domingo, 3 de noviembre de 2013

ARTE EN EL CEMENTERIO CIUDADREALEÑO


La primera escultura que encontramos nada más entrar al cementerio sobre un pedestal, es esta de mármol de un niño que descansa sobre una cruz. Es obra de principios del siglo XX,  de los talleres del marmolista, lapidario madrileño “Carlos Molinero”. Una casa dedicada a la venta de lápidas, cruces, sarcófagos, capillas, estatuas e incluso a la construcción de panteones, que fue fundada en 1880.

El manto de silencio y quietud que envuelve al cementerio de Ciudad Real, suele romperse únicamente por estas fechas. Cada primero de noviembre, Día de Todos los Santos, las familias se acuerdan de sus difuntos y acuden al camposanto a adecentar tumbas, arrancar malas hierbas o sustituir las flores ajadas por otras frescas.

Firma grabada en la escultura de la casa de Carlos Caminero. La grabación es de “M. MOLINERO”, mármoles molinero.

Si nos fijamos en las diferentes lápidas y mausoleos de nuestro cementerio, nos daremos cuenta que destacan frente a sencillas lápidas o estelas funerarias, personajes destacados de la sociedad del momento, políticos o bien relacionados con el mundo del arte que han permitido que éste adornara su última morada.

El panteón de la familia Rubisco, realizado en 1902, está presidido por la imagen de este monumental ángel, que representa al Apocalipsis. Cuando llega el final de los días, cuatro ángeles tocan la trompeta desde los cuatro puntos cardinales, por eso esta figura porta en su mano izquierda el instrumento que tanto le identifica. El ángel está en pleno vuelo. Así lo cercioran la posición de sus alas y el ropaje ceñido al cuerpo a causa del choque del aire.

La presente entrada pretende informar de las obras de arte que guarda nuestro camposanto, ya que "Los cementerios son cultura", tal y como afirma con contundencia Jordi Valmaña, director de Cementeris de Barcelona y miembro de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa (ASCE). Esta entrada intentará descubrir el arte que encontramos relacionado con el mundo de la muerte y más en concreto, con el que habita en el cementerio de Ciudad Real.

Entre las lápidas que hay en la zona central del cementerio, hay una que llama poderosamente la atención. Se trata de la que hay en la tumba de Apolonia Canales Zurro, una lápida que es un vaciado y nos muestra la figura de Apolonia, dormida, cubierta con velo para resaltar la esplendida figura de esta verdadera obra de arte.

La escultura yacente de Apolonia es una obra del escultor Tomas Argüello, director que fue de la escuela de Artes y Oficios de nuestra ciudad. Lo que se ha dicho hasta ahora de esta escultura es solo una leyenda, ya que puedo asegurar por la documentación consultada,  que Apolonia vivió en la calle del Lirio de nuestra ciudad, murió soltera y según parece envenenada. De ella estaba enamorado el artista Tomás Argüello, quien le realizó esta escultura tras su muerte.

La escultura yacente de Apolonia esta sujetada por cuatro Atlantes y necesita urgentemente una intervención sobre ella, una restauración en profundidad. Por parte de nuestro Ayuntamiento se barajó la posibilidad de retirar la escultura del cementerio y depositarla en los museos municipales.

La verdad es que Apolonia necesita una restauración, y esperamos que se le realice pronto, ya que forma parte de nuestro patrimonio de principios del siglo XX.

Otro mausoleo que destaca en el paseo central de nuestro cementerio, es el de D. Vicente Almagro, un mausoleo también muy artístico que esta coronado por la imagen del profeta Moisés.

Imagen de Moisés. Aunque se suele representar a Moisés con las tablas de los Diez Mandamientos, en esta escultura no lo encontramos con su brazo derecho señalando el cielo, después de haber recibido los Mandamientos de Dios en el monte  Sinaí.

