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lunes, 26 de noviembre de 2018

APARECEN RESTOS DE LA ANTIGUA MURALLA EN LAS OBRAS DE LA PLAZA DE TOROS



Las obras de adecuación del entorno de la plaza de toros han descubierto los restos de lo que pudo ser la zona donde se ubicaba la muralla en la zona. El descubrimiento se produjo la semana pasada y ya se está analizado por los arqueólogos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y del Ayuntamiento de Ciudad Real. «Lo único que hay es el vaciado de la muralla, que son casi 2,40 metros de ancho, pero no dejaron nada, ni una piedra ni argamasa, y lo llenaron de escombro», comentó el edil de urbanismo, Alberto Lillo, quien recordó que «se sabía por las fotos aéreas de su momento que por esa zona podía haber estado la muralla», por lo que antes de realizar la obra se han realizado unas catas arqueológicas en la zona. 


De hecho hoy lunes, «se empezará a hacer otro sondeo más», apuntó el concejal, a unos 15 metros de donde se ha hecho el actual, para ver si queda algún resto de la construcción medieval. Sobre el murete que se observa en las fotografías, comenta que son restos de las casas antiguas que se construyeron en la zona en los años cuarenta.


domingo, 25 de noviembre de 2018

LOS RESTOS DE LA PORTADA DE LOS COCA EN SU ANTIGUO EMPLAZAMIENTO DE LA CALLE REAL



En el año 2005, se demolió la casa de la calle Real, que guardaba en sus muros los restos del palacio gótico del siglo XV de la familia de los Coca. Casa que conocí perfectamente, ya que fue residencia de una tía de mi madre, y donde vivió mi madre hasta que se caso.

Durante los trabajos de demolición del inmueble, y la recuperación de la ventana y el arco, José Liberto  López de la Franca, realizó un reportaje de estos trabajos, que traigo hoy al blog, y que también se puede visionar en la página de Emiliano Cifuentes, http://www.ciudad-real.es.








sábado, 24 de noviembre de 2018

ADIÓS AL PALACETE DEL CHANTRE DE COCA. (ÚLTIMO EJEMPLAR DEL GÓTICO CIVIL EN CIUDAD REAL)



Ciudad Real se sigue muriendo entre la indiferencia de los suyos. Lo que tantas veces denunció sin pelos en la lengua el viejo león de esta Ciudad de Reyes, patriarca de nuestras letras, cronista oficial, defensor de su patrimonio a todas luces y mejor pregonero, profesor Julián Alonso Rodríguez. Nos corresponde a nosotros con dolor y sin esperanza alguna, defender una causa claramente dada por perdida. Todo está a punto de consumarse. ¡Por fin caerá el último edificio del gótico civil existente hoy en Ciudad Real! En unas horas quizás días desaparecerá físicamente de su original enclave medieval y como no de nuestra vista. Así de duro, tal como usted lo lee y yo lo escribo.

Sé que mis esporádicos artículos mantienen informados a los Ciudadrealeños, y en vilo a los políticos capitalinos. Pero eso cuenta y mucho, pues como bien dice mi madre; "Al que no le ha dao, le ha rapeao" y por soltar la verdad que no quede. Yo no voy a callarme y menos en este caso del Palacio del Chantre de Coca -existente entre las calles Real y de los Infantes- pues soy consciente del cariño que profeso a este resto arqueológico descubierto e identificado por mi hace más de diez años.

Ahora si es el momento justo de empezar a prepararse, pues comienza la cuenta atrás, es la hora de rendir cuentas, ante el desgarrón del holocausto patrimonial ciudadrealeño. Ya puede decirse con toda propiedad, que no queda absolutamente NADA del Ciudad Real viejo, antiguo y Alfonsí. Ni siquiera hay fuerzas dignas para la última lucha contra el llamado "progreso de la urbe". Difícil es luchar para nosotros desde el exilio, convertidos hoy más en Homeros que en Aquiles.


En años pasados aniquilaron el Palacete del Corregidor, situado en la calle de la Libertad, tiempo después el Palacio de la Plazuela de Belmonte, luego vimos destruir el Palacete de los Poblador en la calle de los Infantes, para contemplar tiempo después la caída de la casa de la calle de la Estación Vía Crucis. Siguiendo meses posteriores el rastro de la piqueta a la popular casa de los Tres Arcos. Ahora se cierra solemnemente este capítulo de destrucción masiva con el aniquilamiento del Palacio del Chantre don Fernando Alonso de Coca, confesor de los Reyes Católicos. Precioso y colosal broche para sellar el triunfo de los ciudadrealeños ante la historia en la última derrota de la gran guerra perdida en pro del patrimonio.

