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miércoles, 29 de julio de 2026

JOAQUÍN GARCÍA DONAIRE NACIÓ HACE HOY UN SIGLO EN CIUDAD REAL

 

Joaquín García Donaire 1926-2003


Joaquín García Donaire nació en Ciudad Real, el 29 de julio de 1926 en el seno de una familia de artistas. El abuelo, Joaquín García Coronado, había sido un hábil ebanista y maestro de vaciado de la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real desde el año de su creación en 1910. De los cuatro hijos: Nieves fue acuarelista, Felipe y Antonio fueron escultores y profesores de la Escuela de Artes ciudadrealeña y su padre José, el mayor de todos, fue un destacado ebanista y tallista en madera que asumió el cargo del taller familiar, compatibilizándolo a su vez con las clases de vaciado en la Escuela de Artes. Influido por la obra de su tío, Felipe García Coronado, autor, entre otras muchas obras, del monumento a Cervantes que preside la plaza del mismo nombre de la capital.

En 1934, a los ocho años de edad, Donaire comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y oficios; consiguiendo su primer premio ex aequo con Manuel López Villaseñor en un concurso infantil convocado por la Asociación de la Prensa de Ciudad Real en 1936.

Su primera exposición la realizó en Valdepeñas en el año 1940. De esta muestra es la figura de “San Juan Niño” en yeso, y sus primeros retratos, el de su madre y el de su abuelo materno Mariano y el de Crisantos Rodríguez.

En 1942, junto con Manuel López Villaseñor y, gracias a una Beca de la Diputación Provincial de Ciudad Real, consiguió ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En estos años de estudio, desde 1942 a 1948, obtuvo sus primeros éxitos en cuanto que ganó diversos premios: por ejemplo el Premio “Aníbal Álvarez”, de pintura en 1945 y 1946 ,o el Premio “Carmen del Río”, en 1947, etc. De esta época destacan una serie de retratos en barro cocido de algunos de sus compañeros de la Escuela: Blanca mac Mahoon, Jesús Valverde, o el de Manuel López Villaseñor (1944), y personajes de su entorno, como la propietaria de la pensión donde residía y otros amigos.

 

Joaquín García Donaire junto a sus padres en 1933

 

A instancias de su profesor Enrique Pérez Comendador, Donaire se presenta –tras finalizar su formación- al concurso convocado por la Obra Sindical de Artesanía, obteniendo una Beca de Imaginería Religiosa en la sevillana Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría durante 1949 y 1950. Al año siguiente gana una plaza de Profesor Auxiliar de esa misma Escuela; y por tres años consecutivos gana el “Premio de Primavera” en 1949, 1950 y 1951. Este mismo 1951 gana también en Sevilla el “Premio Ibarra” y el Premio del Ayuntamiento Sevillano de “Escultura Martínez Montañés”. Al año siguiente, en 1952 gana una Beca del Gobierno Francés con un viaje a París donde residirá en el Colegio de España y conocerá a Picasso. A pesar de que lo ofertaron trabajo en la capital francesa optó por regresar a Sevilla. A esta época corresponde el “retrato del joven violinista francés Lavadie”; pinturas sobre el “Barrio latino”(1952) de París, la obra de imaginería de “San Juan de Díos” en madera policromada, realizada para la ciudadrealeña Asociación de Practicantes; un estudio para la “figura ecuestre de Diego de Almagro”, descubridor de Chile, que presentó al Concurso Nacional convocado por el Instituto de Cultura iberoamericana; el relieve “La subida al Calvario” con la concesión del Primer Premio del “Salón de Otoño en Sevilla” (1953); y que presentará en yeso, de nuevo al concurso para la adjudicación del “Gran Premio de Roma” en 1955. Obtiene en la Exposición de Artes Plásticas de Valdepeñas el Premio “Molino de Honor” con el “retrato de Francisco Moreno Galván”(1954) y gana también la Tercera Medalla en la “Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra de terracota titulada “Mujer peinándose”(1954).

