jueves, 20 de junio de 2013

EL RETABLO CERÁMICO DE SAN JUAN DE ÁVILA EN EL OBISPADO DE CIUDAD REAL, OBRA DEL CERAMISTA MANUEL VIGIL-ESCALERA DÍAZ POR ANA MARÍA FERNÁNDEZ RIVERO


Fachada del Obispado y Museo Diocesano de Ciudad Real, en la calle Caballeros

El retablo cerámico de San Juan de Ávila se localiza en el Palacio Episcopal (sede del Obispado Priorato de Las Órdenes Militares de Ciudad Real), edificio de grandes dimensiones y compleja estructura, en la calle Caballeros número 5, uno de los más nobles edificios del Ciudad Real de la Restauración. Se ubica en la planta baja del ala izquierda, en el Patio del Museo Diocesano (inaugurado el 10 de marzo de 1990).

El Obispo-Prior D. Narciso de Estenaga. Real Instituto Narciso de Estenaga

El Obispo D. Narciso de Estenaga sentía predilección por los temas históricos y los relacionados con el arte. Era correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando; académico de número y director de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo; caballero del hábito de Santiago y caballero de la belga Orden de la Corona. Dominaba varios idiomas y fue autor de varias obras, entre ellas una historia de la catedral de Toledo que dejó inconclusa. Quiso ennoblecer el edificio con diversos mosaicos y vidrieras que aún se conservan y admiramos. La construcción del retablo se lleva a cabo en un momento extraordinario en el que la Diócesis de Ciudad Real trabaja intensamente en los preparativos de la canonización del Maestro Juan de Ávila.

La fábrica encargada de realizarlo fue la de “Ramos Rejano” de Sevilla radicada en el popular barrio sevillano de Triana, una de las más prestigiosas del siglo XX, fundada por Manuel Ramos Rejano en 1895, siendo ejecutado en 1927 por el ceramista Manuel Vigil-Escalera y Díaz, cuya firma figura en la parte inferior a la derecha del mosaico.

Imagen del retablo completo

Esta obra está instalada en la pared SW del patio, en un nicho excavado de 278 cm de alto x 209,7 cm ancho y 45 cm de profundidad, (38º59´13´´N y 3º55´54´´W). Mide el mosaico 253,5 x 160 cm total, la configuración del panel donde se representa la imagen devocional es rectangular colocada en posición vertical.

La técnica utilizada en la fabricación de los paños cerámicos es la llamada “técnica del azulejo plano pintado”, de estilo italiano denominado, también, ”pisano”, por ser el artista Francisco Niculoso Pisano quien la introdujo en la capital Sevillana a finales del siglo XV. Este procedimiento utiliza el panel de azulejos a modo de lienzo, plasmando los óxidos de los colores directamente sobre él, abriendo mayores posibilidades pictóricas en la representación iconográfica, razón por la que esta nueva técnica será la más empleada en los retablos cerámicos.

Los azulejos son recortados, planos, polícromos, pintados con pigmentos vitrificables de forma artesanal y posteriormente vidriados al horno. Técnicamente goza del refinamiento de la pintura de caballete, en el que destaca la utilización de una paleta cromática protagonizada por el color azul cobalto y el amarillo antimonio para el fondo. También destaca un fino siluetado en la figura del santo, el uso del raspado para los brillos de los motivos vegetales, así como un claroscuro que resalta el volumen de los elementos del conjunto.

Detalle del motivo decorativo que rodea la escena central

Consta de una red modular formada con un total de 228 azulejos de formato cuadrado, dispuestos en diecinueve filas por doce columnas. La medida de cada pieza cuadrada es de 14 x 14 cm., a excepción de los 12 azulejos que rematan la franja inferior que miden 14 x 5,5 cm. de alto.

El panel cerámico resultante responde al tipo de composición más elaborada donde la figura principal se representa rodeada de una compleja decoración, inscrita en una superficie de forma variable, en nuestro caso de forma de óvalo.

El artista ha plasmado en el panel de azulejos, de estilo neobarroco, un conjunto en el que la simetría será la encargada de imponer el equilibrio, la estabilidad y la armonía a la composición, adornado con ferroneríe que enmarca con magníficos ramos el derredor de los tres medallones: el central, ovalado y de mayor tamaño, con la figura de San Juan de Ávila; el de la parte superior circular, con las cuatro cruces de las Órdenes Militares y el de la parte inferior con el Escudo de armas de Don Narciso de Estenaga, VII Obispo de Ciudad Real, igualmente circular y a modo de cartucho. El perímetro de estos círculos en color cadmio se asemeja a una cadeneta de chevrones sobre las que se imbrica el repertorio decorativo desplegado a ambos lados de su eje central especularmente.

