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miércoles, 4 de febrero de 2026

VEINTE ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL (II)

 



Se presentaría el viernes 23 de mayo de 2003, en el salón de actos del Museo del Quijote, el video “Semana Santa en Ciudad Real”. En este acto, el Ayuntamiento consiguió que estuviera presente el Secretario General de Turismo, dependiente del Ministerio de Fomento, Germán Porras Olalla, el cual entre otras cosas declaró que haría todo lo posible para que la Semana Santa fuera declarada de Interés Turístico Nacional, una vez que la documentación fuera remitida por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

El Presidente de la Comisión Permanente, viendo que el informe de la Junta se dilataba en el tiempo, se trasladó a Toledo el miércoles 1 de octubre de 2003, para visitar al Director General de Turismo, Eduardo Martínez López, con el fin de que emitiera cuanto antes el informe favorable y tramitara la documentación ya presentada hacia el ministerio junto a la nueva que se le entregó. Esta visita daría pronto sus frutos y el 6 de octubre el Director General firmaba y emitía su informe favorable, enviando toda la documentación a la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Economía el 15 del mismo mes.

Un día después, el jueves 16, el Delegado Provincial de Cultura, Ángel López, entregaría una copia del informe a una representación de la Comisión Permanente formada por el Presidente, Emilio Martín Aguirre; Vicepresidente, Rafael Cantero Muñoz; y Secretario, Juan Luis Huertas Díaz.

Nuestro Alcalde, Francisco Gil-Ortega Rincón, remitiría el 21 de octubre al Secretario General de Turismo del Ministerio, una copia del informe de la Junta y le manifestaba que: “En nombre de la Corporación Municipal y en el mío propio como Alcalde, he de manifestarte nuestro incondicional apoyo a dicha declaración, sobradamente justificada en bese a la proyección de nuestra Semana Santa tiene, tanto en el orden cultural y artístico, como en lo que se refiere a la tradición popular de profundo arraigo que concita el interés y la participación de miles de personas”.


El Día de Ciudad Real, sábado 24 de mayo de 2003

 

La Subdirectora General de Calidad e Innovación Turística remitió una carta el 29 de octubre en la que solicitaba documentación sobre la promoción nacional de nuestra Semana Santa para poder proceder a la tramitación del expediente, petición que fue contestada por parte de la Asociación de Cofradías el 9 de diciembre con la recopilación de diferente documentación sobre las ferias de turismo donde se había publicitado, certificado de la oficina Infotur de la Junta de Comunidades sobre la distribución de la Cartelería y programa de mano por la geografía nacional, certificados de Cope, Localia y Teleonda sobre la difusión que realizaron sus cadenas, retransmisiones televisivas, etc.

El Grupo Municipal del PSOE, envió un escrito el 1 de marzo de 2004 a la Asociación de Cofradías, en el que informaba sobre una propuesta en la Comisión de Cultura presentada el pasado 19 de febrero en la que rogaban “Que se realicen los trabajos necesarios para elaborar documentos, informes y publicidad para su publicación en los medios de comunicación de carácter general y en suplementos y revistas especializadas de ámbito nacional, contribuyendo al cumplimiento del requisito de divulgación de la Semana Santa de Ciudad Real del año 2004 y siguientes”.

Por su parte la Asociación de Cofradías promocionaría nuestra celebración pasional a nivel nacional dentro de sus posibilidades, y el viernes 26 de marzo presentó la Semana Santa de Ciudad Real en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, hasta donde se desplazó una delegación de la Asociación, encabezada por el Presidente y acompañados por el Concejal de Cultura y Turismo, Rafael romero Cárdenas.

Como un jarro de agua fría caería en la Comisión Permanente un escrito recibido en la Asociación, con fecha 24 de septiembre, del entonces Secretario General de Turismo, Raimon Martínez Fraile, en el que comunicaba que : “En relación con su petición, en la que solicitaba la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional para la “Semana Santa” de su localidad, lamento comunicarle que esta Secretaria General, una vez estudiada la documentación aportada, ha decidido desestimar dicha petición, por considerar que la citada fiesta no reúne los requisitos que establece la orden de regulación, en lo que se refiere a las acciones promocionales que resultan insuficientes para la atracción de corrientes turísticas a nivel nacional”.


