domingo, 19 de febrero de 2017

SIEMPRE PERMANECERÁS EN MI CORAZÓN Y EN MI ALMA TINES



Ayer fue uno de los días más tristes de mi vida. Tras quince años junto a mí y mi madre nos dejó Tines, un perro bueno, fiel y sin duda el mejor amigo a quien nunca olvidaré.

Con lágrimas sobre mis mejillas, te escribo la carta que nunca quise tener que escribirte Tines. Sé que a muchos le parecerá ridículo, pero a mí me da igual, ya que desde que naciste, has estado junto a mí y mi familia haciéndonos muy felices. Hicimos lo imposible para cuidarte y quererte, porque eras parte de nosotros. Nunca dejaste de saludarme con tu cola llena de emoción cada vez que llegaba a casa, y siempre recordaré  los golpes en mi mano que me dabas en la cama,  para que te cogiera y así velar mi sueño o te sacara cada mañana.  

Siempre cuidaste de mi madre y de mi, cualquier golpe de tos, lamento o movimiento que tu sospecharas era raro, hacia que rápidamente te levantaras y te acercaras a nosotros, nos miraras con tus ojos amables, hasta que oías decir “estamos bien, no pasa nada”.

Estoy en paz porque sé que estas en mejor lugar. Sé que estas en el cielo  disfrutando con tu madre Kuka, que nos dejo hace dos años y tus primos Mozart y Pitu. Espero que estéis todos corriendo por hermosos prados y cielos perfectamente azules.

Nunca te remplazare, y a pesar de que ya no estamos juntos físicamente, siempre permanecerás en mi corazón y en mi alma.

Doy gracias a Dios por haber creado los perros, en especial a ti, en mi soledad has estado conmigo y me has dado ese amor incondicional, en momentos amargos de mi vida ahí estabas para quitarme esas penas, nunca podre agradecerte ese amor incondicional, tú has muerto con la dignidad de estar conmigo hasta el final, con mi cariño y mis lagrimas, te recordare siempre Tines. Me despido de ti para toda la eternidad, se que llegara el día que tu y yo caminaremos y pasearemos por los prados del cielo, adios amigo. Gracias por todo Tines. 


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