lunes, 12 de septiembre de 2016

EL 27 DE MAYO DE 1877 SE CONSTITUYÓ EL CAPÍTULO CATEDRAL DE CIUDAD REAL



Las actas capitulares del entonces Ilmo. Cabildo Prioral de las Cuatro Órdenes Militares dan principio el día 27 de mayo de 1877, que aquel año fue el domingo de la Santísima Trinidad.

En pulcra caligrafía del secretario canónigo doctor Ramón Majolero, con su firma y el visto bueno del deán doctor  M. Lunas, el acta primera ocupa tres caras de un pliego timbrado, (sello 11º, año 1877,50 céntimos de peseta) y numerado con el núm. 4.793.393, y con timbre adherido de la “Sociedad del Timbre. Ciudad Real”.

Mejor que valorar por mi cuenta la importancia de aquel acto, he pensado hacer el servicio de transcribir parte de aquel documento, donde se expresan los sentimientos de los presentes, que, como verán, no apuntaban por lo bajo. Si de hecho sus pretensiones han respondido o no a la realidad, eso sí que toca  a nosotros juzgarlo, pero también lo hare yo, pues los lectores cuentan con la suficiente mayoría de edad y con los datos precisos para juzgar por sí mismos.

Solo apuntaré que, entre aquellos primeros miembros del Cabildo Prioral, nos encontramos con el vicario general interino y gobernador eclesiástico don Clemente León Rivas, que había sido vicario del partido eclesiástico de Ciudad Real, cuando pertenecía a la Diócesis de Toledo; con el que sería el primer vicario general del Obispado a los pocos meses (junio) doctor Joaquín Martín Lucas; con el futuro obispo de Oviedo doctor Baztán; y se finge jurídicamente presente al que sería cuarto obispo prior  doctor Piñera, al que se nombra mayordomo de Fábrica mientras se encontraba en Madrid para recoger los ornamentos y alhajas que el Consejo de las Ordenes Militares destinaba a la Catedral.

Diré también para evitar tener que dar el texto completo del acta citada; que allí se entregaron las bulas, del nombramiento del primer obispo doctor don Victoriano Guisasola Rodríguez, y el poder que otorgaba al  deán para tomar posesión del Obispado en su nombre, como lo hizo al día siguiente.

 
Revista “Bisagra”, 8 de noviembre de 1992, página 42

El texto del acta en la parte que nos interesa, dice así: “Erigida esta Santa Iglesia Prioral de las cuatro Órdenes Militares por el Emmo. Señor cardenal arzobispo de Toledo, como ejecutor de la bula “Ad Apostolicam” de Ntro. Santísimo Padre el inmortal Pontífice Pío IX, el día cuatro de junio de mil ochocientos setenta y seis, Dominica de Pentecostés, en el de la fecha veintisiete de mayo de mil ochocientos setenta y siete, Dominica de la Stma. Trinidad, cumpliendo con lo dispuesto por el citado Emmo. Señor cardenal, en su calidad de administrador Appco. de este Obispado-Priorato y, en virtud de citación por medio de cédula “ante diem”, se reunieron capitularmente en la sacristía mayor de esta San Iglesia, los señores, doctor don Joaquín Martín Lunas, deán; licenciado frey don Antonio Figueroa, Arcediano; Licenciado, don Clemente León y Rivas Chantre; licenciado, don Enrique Clemente y Guerra; doctor, don Ramón Majolero y Camacho; doctor, don José Cirujeda y Ros; y doctor Francisco Baztán, canónigos de esta Santa Iglesia, todos los cuales habían tomado posesión de sus respectivas prebendas; no habiéndose presentado los demás señores capitulares por encontrarse ausentes. El señor deán manifestó que el objeto de esta primera reunión era constituirse el Cabildo, y acordar lo conveniente a fin de dar principio desde luego a la celebración de los divinos oficios en esta Santa Iglesia Prioral, y a ejercer la Corporación capitular las funciones que le son propias, todo en conformidad a lo dispuesto en la citada bula Ad Apostolicam, y acordado por el Emmo. señor administrador appco; y después de espresar  (sic) en sentidas frases, lo satisfactorio que le era ver reunidos a los señores capitulares con el objeto indicado, la importancia de este acontecimiento que ocuparía una brillante página en las historias del Pontificado del Grande Pío IX, en la del reinado de don Alfonso XII, y en la de las Ordenes Militares, los bienes que estaba llamado a producir en esta capital y Obispado-Priorato, y sus deseos de que todos y cada uno de los señores capitulares cooperasen, en la medida de sus fuerzas, a vencer las dificultades que se habían de presentar para perfecta organización de esta Santa Iglesia, declaró canónicamente constituido el Cabildo, después de manifestar que sus sentimientos y deseos eran los mismos, espresados (sic) por el señor deán, y que todo redundase en mayor gloria de Dios, bien de la Iglesia, y edificación de los fieles, acordó, que el Coro principiara desde las vísperas de esta tarde y que concluidos laudes, se cantara un solemne te deum, invitándose a él a todas las autoridades  y Clero de la ciudad: que se diera cuenta por medio de un mensaje al Santo Padre, al Emmo. Señor administrador appco. de este Priorato, al Excmo. y Ilmo. Señor obispo prior electo, al ministro de Gracia y Justicia, y al Real Consejo de las Ordenes Militares…

Para concluir este breve artículo, se me ocurre añadir que todo rodaje lleva consigo un degaste, y que siempre son necesarias las revisiones y modernizaciones, lo que es perfectamente aplicable a las instituciones por venerables y beneméritas que sean. La dificultad está en lograr esa oportuna modernización, pero las dificultades están, como afirmaban aquellos primeros canónigos de la prioral, para vencerlas, y no para cruzarse de brazos ante ellas.

José Jimeno. Diario “Lanza” martes 27 de mayo de 1975, página 3.

 
Los últimos canónigos nombrados realizaron el acto de colación el 6 de octubre de 2015, ante el emérito Obispo-Prior D. Antonio Algora

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