Moldura de escayola de estilo renacentista que a modo de alfiz que enmarca el retablo

Es en la decoración donde el pintor ceramista despliega su libertad imaginativa y delicadeza. Los elementos decorativos están basados principalmente en motivos vegetales, metamorfoseados en cintas anchas que giran como volutas, hojas de acanto de bordes carnosos y enrollados, tallos que se retuercen y enderezan en curvas y contracurvas, teniendo como referencia el eje central. Asimismo, las hojas se retuercen y doblan, desenrollan, se quedan suspendidas y, manejadas al albedrío de una ligera brisa o un extraño viento, escalan, descienden y se yerguen, dando vitalidad y dinamismo a la composición y creando un rítmico movimiento ondular además un fuerte atractivo visual.

Todo este conjunto está bellamente enmarcado por un basamento cuya decoración vegetal, similar a la descrita en el párrafo anterior, maciza todo el espacio disponible en perfecta simetría y una rica tonalidad de colores azules y amarillo sobre fondo verde; zócalo roto en su parte central por el medallón que cobija el escudo del Obispo de Estenaga.

Como elementos de cierre laterales sendas columnas, abalaustradas con capitel jónico y fustes divididos en cinco tramos adornados con variados motivos foliares, destacando el de la sección inferior con una original composición a modo de esmeralda incluida en corazón sangrante formado por dos hojas y las secciones salomónicas que se equilibran clásicamente con giro dextrógiro una y levógiro la otra con pámpanas ascendentes (símbolo que alude la Eucaristía).  El normal significado de la vertical “unión de cielo y tierra” en las columnas se enfatiza aún más al estar liberadas éstas de su funcionalidad arquitectónica. Su exquisita ornamentación eleva los atributos propios de la columna, a categoría de Fortaleza, Constancia y, en general, de Virtud, atributos espirituales definitivos del santo de Almodóvar.

Detalle para observar la iconografía de San Juan de Ávila

El retablo queda realzado con el único elemento tridimensional, una moldura fabricada en escayola a modo de alfiz que enmarca hasta la mitad del panel cerámico y remata en pequeñas ménsulas. Se trata de un elemento decorativo de naturaleza pagana que utilizan los ceramistas para enmarcar los símbolos religiosos, con referencias de la mitología clásica y neoplatónicas del mundo del renacimiento. El friso central está decorado con grutescos de ritmos simétricos a base de seres fantásticos, vegetales y animales, complejamente enlazados y combinados formando un todo. En ambas molduras laterales se repiten especularmente variadas figuras que se van superponiendo, figuras a modo de atlantes, aladas, etc. Este tipo de moldura era bastante común, la hemos encontrado exactamente igual enmarcando el mosaico de “La Inmaculada” de Enrique Orce Mármol, también del Obispado de Ciudad Real.

DESCRIPCIÓN ICONOGRÁFICA

En la disposición de los elementos decorativos que dominan en el mosaico del Museo Diocesano, vemos a primera vista que varias formas ornamentales se disponen en bella ordenación dotada de armónica geometría y jerárquica disposición: primeramente el círculo y derivaciones geométricas suyas “irregulares”, expresión más alta, en términos matemáticos, de la relación entre Hombre, Dios y Naturaleza; siendo simbología común a los tres óvalos. En esta aplicación el óvalo es un espacio simultáneamente bello e idóneamente útil para presentar la información más relevante.

Manuel Vigil-Escalera realizó una magnífica obra, en la que nos presenta a San Juan de Ávila en su iconografía habitual. En el centro, en el gran óvalo y sobre un fondo de luz queda cobijada la imagen del Santo en actitud orante, mirando a un crucifijo, aparecido de un cielo roto orlado de nubes, del que descienden las conmovedoras palabras “MAGÍSTER, REMITTUNTUR TIBI PECCATA TUA”. ("Maestro, perdonados te son tus pecados"), testimonio auténtico e infalible de su santidad que Juan escucha atónito y sobrecogido. Se transfigura y sublima; ha llegado el instante del éxtasis.

