fin de obras restauradas tanto públicas como privadas. Fue la encargada de restaurar el Camarín de la Virgen del Prado.

Dentro de estas alteraciones encontramos desde manipulaciones y movimientos innecesarios dentro de la ubicación de las piezas, intervenciones con una finalidad de arreglo realizadas por personal no cualificado y con materiales no compatibles, entre otros.

Las piezas requieren una forma de hacer constante, y al igual que los conservadores y los restauradores deben pasar por las piezas sin que se note su rastro, así debería ser por parte de todos los responsables que velan y guardan estos tesoros artísticos de gran valor, dentro de la Semana Santa.

RAQUEL RACIONERO NÚÑEZ
Técnico en Conservación y Restauración de Bienes Culturales

La restauración de la imagen fue uno de los estrenos que no pudimos disfrutar el pasado Viernes Santo.

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