Pero que pasa mientras tanto en los círculos intelectuales, culturales y políticos? Ya se ve. Nada! Todavía reinan los Pilatos en los lugares institucionales de Ciudad Real, volviéndose una y otra vez a lavarse las manos en aguas consagradas de la mentira. Resolviendo en mentira y más mentiras los asuntos que le son encomendados, como es proteger y conservar nuestro patrimonio cultural en la capital. En efecto, Ciudad Real realmente es una capital muy desatenta hacia su propia metrópoli. Ciudad Real transita en una irrealidad constante y permanente. La ciudad vive ensimismada en un discurso retórico, despreciando la realidad de lo que le adolece y acontece en su contra. Parece estar condenada a destruirse por quienes desprecian la cultura, la ciencia, el saber, la ilustración y cuanto sea conocimiento de quienes nos antecedieron, y de los que nos legaron la ciudad de mejor o peor manera. Oigo siempre muchas alabanzas a Ciudad Real, publicamos muchos libros, hacemos exposiciones, impartimos conferencias, incluso proclamamos un amor sincero hacia nuestra madre llamada Ciudad Real. ¿Pero donde están sus defensores, sus protectores y sus mejores mecenas? No hablo de los funcionarios que cumpliendo con su deber, tienen la obligación por Ley de defenderla. Me refiero claramente a unos ciudadanos que pugnen por un Ciudad Real patrimonial, histórico, artístico, monumental, libre y auténtico en su esencia. No los hay! Y los que hubo se encuentran en el más lamentable exilio.

Mientras tanto la verdadera ciudad se nos muere. El cáncer de la ignorancia, el egoísmo, el poder político engreído y la cobardía colectiva la están finiquitando. La están derribando. Y de qué manera!


Es curioso cómo han desaparecido incluso cines, tiendas y comercios antiguos -por ejemplo Casa Mur o recientemente La Puerta del Sol (anteriormente platería de Manuel Francés)- que fueron claves y símbolos reconocibles de la población. Hemos perdido para siempre paisajes únicos y románticos como la Plazuela de Belmonte con su Palacete coronando aquel rincón típico. Por cierto no sería malo tirar de la manta y rendir también cuentas respecto al caso de esta plazoleta que era de entidad pública y donde hoy se asienta un edificio privado. Hasta ese extremo llegó la especulación! Pero si no se hace hoy, seguro que mañana se investigara y condenará esta burla y apropiación indebida, porque impune no quedará este "caso" como otros tantos.

Hemos dejado caer escenarios bellísimos de una ciudad donde se pasearon Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo, López de Úbeda, Cervantes y tantos otros qué inmortalizaron a Ciudad Real con brillantez en sus obras más reconocidas. Y quien no lo crea que se lea Fuente Ovejuna como botón de muestra.

Destrucción, destrucción y eliminación de todo lo que sea antiguo y anacrónico. Y todo esto no causa el más mínimo impacto ciudadano. Ya nos lo avisó Julián Alonso en 1955; "Ojo que esta no es una ciudad de monumentos, y si algún día hay un Ciudad Real con grandes iglesias, pero con la trama urbanística medieval destrozada o destruida ya no será Ciudad Real". En este apartado no se equivocó Alonso Rodríguez, y coinciden en esta afirmación con exactitud y muy sagazmente el profesor Félix Pillet Capdepón, así como el historiador Jorge Sánchez Lillo y el doctor José María Barreda. Y es que hoy Ciudad Real, por reconocer no se reconoce ni así misma. Realmente esto ya no es Ciudad Real!.


Ciudad Real fue en tiempos ciudad de las tres culturas, hoy todo aquello parece que no importarle a nadie, ni trasciende en nada. Que sabrán muchos lo que esto significa. Aquí se destruyen conventos, recintos de muralla, capillas, teatros de comedias, sinagogas, audiencias, baños árabes y da igual. Es más, no pasa absolutamente nada. Si le amputan su historia, no se inmutan lo más mínimo los ciudadrealeños. Dándole lo mismo a una buena parte de sus historiadores locales. Y quien no lo crea que repase los recientes casos antes mencionados y muy espacialmente el del Palacio del siglo XVI que se hace destruir sin permiso previo de derribo en 1998. Poniéndose en aviso institucional y público con denuncia firme, consumándose el atentado y mostrándose la totalidad de la ciudadanía de forma indiferente. Cuanta cobardía!.