Escudo de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa

Juan de medio cuerpo, manos “puestas”, o sea, juntas las palmas (vistas de canto, símbolo de meditación y plegaria), cabeza iluminada para crear esa comunicación con el más allá, su rostro joven, enjuto, agradable, con barba recortada, vistiendo el hábito negro. (El artista ha puesto buen cuidado en centrar el rostro de San Juan de Ávila en un solo azulejo evitando así dividirlo). Tras una mesa es el “santo intelectual” cuyo escritorio es símbolo de enseñanza. Sobre ella reposan dos mitras que simbolizan las negativas del Maestro Ávila de aceptar las Sedes Episcopales de Segovia y Granada -que es sabido se le ofrecieron-, así como el capelo cardenalicio al que también renunció.

El autor ceramista pudo haberse inspirado en el retrato del Beato Juan de Ávila, de autor desconocido de Montilla, en el que aparece el Venerable en éxtasis ante la imagen de Jesús Crucificado, siendo la fotografía más popularizada. Se conserva en la parroquia de la Merced de Ciudad Real, gracias a la gestiones y celo de su párroco don Ildefonso Romero (q.e.p.d.), gran estudioso y conocedor de la vida y obra del santo de Almodóvar.

El medallón de la parte superior, de menor tamaño, recoge las Cruces de las Órdenes Militares. La Prelatura Cluniense o Priorato Nullius Dioeceseos de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (que son las Órdenes Militares Españolas), fue creada por Su Santidad el papa Pío IX, mediante las Letras Apostólicas Ad Apostolicam, de 18 de noviembre de 1875, ejecutadas por el cardenal Moreno, arzobispo de Toledo, el 15 de mayo de 1876, y promulgadas solemnemente en Ciudad Real, el 4 de junio de 1876, domingo de Pentecostés.

El territorio de este Priorato formaba un «coto redondo», es decir, un territorio continuo, que sustituía a los diseminados por la geografía nacional y enclavados en distintas diócesis, en los que antes ejercían su jurisdicción las Órdenes Militares Españolas.

Gobernaba esta circunscripción un Prior nombrado por el Rey, Administrador de las Órdenes Militares, Prior que era investido del carácter episcopal, por nombramiento pontificio, con el título de Obispo de Dora, unido perpetuamente al cargo de Prior.

Haremos un breve repaso histórico sobre las Cruces de las órdenes militares.

Escudo de armas de Don Narciso de Estenaga y Echevarría

Cruz de la Orden de Santiago (llamada en un principio Caballeros de Cáceres, de Santa María del Castillo y de la Espada).

Fundada en su origen como Cofradía de caballeros por Ramiro I, con las reglas de la cofradía parroquial de Santiago de Uclés (Cuenca), donde levantan su Convento Mayor, y fortalecida por Fernando II en 1170, para la protección y defensa de la zona Extremeña. El Arzobispo de Santiago los vinculó al apóstol para proteger y asistir a los peregrinos del camino francés, y pronto fueron respaldados por los Obispos de otras importantes diócesis y el legado pontificio. La Orden fue aprobada por el papa Alejandro III en 5 de julio de 1175, y se organizó bajo la regla agustiniana, tomando como insignia la cruz roja en forma de espada.

La Orden de Santiago lleva por emblema una cruz de Santiago que es una cruz latina roja en forma de espada, la empuñadura estaría arriba, los extremos del travesero son floreteados y el extremo superior parece tener forma de pica. Se cree que tiene origen en la época de las Cruzadas cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces para rezar, con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo. Es la unión de una espada y tres flores de lis, la espada es el carácter caballeresco y la flor de lis simboliza el árbol de la vida, la perfección, la luz, la resurrección y la gracia del dios que ilumina.

Cruz de la Orden de Calatrava (llamada también de Salvatierra entre 1195 1212 aprox.)

El abad Raimundo de Fitero la fundó en 1158 por, con la intención de defender y proteger la ruta de Toledo a Mérida y Andalucía del peligro almohade; enclavada en el castillo convento de Calatrava la Vieja (Ciudad Real) que les fue entregado por Sancho III, ocuparon pronto otras importantes fortalezas al sur de la Mancha. Fue aprobada por Alejandro III (25 IX 1164), y se organizó bajo la regla cisterciense, siendo acogida como orden monástica en 1187. Su insignia consiste en una cruz griega (con los cuatro brazos iguales), de gules, flordelisada floreteada (con flores de lis en los extremos de los brazos, muy abiertos) de trazos iguales en rojo.

