lunes, 11 de noviembre de 2013

LO QUE SE SALVÓ DE LA DESTRUCCIÓN DEL ANTIGUO MONASTERIO DE LAS MADRES DOMINICAS


El Monasterio de las Madres Dominicas de la calle Altagracia, en un lienzo del pintor ciudadrealeño Vicente Martín Sánchez

Los últimos días del pasado mes de octubre, realice varias entradas en el blog sobre la desaparición del antiguo monasterio de las Madres Dominicas de la calle Altagracia. En estos próximos días, voy a completar las mismas, con las obras históricas-artísticas que se salvaron de su destrucción y que son grandes desconocidas por todos los ciudadrealeños.

Una muestra de las cerámicas que había en diferentes dependencias del viejo monasterio del siglo XV

De las magnificas cerámicas que poseía el viejo monasterio de los siglos XVI-XVII, que se encontraban por diferentes dependencias del mismo, durante su demolición se realizó una muestra recopilatoria de las mismas, que fueron colocadas en una pared de la clausura del actual monasterio en la calle San Martín de Porres. 

Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden Dominica

Entre estas cerámicas salvadas de su destrucción se encuentran varias con decoración de hojas, destacando tres en particular, una en la que se representan dos espadas y tres coronas, en alusión a la teoría de las dos espadas (la espiritual y la material), siendo las otras dos cerámicas las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Lorenzo Mártir. 

Cerámica con la simbología de las dos espadas

Del fabuloso claustro que contaba el monasterio, con las columnas en piedra y capiteles con los escudos de la orden de Santo Domingo y las armas de la fundadora del monasterio, se conservan en el actual monasterio de la calle San Martín de Porres dos columnas con sus correspondientes capiteles labrados, sujetando un porche interior de esta nueva edificación. Parece ser que el resto de columnas y capiteles blasonados, fueron vendidos por el constructor que demolió el monasterio, encontrándose las mismas adornando un chalet en Piedrabuena.

San Lorenzo Mártir

Las rejas de hierro forjado tanto de la actual iglesia como de la sala de visitas, son del antiguo monasterio de la calle Altagracia. Rejas del siglo XVI, teniendo la reja que comunica el monasterio con la iglesia, el escudo de la orden dominica en hierro forjado y pintado en el color de la orden.

Antigua columna y capitel con el escudo de la orden de Santo Domingo, en un porche del actual monasterio 

 El antiguo Monasterio de Nuestra Señora de Alta Gracia, tenía varias dependencias del mimo con artesonados del siglo XVI, destacando entre ellos los de la escalera y refectorio. Una pequeña parte de estos artesonados, fue salvada por el Arcediano de la Catedral, Monseñor Aurelio Gómez-Rico Martín de Almagro, que era a la vez el Mayordomo del Camarín de la Virgen del Prado. En su afán de enriquecer el camarín de nuestra patrona, D. Aurelio consiguió que se desmontara parte del artesonado de la escalera y fuera colocado en la sacristía del camarín de la Virgen del Prado.


Columna y capitel con las armas de la fundadora del monasterio, Dª  Mencía Alonso de Villaquirán

Sabemos por las referencias que hacen los cronistas del viejo monasterio, que este contaba con pinturas de interés. Algunas de estas pinturas se salvaron de su destrucción durante la Guerra Civil Española, entre ellas un óleo sobre lienzo del siglo XVII, que se expone en el Museo Diocesano, de la escuela sevillana. Atribuido a fray Juan Bautista Mayno (1581-1649). La composición recoge el momento del diálogo mediante el que la Virgen María junto a María Magdalena y Santa Catalina entrega a fray Lorenzo da Grottaria el lienzo con la figura de Santo Domingo de Guzmán.

Reja del siglo XVI que comunica las dependencias monásticas con la iglesia del actual monasterio

María señala con el dedo índice de su mano derecha el lienzo desplegado que el ángel sostiene con dos dedos de ambas manos con el retrato de Santo Domingo, representado con un lirio y un libro de encuadernación roja, los tonos de las amplias vestiduras son cálidos, con manto azul de realeza y túnica roja de maternidad de su Hijo Redentor. Está tocada con velo ligero –tanto en su volumen como en su textura- que arropa la belleza del rostro.

Reja del siglo XVI de la sala de visitas

La figura de fray Lorenzo da Grottaria, está en actitud de reverencia ante el milagro; los rostros son delicados pero con un cierto vigor realista. Es una de las versiones que realizó Mayno y que fue objeto de numerosas copias lo que da fe de su popularidad.

Artesonado de la actual sacristía del camarín de la Virgen del Prado, que perteneció al antiguo Monasterio de las Madres Dominicas

En las paredes del actual monasterio también colgaban diferentes óleos de gran antigüedad y valor artístico, que tras las marcha de las Madres Dominicas, han sido depositados en el Museo Diocesano.

Lienzo del siglo XVII, que se expone en el Museo Diocesano, de la escuela sevillana. Atribuido a fray Juan Bautista Mayno (1581-1649)

También se salvo de su destrucción, la puerta de entrada a la iglesia del viejo monasterio, de la que me ocupare en la entrada de mañana martes en este blog.


San Joaquín y la Virgen Niña. Obra anónima realizada entre el siglo XVII y XVIII

Crucificado que se exponía actualmente en el coro del monasterio y que presidió también el altar mayor del viejo monasterio de la calle Altagracia, tras la Guerra Civil Española, actualmente ha pasado a formar parte de las obras del Museo Diocesano

Antigua pintura de Santo Domingo de Guzmán orando ante el crucificado, donde lo vemos en movimiento de descender y ascender ante el crucificado

San Jerónimo Penitente

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