domingo, 20 de septiembre de 2015

SEFARDITAS EN VILLA REAL


La supuesta puerta de la Sinagoga de Ciudad Real, en su primera ubicación en el Museo Provincial tras su recuperación 

Ciudad Real tuvo durante la Edad Media una importante población judía que configuraba un barrio propio junto con el cristiano y el de la morería dentro del recinto amurallado de la ciudad. La convivencia entre las tres culturas no fue del todo pacífica ya que, según han tratado diferentes historiadores locales, existía un sentimiento entre la población cristiana que se puso de manifiesto en una constante rivalidad. Este sentimiento, generalizado en toda Castilla, culminó con el decreto de expulsión de los Reyes Católicos hace ahora 500 años. La antigua judería de Ciudad Real, por entonces todavía Villa Real, estaba situada entre la calle Paloma y las rondas de la Mata y de Calatrava, en las inmediaciones de la calle Lirio. Lo único que puede evocarnos cómo era aquel barrio con identidad propia es la puerta de su sinagoga que, recuperada y restaurada, se encuentra en el Museo Provincial.

El pasado día 31 de marzo se conmemoraron los 500 años del decreto firmado en Granada por los Reyes Católicos por el que se expulsaba de España a los judíos. Sefarad –España para los hebreos-, siempre se resintió del éxodo de esta raza milenaria repartida por todo el mundo.

Ciudad Real fue durante la Edad Media un importante enclave de población judía dentro de la península. Su presencia fue significativa y así lo demuestra el hecho de que aún se conoce una parte de la ciudad como barrio de la judería, que corresponde a las calles Compás de Santo Domingo, Lirio y colindantes y que junto con el barrio de la morería y el cristiano, dibujaban tres áreas bien delimitadas en la geografía urbana dentro del recinto amurallado de Ciudad Real.

Según relata el historiador Villegas Díaz, su número en la ciudad fue importante a fines del siglo XIII y cabe pensar que éste fue aumentando durante el siglo siguiente a medida que se producía el desarrollo industrial y económico de Villa Real.

Documento de expulsion de los judios de España firmado por los Reyes Catolicos el 31 de marzo de 1492

Sentimiento antisemítico

Debido a su fundación real, la ciudad se benefició de determinados privilegios durante la Edad Media, que se mantuvieron hasta el reinado de los Reyes Católicos. Es de suponer que estos privilegios atrajeron hasta Villa Real a un buen contingente de población judía a pesar de que desde el origen de la ciudad se creó un sentimiento antisemítico, que lo demuestra el hecho de que Alfonso X les prohibió adquirir posesiones, según cuenta Hervás y Buendía en su “Diccionario de la Provincia de Ciudad Real”.

La población judía estuvo presionada durante bastante tiempo por este sentimiento antisemítico, influenciado por todo lo que acontecía en Toledo, sentimiento generalizado en toda Castilla y que culminó con el decreto de expulsión de 1492.

Como prueba de esto, es sabido que en el año 1398 la sinagoga judía, situada en la calle Lirio y cuya portada ha sido recuperada y puede contemplarse en el Museo Provincial, les fue arrebatada, edificándose en su lugar una iglesia cristiana. También acrecentaron el sentimiento antijudío las predicaciones en Ciudad Real, en el año 1411, del propio San Vicente Ferrer, originándose con todo esto la conversión de buena parte de la población judía de la ciudad al cristianismo. Los judíos de Ciudad Real, como en el resto de España, se dedicaban a actividades mercantiles, mientras que los moriscos se ocupaban de las labores agrícolas y la población cristiana a la artesanía.

Cancelas

Félix Pillet, en su “Geografía Urbana de Ciudad Real”, detalla minuciosamente la distribución por barrios de las distintas culturas que convivieron dentro del recinto amurallado. Así, sitúa el área cristiana en las cercanías del desaparecido Alcázar, que corresponde a la zona sur del recinto; el barrio de la morería lo sitúa en el área que va desde las calles Postas y Reyes hacía la Ronda de Alarcos y del Carmen; y el barrio judío lo sitúa en la zona comprendida entre la calle de la Paloma y las Rondas de la Mata y Calatrava, cerrado al norte por la calle Calatrava y al sur por la de la Lanza junto con la calle de la Mata.

Según los historiadores locales, el barrio judío estaba cerrado por cancelas, lo que demuestra el alto grado de diferenciación de los barrios en la ciudad.

Según describe Pillet en su libro, citando a L. Delgado, la judería de Ciudad Real “fue centro de nerviosa actividad israelita, donde una colonia astuta, vividora y laboriosa, daba creciente impulso al comercio y a la industria, monopolizando mediante el tráfico y usuarias contrataciones toda la riqueza de Villa Real; de aquella Aljama opulenta y floreciente que casi en los albores de la población pagaba ella sola más pingües tributos al Erario público que todo el resto del vencidanrio”.

Gregorio Jiménez (Diario Lanza, 5 de abril de 1992, página 9) 

Fotograf'ia de Julian Alonso de un antiguo patio de la calle Refugio, calle que pertenecio al barrio judio de Ciudad Real

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