Cruz de la Orden de Alcántara (antiguamente de San Julián del Pereiro).

Tuvo sus orígenes como Hermandad de caballeros, erigida en el convento de San Julián del Pereiro (Beira Alta), ya exis¬tente en 1176, para ayudar a Fernando II y Alfonso X en las campañas de Portugal, Extremadura, Andalucía y el sureste. Fue aprobada por Alejandro III (29 XI 1177) y se organizó bajo la regla cisterciense, teniendo ciertos vínculos de dependencia con la Orden de Calatrava. Su insignia es una cruz griega flordelisada o floreteada, en verde. Los extremos, formados a similitud de una flor de lis, están muy abiertos. Las características heráldicas que le corresponden son: Esperanza, Fe, Amistad, Servicio y Respeto.

Cruz de la Orden de Montesa (antiguamente de Santa María).

Fundada por Jaime ll, como heredera de los bienes y dominios de la extinta Orden del Temple, por Bula de Juan XXII (10 6 1317), organizándose bajo la regla cisterciense y primeros caballeros de la nueva Orden, instalados en el castillo convento de Montesa (Valencia). Tuvo en un principio por insignia una cruz negra flordelisada. Acompañó y apoyó las más importantes empresas de los monar¬cas de Aragón. Tiempo después se unirá con la Orden de San Jorge de Alfama, siendo aprobada la unión por Benedicto XIII Pedro de Luna en Aviñón, el 24 1 1400, del resultado de esta unión la Orden adopta como insignia la cruz llana roja de San Jorge. A petición de sus caballeros, Alfonso XII en 1915 se efectúa la fusión de insignia de las dos cruces es la cruz como es en la actualidad, cruz roja llana floreteada de negro. Al Gules o rojo le corresponden las características heráldicas de: Fortaleza, Victoria, Osadía, Alteza y Ardid; y al negro le corresponden las características heráldicas de: Prudencia, Tristeza, Rigor, Honestidad y Obediencia.

La cruz flordelisada hace referencia a un doble símbolo: La cruz representa a Jesucristo. Los extremos acabados en flores de lis representan a María Santísima, formando una unidad del todo estética.

En la parte inferior en medallón circular se cobija el Escudo de armas de Don Narciso de Estenaga y Echevarría, VII Obispo prior (1923-1936), Caballero de Santiago (1923)

Monograma con la firma del ceramista Manuel Vigil-Escalera y Díaz

Nació en Logroño el 29-X-1882, y murió mártir en Peralbillo (Ciudad Real), el 22-VII-1936. Beatificado por Benedicto XVI en Roma el 28 de octubre de 2007.

La composición de dicho escudo, siguiendo al erudito Villalobos Racionero Isidoro “La Heráldica de los Obispos Priorales de Ciudad Real” Revista Hidalguía Nº 230, año 1992, Madrid, es como sigue:

Armas: Escudo cortado y partido de tres, entado en punta y caído:

1.º Representación al natural del acto milagroso de imposición de una casulla a San Ildefonso por la Virgen María.

2ª En plata, un árbol de sinople, y un jabalí de sable, pasantes al pie del tronco. Bordura de azur con ocho aspas de oro.

3.º En plata una faja jaqueada de oro y gules, acompañada de dos lobos de sable, uno a cada lado. Bordura de azur con ocho ramos de cinco hojas de oro.

4.º En gules un castillo de oro, aclarado de azur, y, atados a las aldabas de su puerta dos lebreles de plata, manchados de sable, afrontados.

5.º En azur, un búcaro de plata con tres azucenas, acompañado de dos flores de lis de oro. Bordura de gules con trece estrellas de seis puntas de oro.

Entado: En oro, una flor de azucena abierta. La Flor de Lis, y la azucena son símbolos marianos, por extensión, de la pureza.

Dicho escudo se timbra con capelo de sinople, ornado con dos cordones con tres órdenes de borla de lo mismo. Lleva acolada una cruz de obispo flordelisada de oro sobre la que carga la cruz de Santiago en gules. De su parte inferior penden, de sendas cintas, dos cruces de distinción: una de la Orden de la corona de Bélgica y otra del mérito de Polonia.