El Día de Ciudad Real, 22 de junio de 2004

 

De esta decisión la Comisión Permanente informaría al Alcalde y le pediría acciones de difusión de carácter nacional para conseguir la declaración. Consciente nuestro Ayuntamiento y Alcalde de que la declaración sólo se conseguiría a través de una campaña de promoción nacional, elaboró la misma de cara a la Semana Santa del año 2005, que bajo el lema “Vive la Pasión según Ciudad Real”, constaba de tres formas de aparición en los medios de comunicación. Así, por un lado, el Ayuntamiento contrató espacios de publicidad en los medios locales y provinciales habituales de prensa, radio y televisión, y publicidad en varios periódicos de tirada nacional para contribuir al conocimiento de la Semana santa ciudarrealeña en el resto de España. Asimismo, contrató con la cadena de televisión Popular TV, de la cadena Cope, con unos siete millones de espectadores potenciales en toda España, la emisión de un spot de treinta minutos de duración con imágenes de la Semana Santa y las palabras del Obispo de la Diócesis, Antonio Algora, del Presidente de la Asociación de Cofradías, Emilio Martín Aguirre y del Alcalde, Francisco Gil-Ortega Rincón.

Pasada la Semana Santa, el martes 12 de abril el Alcalde convocó una rueda de prensa junto al Presidente de la Asociación de Cofradías para dar a conocer la campaña realizada de la Semana Santa en los medios nacionales en la que señaló que “se ha hecho lo suficiente para que el Gobierno tenga en cuenta a Ciudad Real y conceda la declaración de Interés Turístico Nacional”.

Una representación de la Comisión permanente entregó al Subdelegado del Gobierno, Miguel Lacruz Alcocer, el miércoles 15 de junio de 2005, la campaña de difusión de la Semana Santa realizada por el Ayuntamiento y las acciones realizadas por la Asociación de Cofradías con el fin de que fuera remitida al Ministerio de Economía para su estudio de cara a conseguir la declaración.

 

El Día de Ciudad Real,  miércoles 13 de abril de 2005

 

martes, 3 de febrero de 2026

VEINTE ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL (I)

 



Se cumplirán el próximo jueves 6 de febrero el veinte aniversario de la declaración de Interés Turístico Nacional de la Semana Santa de Ciudad Real. Veinte años desde que la Secretaria General de Turismo, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, declaraba que nuestra celebración pasional era merecedora de este título honorifico. Pero el camino recorrido fue largo y con mucho trabajo, por lo que quiero dejar constancia de cómo se llegó a conseguir esta denominación, para que todos los cofrades y ciudarrealeños conozcan lo que se tuvo que trabajar en la Comisión Permanente de la Asociación de Cofradías para su consecución bajo mi mandato como presidente de la misma.

La Semana Santa de Ciudad Real ya había sido reconocida por su tradición e importancia el 3 de diciembre de 1985, cuando por orden de la Consejería de Industria y Comercio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se declaraba de Interés Turístico Regional, siendo Presidente de la Comisión Permanente de la Asociación de Cofradías Vicente García-Minguillán Lara. Fue sin duda el inicio de una década dorada en nuestra Semana Santa con la incorporación de nuevas cofradías y pasos, el aumento de hermanos en las corporaciones nazarenas y el reconocimiento institucional a nuestra Semana Santa.

A partir de aquí, varias veces en la prensa local se había manifestado por dirigentes de la Asociación de Cofradías que se pediría el reconocimiento nacional de nuestra Semana santa, como podemos leer por ejemplo en el diario “Lanza” el 1 de abril de 1991, en su página 5. Pero la realidad fue que la propuesta no pasó de ahí, es decir, declaraciones en la prensa sin que se hiciera nada. Con la llegada a la presidencia de la Asociación de Cofradías de Emilio Martín Aguirre, el 26 de junio de 2000, que tenía entre sus metas conseguir la declaración, fue cuando se comenzó a trabajar en este proyecto.

Tras una entrevista del Presidente de la asociación de Cofradías con el entonces Subdelegado del Gobierno, Jaime Lobo Asenjo, en la que le informó de los proyectos que tenía la nueva Comisión Permanente, entre los que se encontraba la solicitud de la declaración de Interés Turístico Nacional para nuestra Semana Santa, se le solicitó la normativa estatal que regulaba las declaraciones de Interés Turístico Nacional, haciéndonos llegar la Orden del 29 de septiembre de 1987 del Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones, que regula las mismas.