Cruz Celta que se encuentra en el centro del cementerio de principios del siglo XX. La Cruz Celta es un icono religioso que combina una cruz cristiana con un círculo rodeando su intersección. Se remonta a los primeros tiempos del cristianismo en Irlanda, donde constituyó el diseño básico de las famosas high crosses: altas cruces monumentales hechas de piedra y ricamente ornamentadas con motivos de arte céltico insular. Pertenece al panteón a la familia del gran pintor ciudadrealeño, D. Carlos Vazquez Ubeda.

Uno de los mejores escultores ciudadrealeños de principios del siglo XX, fue Felipe García Coronado (1902-1937). De este gran escultor, autor entre otras muchas obras del monumento a Cervantes o a don José María de la Fuente (“El Cura de los Bichos”) en el Parque de Gasset, encontramos también dos obras suyas en nuestro cementerio. Una es una cruz dispuesta de forma vertical, se representa a modo de relieve y en un primer plano, a Cristo crucificado. Detrás de él una figura que representa la muerte, pues aparece con el libro cerrado y la guadaña, que corte el hilo que separa la vida de la muerte. Esta obra fue realizada por Felipe Coronado en 1925.

Firma del escultor Felipe García Coronado, sobre su obra realizada en piedra caliza, justo en el pie de la figura que encarna la vanitas.

Muy cerca de la sepultura que contiene la obra de arte del escultor Felipe García Coronado, anteriormente descrita, nos encontramos otra de este mismo autor. En esta el tema central es la imagen de Jesús que nos muestra un rostro con una noble serenidad hierática. Aunque estos dos relieves son de tema religioso, Felipe García Coronado apenas cultivó este genero.

Firma del escultor sobre su obra, que está realizada en mármol.

El panteón de la familia de Eduardo Martín López Salazar, está presidido por un bajorelieve del también escultor ciudadrealeño, Jerónimo López Salazar (1899-1979). Es el autor de una figura monumental, que representa la Primavera y se encuentra en el Parque Gasset de Ciudad Real.

El bajorelieve realizado en 1932, consiguió el segundo premio en la modalidad de relieve en la Exposición Artística Provincial, celebrada en agosto de 1935. Es esta una obra de mármol con connotaciones modernistas, figuras alargadas y estudios anatómicos de diversas posiciones.

Firma del autor y año de realización.

En la sepultura de la Familia Marín-López, encontramos este bello busto de una madonna de gran belleza, de la cual no sabemos su autor, pero es una verdadera obra de arte.

De entre todas las sepulturas de nuestro cementerio, hay algunas que destacan por su originalidad, como esta que nos muestra sobre un camino el libro de la vida.


Muchas sepulturas y sarcófagos, contienen bellos relieves como estos dos de principios del siglo XX.

Original panteón de la Familia Peñuela que está presidido por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y tras el unas columnas con capiteles de estilo jónico.

En nuestro cementerio también hay construcciones de panteones realizados en forma de capilla, que por la incorporación de elementos arquitectónicos le hacen convertirse en verdaderos monumentos. Este panteón capilla es de la familia García-Barrosa.

Sin duda este es uno de los más artísticos de nuestro cementerio, junto al de la familia Barrenengoa. Este es de estilo neogótico.

Los panteones en forma de capilla, están presididos en su interior por un retablo, como este en el Panteón-Capilla de la familia “Del Campo”, otros como el de la familia Barrenengoa, aparte del retablo también tienen relieves de las personas enterradas en el. 

Busto del torero José Tomás Reina Rincón en el panteón de su familia, obra del escultor José Antonio González López-Arza. 

Terminamos el recorrido por las obras de arte de nuestro cementerio, con este bello grabado de principios del siglo XX, sobre la lápida de Dª Dolores Sabariegos, en la zona de los nichos.


3 comentarios:

  1. La madonna de la sepultura de la familia Marín-López fue realizada por Alfonso Marín López.

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  2. La que siempre me impresionó, es la de Apolonia, porque mi madre me la señalaba, añadiendo su historia. Por cierto, siempre he creído que se llamaba Apolnia Gómez Zurru, y no Canales. Gracias por la ilustración.

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  3. La primera capilla pertenece a la familia Gª-Ibarrola y no Gª Barrosa como aparece en la reseña

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