Don Narciso de Estenaga, que había estudiado en el Seminario Central de Toledo, y sido deán de la Catedral Primada, no podía dejar de mostrar esta vinculación a la hora de ser preconizado Obispo Prior de las órdenes Militares en 1923, y tener que adoptar armas propias. Profundo conocedor de la historia de la Diócesis Toledana, no siéndole ajena la tradición que había incorporado a numerosos sellos y blasones de sus titulares aquel hecho milagroso en la vida de San Ildefonso, la hizo suya, y la trajo al primer cuartel de su escudo. Más, quizá pareciéndole que aquel motivo no subrayaba suficientemente su fervor mariano, incluyó en punta, enmarcando, ahora, por abajo sus armas de familia, otro de la misma naturaleza: la azucena, símbolo de la pureza virginal de María.

Por otro lado, evitando la redundancia heráldica en la denotación de la dignidad episcopal, las armas de Estenaga prescinden de la mitra y el báculo pastoral. Sustituyen estos elementos por la cruz de obispo. Sobre ella carga la cruz de Santiago de gules, insignia de la orden militar en que este séptimo obispo prior había ingresado como caballero el 23 de junio de 1923, unos meses antes de tomar posesión de la prelatura de Ciudad Real.

Finalmente las condecoraciones que penden de este escudo -cruz de la Orden de la Corona de Bélgica y Cruz del Mérito del Estado de Polonia- son fehaciente testimonio del brillante ejercicio de Monseñor Estenaga y Echevarría en las diversas dignidades y cargos de gobierno que ocupó en el Arzobispado toledano.

En la parte inferior del retablo una cartela con la leyenda: “MAGÍSTER BEATUS JOANNES DE AVILA SACERDOTUM SPECIMEN SANCTORUM AEVO SVO IPSEMET DUX ET TOTIUS HISPANIAE LUMEN” ("El beato maestro Juan de Ávila modelo de los Santos Sacerdotes de su tiempo y él mismo guía y luz de toda España").

El panel cerámico, está firmado en el borde inferior a la derecha del cuadro, en el azulejo de coordenadas 11 horizontal 16 vertical, coincidente en la esquina donde se une la columna con el zócalo. Esta firma es el acrónimo de su nombre y apellidos, MVED, aunque se han podido constatar, hasta tres tipos distintos de signatura, aunque en su primera época utilizaba el nombre completo, Manuel Vigil-Escalera Díaz, minuciosa observación, de la que hasta el momento no se tenía constancia.

Firma de la fábrica trianera de Manuel Ramos Rejano

BIBLIOGRAFÍA

- JIMÉNEZ DUQUE, Baldomero “El Maestro Juan de Ávila” BAC Popular Ed. Católica S. A, 1988.
- PALOMO GARCÍA, Martín Carlos. "La cerámica y las cofradías de Sevilla". Trabajo inédito, 1985-2007, publicado parcialmente a través del Boletín de las Cofradías de Sevilla desde 1989 hasta el presente, en colaboraciones mensuales en la sección denominada "Retablos Cerámicos" o "Cerámica Cofradiera", en Boletines de diversas Hermandades y en la Revista Triana.
- PALOMO GARCÍA, Martín Carlos: “El Ceramista D. Manuel Vigil-Escalera y Díaz” en Boletín de las Cofradías de Sevilla núm. 401, marzo de 1993.
- PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ, Alfonso: “Cerámica, Arte y Devoción” Colección Carranza. Sevilla, 1995.
- VIGIL-ESCALERA PACHECO, Fernando: “Manuel Vigil-Escalera y Díaz. Pintor ceramista 1885-1938”, Sevilla, 1998. Tesis Doctoral. Tomo II.
- VILLALOBOS RACIONERO, Isidoro “La Heráldica de los Obispos Priorales de Ciudad Real” Revista Hidalguía Nº 230, año 1992, Madrid.

FUENTES

- PALOMO GARCÍA, Martín Carlos conversaciones mantenidas con el hijo del ceramista, D. Antonio Vigil-Escalera y Tomé.
- Certamen Literario en Homenaje al Beato Juan de Ávila. Mayo 1940 Organizado por la ciudad de Almodóvar del Campo patrocinado por la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real. Con motivo de la bendición de su nueva imagen.
- http://www.retabloceramico.net/ Retablo Cerámico. (Página Web dedicada a Divulgar Los Retablos Cerámicos Devocionales).

Texto: Ana María Fernández Rivero.  Febrero 2013.

Fotografías: Falquina Sancho, Ricardo. Julio de 2012.

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