Diario Lanza, sábado 11 de mayo de 2002

 

Una vez en poder de la Comisión Permanente esta orden, en el pleno celebrado por la Asociación de Cofradías el 9 de mayo de 2002, en su punto 7º, la Comisión Permanente elevaba a la consideración del pleno la “Aprobación, si procede, de la solicitud para la declaración de Interés Turístico Nacional”, siendo aprobada la propuesta por aclamación de todas las hermandades y cofradías tal y como figura en el acta. En este momento se comienza la elaboración de una memoria explicativa en la que se debía expresar lo siguiente:

a) El origen, antigüedad y raigambre tradicional de nuestra Semana Santa y su valor cultural, significación y alcance como atractivo turístico.                  

b) La fecha de celebración y descripción de los actos que componen la fiesta.

c) La existencia en Ciudad Real, o en su área geográfica inmediata, de un equipamiento adecuado de alojamiento y servicios spara la recepción de visitantes.

d) La realización de acciones promocionales suficientes para la atracción de visitantes.

Los primeros pasos por parte de la Comisión Permanente, fueron registrar un oficio el 21 de mayo de 2002 al Ilmo. Sr. Delegado Provincial de la Consejería de Industria y Trabajo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y al Alcalde de Ciudad Real, solicitándoles el informe favorable de ambas instituciones, tal y como solicita la Orden, para continuar las gestiones destinadas a obtener la declaración nacional.

La Comisión de Gobierno celebrada por nuestro Consistorio el 4 de noviembre de 2002,tras breve deliberación, en votación ordinaria y por unanimidad acuerda:

Primero- Informar favorablemente la Declaración de la Semana santa de Ciudad Real de “Interés Turístico Nacional” de conformidad con los términos reflejados en el informe técnico emitido.

Segundo- dar traslado del presente acuerdo, del informe técnico así como la documentación adjunta al mismo, a la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Ciudad Real”.

Días más tarde, el 28 de noviembre, la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ciudad Real, presidida entonces por Miguel Ángel Martín Durán, enviaría el presente escrito al entonces Alcalde de nuestra ciudad, Francisco Gil-Ortega Rincón:


Diario Lanza, miércoles 4 de diciembre de 2002

 

Recientemente hemos tenido conocimiento por medio de la Asociación de Cofradías de Semana Santa de los trámites emprendidos para conseguir que nuestra Semana Santa sea declarada de Interés Turístico Nacional.

Desde esta Asociación, queremos hacer constar nuestro más firme apoyo a esta propuesta, que acarrearía un mayor auge de estos actos y, obviamente, un número potencial de viajeros muy superior que recalaría en nuestra capital.

Por todo lo expuesto, rogamos a ese Excmo. Ayuntamiento facilite en la medida de lo posible los trámites necesarios y preste todo su apoyo a esta iniciativa que sólo puede deparar enormes beneficios vía turismo, a nuestra capital”.

Una vez conseguido el informe municipal, el lunes 2 de diciembre de 2002, se registraría en la Delegación de la Junta de Comunidades un oficio dirigido a la Dirección General de Turismo, Comercio y artesanía pidiéndole su informe favorable, imprescindible para conseguir la declaración, y se le adjuntaba la documentación recabada por la Comisión Permanente en tres archivadores. El primero contenía el informe favorable para la declaración del Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real, informe de la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Ciudad real y publicaciones editadas por ésta, e informe de la Oficina Municipal de Turismo.

El archivador nº 2 contenía informe histórico de la Semana Santa de Ciudad Real, video de la Semana Santa de los años 1952 y 2000, y publicaciones de las diferentes cofradías de Ciudad Real, y por último el archivador nº 3 contenía dossier de prensa en relación a la Semana Santa del diario Lanza y de la Tribuna de Ciudad Real, estatutos religiosos y culturales de la asociación de Cofradías; y publicaciones en las cuales hay referencia a la Semana Santa de Ciudad Real.