Todo esto choca cuando cualquiera de los ciudadrealeños nos convertimos en turistas viajando a otras ciudades españolas y se nos despiertan los ojos, buscando en tierras de España, no solo los museos o catedrales, sinagogas, mezquitas o monasterios, sino bares con solera, esquinas, arcos, palacios, tiendas decimonicas donde nuestros ojos y alma reposen y nuestra imaginación nos haga volar a tiempos pasados.


Pero lo cierto y verdadero es que el Palacio del Chantre de Coca, está en capilla. Llegó su fin, y con él se cierra el largo vía crucis del holocausto histórico y patrimonial. Situando a Ciudad Real vergonzosa e irremediablemente, en la capital de provincia del estado Español más destruida en patrimonio. Ahí queda eso!

¿Qué impacto perceptivo causaría haría al Rey fundador Alfonso X, el contemplar hoy su " grand villa e bona" totalmente destruida? Esta pregunta mejor podría responderla con toda propiedad nuestro reputado y prestigioso Psiquiatra Dr. Francisco Torres González -especializado y considerado como uno de los que mejor han retratado y estudiado en profundidad la personalidad del Rey Sabio-.

Y si a Unamuno le dolía España, a nosotros nos duele Ciudad Real por encima de todas las cosas y por nuestros cuatro costados. Y doy fe de ello, porque lo sé, porque lo viví y lo he sentido durante años en mis entrañas, y compartí ese dolor con mis amigos José Luís Blanco Payo, Francisco Torres, Paco Giménez, Juan Ruiz Plaza, Paco Blanco Mena, Emilio Martín Aguirre, José Luís Loarce, Pepe Rivero, Alfredo Muñoz Espadas y tantos otros buenos que yo los llamaría afectivamente a todos "ciudarrealitos". Porque amáis a Ciudad Real más que a nada, y sentís al pensar y pensáis sintiendo por y para ella.


Y creo que en Ciudad Real, si se me permite este pequeño giro, fue muy adecuado y sabio dejar reposar la historia durante años. Pero el tema sobre su exiguo patrimonio no está acabado. Un día surgirá una generación ecuánime que preguntará que pasó en realidad y quienes fueron los que destruyeron y quienes los que defendieron, y porque se les ocultó la verdad de todo esto. Como pasó en Alemania con la generación del 68, que exigía aclaraciones a sus padres. Las preguntas irán llegando. Porque sin duda la historia nos alcanza. Ella señalará a cómplices, encubridores, destructores, beneficiados, causas, causantes, expoliadores de tanta barbarie y destrucción. No dudemos que la lista será larga y comprometida pues en ella habrá alcaldes, arquitectos, concejales, constructores, propietarios, historiadores, presidentes de Diputación, políticos, superiores de órdenes religiosas, gobernadores civiles, catedráticos, humanistas, albañiles, funcionarios municipales, etc., etc. Así será de implacable la historia. Hay que saberla afrontar. No se trata de un mea culpa continuo sino de la conversión de la responsabilidad. Responsabilidad digo y mantengo con firmeza hasta ahora no asumida por nadie. Pues Ciudad Real no es cualquier cosa. Es un gran pueblo con derechos de autor!! Y los tiene y muy validos durante estos 900 años de amplia historia.

Me acojo pues finalmente, al suspiro último de Ciudad Real, con la caída y destrucción del último de sus palacios, como lo hizo magistralmente Buñuel en su excelente obra "El último suspiro" cuando dijo: "una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada". En consecuencia, Ciudad Real está condenada de por vida, pues una ciudad carente de patrimonio histórico artístico y monumental, verdaderamente no es NADA. Así las cosas.