El domingo 22 de diciembre, el periódico local “El Dia de Ciudad Real” (año XIX nº 5936, página 6), bajo el título “Semana Santa, un reto”, analizaba cómo se encontraban los trámites de la declaración y entrevistaba al Presidente de la asociación de Cofradía, Emilio Martín Aguirre; al Alcalde de Ciudad real, Francisco Gil-Ortega Rincón, al Presidente de la Diputación Provincial, Nemesio de Lara Guerrero; al Presidente Provincial de CEOE-CEPYME, Arturo Mesa escalona, y al Presidente de la Federación Provincial de Hostelería, Miguel Martín Durán, quienes apoyaban la propuesta de la declaración y, según el periodista, “al unísono, reclaman la declaración de Interés Turístico Nacional de la Semana Santa de Ciudad Real. Poderes políticos, sociales y la ciudadanía en general esperan que los trámites que ha iniciado la Asociación de Cofradías puedan tener una respuesta positiva. De ella, dependen el engrandecimiento, aún más si cabe, de esta fiesta religiosa y el empuje definitivo que necesita Ciudad real para “despegar” también a nivel turístico, una de las fuentes de riqueza más importantes de la región”.


El Día de Ciudad Real, domingo 22 de diciembre de 2002

lunes, 2 de febrero de 2026

LA REVUELTA ANTIJUDÍA DE 1474 EN CIUDAD REAL Y SUS CONSECUENCIAS (IV Y ÚLTIMO)

 

La calle Compas de Santo Domingo en los años cincuenta del pasado siglo XX

 

Al volver de Sevilla, Alfonso se fue a Almagro, donde aprendió el oficio de sastre de un converso que allí residía, tras lo cual se puso al servicio de Alfonso Gracia, sastre y vecino de La Solana, con el que estuvo trabajando durante tres años, aunque no vivía en dicha villa “a la contina syno yva e venia desde el dicho lugar de Mançanares”, donde vivía su madre. Con posterioridad se estableció en Membrilla, localidad en la que era vecino de un alcalde llamado Martín31, aunque visitaba con frecuencia la villa de Almodóvar del Campo, donde se relacionaba con los conversos allí establecidos, bastante numerosos y en la que fue detenido. Finalmente el pequeño de los varones, Cristóbal de Villarreal Barceno, se estableció en Manzanares donde residía su madre y tres de sus hermanas.

Vemos por tanto, cómo uno de los hijos aprendió un oficio artesano y se estableció o visitó otras localidades donde había comunidades criptojudías, como eran Almagro, cabecera de la Orden de Calatrava en la Mancha, con un importante contingente de población conversa y en la que se habían refugiado numerosos de los huidos de Ciudad Real, o Almodóvar del Campo, destacando ambas por el número de habilitados por el Tribunal de Toledo entre 1495 y 1497 (253 en Almagro y 135 en Almodóvar, frente a los 173 de Ciudad Real)32, lo que nos muestra la importancia de sus pobladores de origen judío; aunque en otros momentos busca poblaciones como Membrilla o La Solana, situadas en el Campo de Montiel y con menor población de origen hebreo.

Las mujeres, cuya principal función era prepararse para el casamiento, debían buscar a personas cuyas creencias fuesen compatibles para dicha unión. De ellas tres se habían casado en Manzanares, localidad donde vivían: Isabel casada con Antón Borrego e Inés que se desposó con Juan González Carretero, mientras que Constanza lo hizo con Juan Moreno, todos ellos vecinos de la villa de Manzanares. María, la hija mayor, se casó con Diego Rodrigo Pescador Avicena, vecino de Membrilla, villa donde se trasladó a vivir33, siendo reconciliados ambos en el auto de fe, que se celebró el 11 de marzo de 1487 en Toledo, contra los judaizantes del arcedianato de Alcaraz y el Campo de Montiel, reconociendo en sus confesiones haber practicado ritos y costumbres judaicas junto a “otras muchas personas ombres e mugeres, vecinos e moradores de la Membrilla y de otros lugares quel dicho dia del crimen de la heregia e apostasia abjuraron públicamente34.

Las dos últimas hermanas se casaron en otros dos lugares de la Mancha, donde había importantes poblaciones judaicas: Francisca se desposó con Lope de Alcaçar, vecino de Alcázar de Consuegra (de San Juan), donde se estableció, población con una fuerte comunidad hebrea, donde fueron reconciliadas 147 personas entre 1492 y 1497, por el Tribunal de la Inquisición de Toledo35, siendo también numerosos los conversos procesados por el tribunal de Cuenca, que ejercía su jurisdicción en la cercana población de Criptana. Finalmente, la última y más pequeña de las hijas, Juana, volvió a su lugar de origen, Ciudad Real, donde casó con Gonzalo de Moya.


La desaparecida casa del corregidor en la calle Libertad

 

En las declaraciones de los testigos, se ve claramente como todos los miembros de la familia continuaron practicando “ritos judaicos”, pues consideraban el sábado como día festivo, en el que “holgaban” y vestían ropas limpias de lino y paño, los viernes por la noche encendían velas nuevas y cocinaban para el sábado y aunque no tuvieran carniceros especializados en los ritos mosaicos, como en Ciudad Real, quitaban el sebo a la carne y la purgaban siguiendo ciertos ritos, no comiendo aves, conejos, carnes de animales ahogados o pescados sin escamas. Por otro lado, llevaban a cabo algunos ayunos de los judíos, entre ellos “el ayuno mayor” (Yom Kippur), o la confección de pan “çenceno” (ácimo) en la Pascua judía36. Todos los hermanos confesarán que desde que se establecieron en Manzanares, su madre les inculcó los ritos y prácticas propias de su religión, realizándolas con cierta libertad, lo que nos muestra cómo la presión en las localidades rurales calatravas contra los judíos será menor que en Ciudad Real, por lo menos hasta las persecuciones inquisitoriales que desarrollará el tribunal de Toledo en el segundo lustro de la década de los ochenta y cómo a pesar de las persecuciones y abusos cometidos contra los judíos, éstos no se resignaban a perder su cultura y todo aquello que les habían enseñado sus mayores.

Las profesiones que ejercían eran las propias de los conversos, así vemos cómo los hermanos de María López aprendieron oficios artesanos y ella se casó con Diego Rodrigo, un mercader converso de Membrilla. Dos de sus hijas, Leonor y Juana, se casaron con dos hermanos conversos de Ciudad Real, Alfonso y Ferrand Álvarez, y cuando María quedó viuda, se fue a vivir con ellas a Ciudad Real, donde sería detenida en 1512, por reunirse junto a sus hijas, yernos y otros conversos para realizar ceremonias judías37.

7. Conclusiones.

Los estudios sobre los judíos y conversos de Ciudad Real han sido numerosos y extensos, destacando a finales del siglo XIX, los artículos más específicos del Padre Fidel Pita38 y de Ramón Santa María39, junto a la completa y extensa obra de Luís Delgado Merchán, ya citada. En los últimos años destacan las obras de Haim Beinart, completa y pormenorizada aportación para el conocimiento de la comunidad judía manchega, y los estudios de Luís Villegas Díaz, Carlos Carrete Parrondo40 y de Juan Blázquez Miguel41, más centrado éste último en temas inquisitoriales. A ellos habría que unir los de María Pilar Menchero42 sobre los conversos de Almagro y Valdepeñas, lo que nos muestra que es un tema estudiado a fondo, aunque no por ello se puede considerar cerrado, pues siempre es posible hacer una nueva aportación a un tema tan amplio y complejo.

Los judíos representaban una comunidad con una clara diferencia cultural y religiosa, con respecto a la sociedad en que estaban inmersos, lo que unido a su gran capacidad económica y la práctica de la usura, provocaron una fuerte animadversión contra ellos, deseando su desaparición a través de la desarticulación de sus comunidades.


La puerta de la Sinagoga  en su primitiva ubicación en la calle Libertad con Lirio


Sin embargo, sus fuertes convicciones y su resignación por el continuo acoso y persecuciones que habían sufrido durante siglos, les permitió resistir los embates. Unas veces mediante la conversión y otras a través de la huída buscando lugares donde la persecución fuera menor, pudieron sobrevivir y evitar su total desaparición.

Las persecuciones se siguieron repitiendo, sobre todo en momentos de inestabilidad política, reproduciéndose los ataques contra sus comunidades, pues aunque muchos de ellos se habían convertido al cristianismo, continuaban estigmatizados y eran vistos como criptojudíos, que bajo una apariencia cristiana continuaban practicando su religión.

Los tumultos de 1449 y en especial los de 1474, provocaron la huída de numerosos miembros de la comunidad hebrea de Ciudad Real y mientras que en los sucesos de Córdoba, los judíos se refugiaron en una gran ciudad, como era Sevilla, donde eran amparados por el duque de Medina Sidonia y las autoridades locales, (huyendo a lugares más apartados como Niebla o Gibraltar43 sólo cuando la situación empeoraba), en Ciudad Real, al tener en cuenta que el centro urbano más próximo era Toledo, y allí la presión sobre los conversos era también fuerte, éstos intentaron diluirse en zonas rurales, donde el control sobre ellos fuera menor.