JOSÉ LÓPEZ DE LA FRANCA Y GALLEGO. Diario El Día, 28 de Septiembre 2004


viernes, 23 de noviembre de 2018

LA HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO CELEBRA MISA ANUAL DE DIFUNTOS, ASAMBLEA ORDINARIA Y EXTRAORDINARIA PARA LA RENOVACIÓN DE LOS ESTATUTOS



MISA DE DIFUNTOS

La Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, celebró el pasado jueves 15 de noviembre, su anual Misa de Difuntos, por el eterno descanso de todos los hermanos que han pertenecido a la Hermandad a lo largo de su historia. 



La Santa Misa fue presidida por el Chantre de la Catedral, M. I. Sr. D. Antonio Lizcano Ajenjo, y en el altar mayor estuvo presente por primera vez, la nueva bandera de la Hermandad, con lazo negro. 


ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

Ayer jueves la Hermandad de la Virgen del Prado, celebró a las 20:00 horas en segunda  convocatoria, su segunda Asamblea General Ordinaria del año, en el salón de actos de la Casa de la Iglesia.

La Asamblea se inició con las preces, que fueron dirigidas por el Presidente del Cabildo Catedral, ante la ausencia del Consiliario de la Hermandad, M. I. Sr. D. Bernardo Torres Escudero. 


En el segundo punto del orden del día, el Vicesecretario, D. Manuel Torres, en sustitución del Secretario, que excuso su asistencia por motivos médicos, leyó el acta de la última Asamblea General Ordinaria, celebrada el pasado 28 de junio, que fue aprobada por unanimidad.

A continuación el Hermano Mayor Saliente, D. Manuel López Camarena, se dirigió a los presentes, para despedirse del cargo que ha ostentado durante este último año, manifestando en primer lugar la curiosidad de que el Hermano Mayor que le sustituye, sea su hermano, hecho que desconoce si había ocurrido con anterioridad. También comentó que había sido un año bonito, interesante, que había vivido con el resto de su familia, donde había estado presente el recuerdo a su padre, que tantos años estuvo trabajando por la Hermandad. Por último dijo, que se llevaba un sabor agridulce, por la no buena relación entre la Hermandad y Corte de Honor, y que espera que esas diferencias se salven en el futuro.


Después de las palabras de Manuel López Camarena, su hermano Carlos, procedió al Juramento y Profesión de Fe, como nuevo Hermano Mayor de la Hermandad 2018-2019.

En el cuarto punto del orden del día, el Presidente de la Hermandad, D. Francisco Pajarón, realizó un informe sobre la vida de la Hermandad de estos últimos meses, dando en primer lugar la bienvenida al nuevo Hermano Mayor. A continuación habló de la ofrenda de flores y frutos a la Virgen en la Pandorga, la bajada de la Virgen el 9 de agosto, de la presentación de los niños  a la Virgen el día 10, del Triduo en honor a la Patrona del 10 al 12 de agosto, la Caravana Blanca el día 13, las Vísperas del día 14, y la Función, imposición de medallas, entrega de pins y procesión del día de la Asunción.

Continuó su informe hablando de la Función de la Octava, de la no salida de la procesión de este día por motivos de la lluvia y de la subida de la Virgen a su camarín el día 23 de agosto. En otro orden de cosas, informó sobre la restauración del paso de la Virgen, y los nuevos trabajos de restauración que hay que realizar en él, de la renovación de las varas de la Junta de Gobierno, de la venta de participaciones de lotería de Navidad, y de la necesidad de la actualización de los estatutos de La Hermandad. Por último agradeció a las personas que han trabajado junto a él en la Junta de Gobierno, durante los años que ha sido Presidente, agradeciendo a la Virgen el honor de haber ocupado ese cargo como primer servidor de la Hermandad.


Terminado el informe del Presidente, el Tesorero, D. Emilio Martín, dio el balance económico de la Hermandad del 21 de noviembre de 2017 al 22 de noviembre de 2018, que arrojó el siguiente resultado: Ingresos: 38.889,74 €; Gastos: 29.577,91€, arrojando un saldo a favor de la Hermandad de 9.311,83€; siendo aprobado el estado económico por unanimidad.

En el sexto punto del orden del día, el Vicesecretario informó a los presentes, que desde la última Asamblea General, la Junta de Gobierno aprobó la admisión de 5 nuevos hermanos y un aspirante.


Y sin haber ningún ruego y pregunta terminó la Asamblea rezando a nuestra querida Titular, la Santísima Virgen del Prado.

ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA

Una vez acabada la Asamblea General Ordinaria, a las 21:00 horas, dio comienzo la Asamblea General Extraordinara, para la renovación de los Estatutos, dando en primer lugar el Vicesecretario lectura al acta de la Asamblea General Extraordinaria de fecha 23 de junio de 2016, que fue aprobada por unanimidad.


A continuación y antes del inicio de la Asamblea el Hermano Rafael Moriñigo, solicitó a la Asamblea que se pospusiera la Junta, para que todos los hermanos recibieran en su domicilio una copia del proyecto de nuevos estatutos, para que se pudieran hacer las alegaciones oportunas a los mismos. Sometida la propuesta a la Asamblea, esta fue desechada por mayoría. 


En el segundo punto del orden día, el Tesorero de la Hermandad, y miembro de la Comisión para la renovación de los Estatutos, informó a todos los presentes los motivos que habían motivado la realización de este proyecto de nuevos Estatutos, que se ajustan a lo establecido en el Estatuto Marco de la Diócesis, aunque hay cosas nuevas que se han incluido en el proyecto, que necesitaran ser ampliadas en el Reglamento de Régimen Interno, que se elaborará una vez que el Obispo ratifique los nuevos Estatutos.


Este proyecto de nuevos Estatutos incluye la incorporación de la mujer con los mismos derechos y obligaciones de los hermanos, la modificación del nombre de la Hermandad con el título de Real, las insignias de la Hermandad, los cultos a los que los hermanos deben asistir obligatoriamente, la ampliación de los cargos de la Junta de Gobierno y la especificación de las funciones de cada uno de ellos.


Sometido el proyecto de los nuevos Estatutos a la Asamblea, este fue aprobado por mayoría, por lo que serán remitidos al Obispado para su aprobación definitiva.

Y no habiendo más asuntos que tratar, se levantó la sesión.


jueves, 22 de noviembre de 2018

EL ARCO Y VENTANAL DESCUBIERTOS ENRIQUECEN LA ARQUITECTURA LOCAL



El arco ojival de sillería noble y el ventanal de estilo mistilíneo polilobulado descubierto recientemente en el número 17 de la calle Real tienen un gran valor arquitectónico y enriquecen el patrimonio de la ciudad, según dijo ayer José López de la Franca, uno de los descubridores del hallazgo arqueológico. Las características del arco, construido en la planta baja a finales del siglo XIV, y las del ventanal en el primer piso, serán conocidas hoy por la Comisión de Patrimonio, en una sesión en la "que el director del Museo Provincial, Alfonso Caballero Klink informará de dichos datos técnicos y en la que se decidirá sobre el futuro de estos importantes restos.

JULIA YEBENES
Ciudad Real

La casa donde ha sido encontrado este valioso documento patrimonial, un inmueble situado en lo que fuera el barrio cristiano, es propiedad de Saturnino Pulido Donoso, peluquero jubilado y restaurador de guitarras y radios antiguas.

Se trata de un arco apuntado ojival de sillería noble, en cuyo dintel tiene un blasón muy bien conservado. "Según el estudioso López de la Franca se atribuye, por los rasgos distintivos de los escudos heráldicos hallados, a los vestigios del Palacio de Fernando de Coca, que fue Chantre de la Catedral de Coria, canónigo de Sigüenza y confesor y capellán oficial de los Reyes Católicos, e cuyos restos están enterrados  en la Capilla del Santísimo de la Iglesia de San Pedro de la capital. El escudo del arco, coincidente con el heráldico y armas de Coca según López de la Franca, es un pino de sinople en el centro y dos leones de gules empinados a su tronco y afrontados.


Sobre el ventanal descubierto, de estiló mistilíneo polilobulado, con cinco lóbulos, es de influencia mozárabe y es análogo al que hace años se descubrió en la casa del Marqués de Huétor de Santillán, actual Museo López Villaseñor. La ventana -sobre una puerta está bordeada con puntas de diamantes y en las enjutas se encuentran por separado los leones rampantes, encontrándose en el centro el pino, faltándole la columna central.

En la obra "La escultura funeraria en España" de Ricardo de Orueta, se habla del sepulcro de Coca en cuyo centro se reproduce el mismo escudo y, al parecer, es del mismo autor de la escultura del Doncel de Sigüenza. La madre del Chantre, María Alfonsa, murió el 1 de enero del 1464, mientras que el padre falleció el 6 de abril de 1472. Del hijo se desconoce la fecha en que desapareció.