El hecho de contraer matrimonios “seguros”, entre personas de origen judío, que les permitiera poder continuar manteniendo sus ritos y costumbres, provocará una importante relación entre las comunidades judías de la Mancha, que se verían reforzadas por los contingentes huidos de Ciudad Real. Estas relaciones se llevarían a cabo entre poblaciones pertenecientes a distintas jurisdicciones y órdenes militares, como Manzanares, Almagro y Almodóvar del Campo (Calatrava), Membrilla (Santiago) y Alcázar de Consuegra (San Juan), y además no se cortarían totalmente las relaciones con los conversos habían seguido viviendo en Ciudad Real, como hemos podido ver en la familia de Leonor López.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil. V Congreso de Historia Social. Ciudad Real, 2005

31 Ibídem. Declaraciones de Alfonso López Barceno.

32 VILLEGAS DÍAZ, Luís Rafael: “Sobre judeoconversos manchegos. Unas apreciaciones” en Encuentros en Sefarad. Actas del Congreso Internacional “Los judíos en la historia de España”. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1987, pp. 176 y 177.

33 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Declaraciones de los testigos.

34 Ibídem. Copia de los procesos seguidos por los Tribunales de Toledo y Jaén contra Diego Rodríguez Pescador y su mujer María López en 1487.

35 VILLEGAS DÍAZ, Luís Rafael: Op. cit., pág. 177.

36 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Declaraciones de Alfonso, Constanza e Inés López Barceno y confesiones de María López.

37 Ibídem. Declaraciones de Francisco de Mesa, vecino de Ciudad Real.

38 FITA, P. Fidel: “La Inquisición de Ciudad Real en 1483-1485” en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 20, 1892, pp.462-520.

39 SANTA MARÍA, Ramón: “La Inquisición de Ciudad Real. Proceso original del difunto Juan Martínez de los Olivos (6 septiembre-1484-15 marzo 1485) en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 22, 1893, pp. 355-372 y “La Inquisición de Ciudad Real. Proceso original del difunto Juan González Escogido (8 agosto 1484-15 de marzo 1485) en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 22, 1893, pp. 189-204.

40 CARRETE PARRONDO, Carlos: “El criptojudaismo manchego en las actuales investigaciones israelíes” en Actas del I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, Tomo VII. Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Talavera, 1988, pp. 225- 227.

41 BLAZQUEZ MIGUEL, Juan: Ciudad Real y la Inquisición (1483-1820). Fondo de Publicaciones Municipal. Ayuntamiento de Ciudad Real. Ciudad Real, 1986.

42 MENCHERO MÁRQUEZ, María del Pilar: “Judíos y conversos de Almagro a fines de la Edad Media” en Historia de Almagro. Biblioteca de Autores Manchegos. Diputación Provincial de Ciudad Real. Ciudad Real, 1993, pp. 129-168 y “El problema converso en Valdepeñas a fines del siglo XV” en Cuadernos de Estudios Manchegos nº 22, II época. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1996, pp. 77-89. 

43 CARO BAROJA, Julio: Op. cit., pp. 145 y 146.


domingo, 1 de febrero de 2026

LA REVUELTA ANTIJUDÍA DE 1474 EN CIUDAD REAL Y SUS CONSECUENCIAS (III)


La calle Compás de Santo Domingo en los años setenta del pasado siglo


5. Las consecuencias indirectas: huidas temporales y limitación de las costumbres y ritos judaicos.

Una de las principales consecuencias de los ataques contra los conversos, fue la huida de éstos de la ciudad. En algunos casos, estas marchas serán temporales, acogiéndose en casas de conocidos hasta que se calmara la situación, como le ocurre a Sancho de Cibdad, vecino de Ciudad Real, que “después de los movimientos desta cibdad” huyó a Toledo y se refugió en casa de Fernando de Toledo, el cual había vivido hacía dos o tres años en Ciudad Real, donde casó con una mujer conversa.20. Otros muchos marcharían a poblaciones cercanas, pertenecientes a la Orden de Calatrava, como Daimiel o Almagro, población esta última que todavía en 1474 conservaba su aljama, como nos muestra el padrón realizado por Rabbí Jacob Aben Núñez, mientras que cerca de una treintena se refugió en la cordobesa población de Palma del Río, bajo la protección de Luís Portocarrero, donde permanecieron cerca de tres años, hasta que se calmó la situación y pudieron regresar a Ciudad Real21.

En otros casos los judaizantes huyeron definitivamente, como le ocurre a Juan Panpán, que marcharía dejando a su mujer, María González en Ciudad Real, declarando ésta ante la Inquisición, en 1484, que su marido había abandonado la fe católica y practicaba ritos judíos, y que “ha dies años que bivo sin el, porque se fue desta cibdad e yo nunca quise yr con el”, coincidiendo la huída con la revuelta de 1474, y cuando vuelve seis años después para intentar convencer a su mujer para que marche con él, lo hará a escondidas (“vino aquí una noche”), para evitar posibles represalias22. En otros casos, cuando la muerte afectó directamente a las familias, éstas intentaron iniciar una nueva vida en otras poblaciones, como veremos en un próximo capítulo.

Los conversos que continuaron viviendo en Ciudad Real, verían muy limitadas las posibilidades de mantener sus ritos, debiéndose ocultar todavía más de la vista de sus vecinos, lo cual podemos comprobar cuando diez años después, los oficiales inquisitoriales recojan las denuncias por judaizar, en muchos casos estaban basadas en hechos ocurridos con anterioridad a la revuelta.

Un claro ejemplo de ello lo vemos en el testimonio de Catalina González, vecina de la acusada María Alonso, que declara: “que desde los dichos dies e ocho años hasta el robo vido entrar a un judio en sus casas unas tres veses e vido que leyo dentro en su casa donde ella tenia un telar, e ella oyo al dicho judio e le respondia puesto un braço sobre otro23. En la acusación de Juan Martínez Alcaraz contra Juan Martínez de los Olivos, nos indica: “que labrando este testigo antes del robo postrimero en las casas de çiertos conversos desta cibdad, entre los quales dixo que sabe e vido en casa de Juan Martinez de los Olivos se ençendian candiles el viernes por la noche e guisaban de comer (el viernes) para el sabado, e guardaban el sabado, e vestian ropas limpias”24. En estas dos declaraciones, podemos observar como hubo un antes y un después tras los sucesos de 1474, y como los judíos se vieron obligados a restringir aún más sus ritos y costumbres judaizantes.


Calle Libertad principios del siglo XX



6. La diáspora judía de Ciudad Real: el caso de la familia de Diego Barceno y Leonor López.

Las personas que huyeron definitivamente de Ciudad Real fueron aquellas que se vieron más directamente afectadas por los sucesos, dispersándose por la provincia y reforzando las comunidades criptojudías de otras localidades, incluso de algunas cuya población de origen judío era de pequeño tamaño. De esta forma buscaban integrarse en zonas donde la presión social que se ejercía sobre ellos fuese menor, especialmente en poblaciones rurales, donde podrían desempeñar trabajos artesanos, muy solicitados.

Sin embargo, lo que nos deja entrever el caso de esta familia, es cómo a pesar de la dispersión, se mantuvieron en perfecta comunicación las distintas comunidades conversas, fomentándose las relaciones a través de unos enlaces matrimoniales endogámicos, buscando así protegerse de las posibles denuncias de cristianos viejos y al mismo tiempo mantener la práctica de sus ritos y costumbres. Por ello, había una notable relación entre personas de diferentes y distantes poblaciones, pero que aseguraban la continuidad de una comunidad, cada día más perseguida, cercada y desarticulada.

Las vicisitudes de la familia de Diego Barceno y Leonor López, las conocemos gracias al hecho de que una de sus hijas, María López, será procesada en 1512 por los inquisidores, con lo que se abrirá un intenso proceso mediante el que podemos tener un conocimiento bastante exacto de su vida.