Según ha podido saber LANZA, numerosos cronistas de Ciudad Real siguieron en sus estudios la pista de estás restos arqueológicos, aunque nunca dieron con ellos. Nombres como Julián Alonso, Emilio Bernabéu, Delgado Merchán, el padre Hervás y Buendía, Francisco Pérez Fernández, Antonio Ballester, Carlos López Bustos y Ramírez de Arellano dieron fe en sus escritos de la existencia de este patrimonio.

Diario “Lanza”, 5 de mayo de 1994


miércoles, 21 de noviembre de 2018

LA CALLE REAL


Vista de la calle Real desde la Plaza de Belmonte. Fotografía Alonso 1949

La calle Real es una de las antiguas del barrio cristiano de la Virgen de Ciudad Real, que pudo tener su origen en el antiguo Camino Real de Toledo a Sevilla, y que comunica la calle de la Morería con la del Carmen, siendo atravesada por las calles de los Reyes y de los Infantes.

El aspecto actual de la calle Real, nada tiene que ver con el aspecto que presentó hasta los años ochenta del pasado siglo XX. La calle fue durante siglos, como la calle de la Zarza, referente de casas de la típica arquitectura popular manchega.

Vista de una casa de la calle en los años ochenta del pasado siglo XX. Fotografía Iferga

Donde actualmente esta Mercadona, se encontraba la Plaza de Belmonte, plaza de origen medieval nombrada en todos los planos y callejeros que se hacían de nuestra ciudad y que poseía una casa noble/rural del siglo XVI. La Plazuela de Belmonte era un espacio público de Ciudad Real que en algún momento de la historia del siglo XX, fue escriturada y vallada, pasando a manos particular. En esta Plaza había una casa noble del siglo XVI, cuya portada tenía un alfíz con un magnífico escudo de armas labrado en piedra de sillería, con dos leones rampantes arañando un árbol de sinople, cuya reproducción podemos ver actualmente como puerta de acceso aún edificio de pisos de nueva construcción.

También en esta calle se ubicaba en el lugar donde hoy se encuentra el número diecisiete, el Palacio de los Coca. Era de estilo gótico y fue construido en el siglo XV. De este palacio se conserva el arco  ojival, una preciosa ventana labrada en piedra de sillería, con el escudo de armas de los Coca, que fueron incrustados en una nueva construcción en los años noventa del pasado siglo.

En el antiguo número 30 de la calle, existió la fábrica de gaseosas “La Paloma” de Vicente Andújar. También hubo en esta calle una bodega, y el horno de dulces y pastas de la familia Espadas.

Unas de las últimas casas que permanecieron en pie de la calle esquina con Infantes, antes del actual aspecto

martes, 20 de noviembre de 2018

CALLE DE LA ZARZA


Vista de la calle de la Zarza en los años ochenta del pasado siglo XX. Fotografía de José Liberto López de la Franca

La calle de la Zarza es una de las calles más antiguas de nuestra ciudad. Calle que comunica la calle Morería con la plaza del Carmen y que es atravesada por las calles de los Reyes y de los Infantes.

El nombre de la calle es de un arbusto, sin saber el porqué recibe este nombre la calle, aunque pudiera ser por la existencia de algún arbusto en la edad media, que es cuando se creó la calle. Durante la II Republica española (28-11-1932)  y hasta el final de la Guerra Civil (1936-1939), esta calle recibió el nombre del Diputado a Cortes por Ciudad Real en las Elecciones Generales de 21 de agosto de 1881, José Gabriel Balcázar Rodríguez.

Puerta de la Casa de la Piedra Blanca del siglo XVI, antes de su derribo. Fotografía de José Liberto López de la Franca

El aspecto actual de la calle de la Zarza, nada tiene que ver con el aspecto que presentó hasta los años ochenta del pasado siglo XX. La calle fue durante siglos, referente de casas de la típica arquitectura popular manchega, donde destacaba la “Casa de la Piedra Blanca” del siglo XVI, una de las casas más antiguas de Ciudad Real; y una casa que contaba con escudo heráldico en su portada, y en su interior arcos de estilo gótico y artesonados pintados con el escudo de Castilla.

Interior de la Casa de la Piedra Blanca del siglo XVI. Fotografía de José Liberto López de la Franca