En las declaraciones de María, nos indica que “se fue de dicha Cibdad Real por los robos que les hicieron en dicha cibdad en los que mataron a su padre (de Maria, marido de Leonor), Diego Barceno, y su madre se fue a vivir a Mançanares” con sus hijos que todavía eran pequeños25. Esto es corroborado por las declaraciones de Beatriz Rodríguez, vecina de Villaharta, que declara que hará unos treinta y ocho años (en 1474), se encontraba viviendo en “el lugar de Mançanares del Maestrazgo de Calatrava” y se trasladaron a vivir al lado de su casa, una mujer llamada Leonor, procedente de Ciudad Real,  acompañada de sus nueve hijos: seis hembras (María de 20 años, Isabel de 15, Constanza de 13, Inés de 11, Francisca de 10 y Juana de 8) y tres varones (Fernando de 25, Alfonso de 15 y Cristóbal de 12)26. Sin embargo, las edades dadas por dicha vecina, no se corresponden con la que tenían cuando huyeron de Ciudad Real, y las declaraciones de otros testigos nos dan a entender que éstos eran cinco o seis años más pequeños, pues la mayor de las hijas, María, tendría catorce o quince años, cuando huyeron. En un primer momento se acogieron en la casa de un converso de la localidad, Gonzalo Rodríguez de Avicena, para después alquilar Leonor una casa situada en “la plaça del dicho lugar27.


Puerta de la antigua Sinagoga de Ciudad Real principios del siglo XX


Al quedarse viuda y establecerse en una población distinta, Leonor se ganó la vida hilando y tejiendo vestidos, tarea en la que le ayudaban todas sus hijas mayores de diez años, como nos muestran las declaraciones de los testigos: “hilaban y cosian y devanaban”, “texian las dichas Ysabel y Constanza28.

Tras su establecimiento en Manzanares, los hijos de Leonor seguirán diferentes caminos, permitiéndonos éstos conocer las relaciones entre las comunidades judías manchegas a finales del siglo XV y comienzos del XVI.

El mayor de los hijos, Fernando de Lora, que cuando su madre y el resto de sus hermanos huyeron de Ciudad Real, se encontraba residiendo en Alcázar de Consuegra, se trasladará a vivir con ellos. Fernando, junto con su hermano Alfonso emigrarán a Sevilla, precisamente la ciudad donde se refugiaron los conversos huidos de Córdoba tras los sucesos de 1474, y donde el duque de Medina Sidonia y las autoridades locales eran permisivos con los judíos, llegando a plantear un proyecto para establecerlos en Gibraltar29. Allí Alfonso estuvo al servicio de un “escudero del duque de Medina”, aunque no debió gustarle mucho el ambiente existente en dicha ciudad, pues volvió al poco tiempo. Las causas del viaje a Sevilla las podemos encontrar en las declaraciones de uno de los hermanos, que nos indica que cuando se produjo la salida de Ciudad Real, una de sus hermanas pequeñas, Constanza, “estaba con una tia de Sevilla30, de ahí que sus hermanos mayores marcharan a dicha ciudad, donde tenían familiares y posiblemente volvieran con su hermana pequeña, tras su estancia en ella. Sin embargo, este dato es obviado por la mayoría de los miembros de la familia, posiblemente para proteger a los familiares que tenían en Sevilla y evitar que la Inquisición hiciera indagaciones sobre ellos, causándoles más problemas.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil. V Congreso de Historia Social. Ciudad Real, 2005

20 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 139, expediente 11. Proceso contra Sancho Ciudad y su mujer, María Díaz. 1483-1484. Declaraciones del testigo Fernando de Toledo.  (BEINART: Records…, Vol. One, pág. 24). 

21 BEINART, Haim: Los conversos…, pp. 81, 82 y 83.

22 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 154, expediente 28. Proceso contra MaríaGonzález, mujer de Juan González Panpan. 1483-1484. Confesiones de la acusada. (BEINART: Records…, Vol. One, pág. 71).

23 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 133, expediente 5. Proceso contra María Alonso. 1483-1484. Declaraciones de la testigo Catalina González. (BEINART: Records…, Vol. One, pág. 231).

24 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 165, expediente 1. Proceso contra Juan Martínez de los Olivos. 1483-1484. Declaraciones del testigo Juan Martínez de Alcaraz. (BEINART: Records…, Vol. One, pág. 518).

25 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Confesiones de María López.

26 Ibídem.  Declaraciones de Beatriz Rodríguez, mujer de Lucas Rodríguez.

27 Ibídem. Declaración de Alfonso López Barceno.

28 Ibídem. Declaraciones de Alfonso e Inés López Barceno.

29 CARO BAROJA, Julio: Op. cit., pág. 146.

30 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Declaración de Inés López Barceno.