El apego a su tierra manchega se manifiesta con el regreso en los períodos vacacionales al pequeño pueblo de Villar del Pozo, donde veraneaba con su madre, y en la participación de la fundación junto a otros jóvenes artistas, poetas y estudiantes del grupo “Pensando en Joven” que proyectaban sus inquietudes de dinamización cultural en el periódico local “lanza”de la capital manchega.

Sin abandonar los proyectos de imaginería religiosa, continúa realizando durante estos años numerosos retratos, por ejemplo, los del abogado José Antonio Saúco, el dentista José Lomas y sus amigos: Luís Téllez y Rafael Galiana. En óleo retrata a ”El Choni”(1950), el “retrato de Amparito” (1950), a Francisco Fernández, bajo el subtítulo “Paquillo el Pintor” (1952), etc; y un gran número de lienzos y tablas de “paisajes y panorámicas manchegas”. Todos ellos se mostrarán en la Primera exposición individual de 1954 que expondrá en las salas el Instituto de Estudios Manchegos de Ciudad Real.


Relieve “La subida al Calvario” Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

En 1955 gana el Gran Premio de Roma convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, obteniendo una beca de residencia y estudio de cuatro años de duración (enero de 1956 a diciembre de 1959) en la Academia Española, ubicada en el Monte Gianícolo. El ambiente romano de estos años le influirá en la plasmación de sus obras un semblante sereno y de equilibrio en el mismo canon de proporciones; así como las dimensiones majestuosas de los hallazgos arqueológicos en las ruinas pompeyas dejará su huella en las superficies figurativas con presencias y reminiscencias del arte etrusco. Sobre todo, destaca su obra “Desnudo Femenino” (1956), en cemento gris, con el que obtiene la Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Valdepeñas; o la obra “Mujer Romana”(1957), también en cemento, que gana la Primera medalla en el evento del Primer Centenario de Exposiciones nacionales de Bellas Artes. En este mismo año participa en la muestra “Artistas Manchegos de Hoy” que se celebró en las salas del Museo de Arte Moderno de Madrid. En 1958 su obra está presente en el Pabellón Español de la Exposición Universal de Bruselas y en Palacio de Exposiciones de Roma.

Mantendrá también su faceta de retratista desarrollándola en la “efigie de Benjamín Alarcón “–secretario del señor Castiella y embajador español en el Vaticano-; “la hija del embajador italiano Joaquín Navascués”(1957), los “bustos de las hermanas Gianna y María Prodan” (1957 y 1958 respectivamente). Aparte seguirá realizando pequeñas piezas de tema religioso, destacando dos anunciaciones, en bronce y madera, hoy en colecciones particulares; ejecuta el relieve de la “Estela funeraria del filósofo Santayana “ (1957) para el cementerio Verano en Roma; también comienza en esta época el “Paso Procesional del Resucitado” (acabado en 1960) por encargo de la comisión de Semana Santa de Ciudad Real para desfilar por las calles el Domingo de Resurrección, hoy conservada en el Museo diocesano de esta misma ciudad.

En esos años del período romano, mantuvo la pintura con gran fuerza colorística, mostrándonos las huellas picassianas en obras de corridas de toros y temas circenses.


Firma de Donaire en el paso del Resucitado expuesto en el Museo Diocesano

 

El regreso a España, tras finalizar la beca en Roma, en diciembre de 1959, casado con Gianna Prodan y con un hijo recién nacido, pasará por un período difícil de su larga trayectoria artística, que se centrará en los encargos de temas religiosos que le van permitiendo “salir a flote”; por ejemplo, una “Asunción de la Virgen” (1960), de siete metros de altura para la iglesia de Santa María de los Ángeles de Vitoria; una “Figura de Cristo” (1962) en bronce, para una iglesia de Puertollano; otro “Cristo” para la capilla del Hogar de Matrimonios Ancianos de Ciudad Real; el “relieve de la Huida a Egipto” (1962) para la fachada de la iglesia del Colegio de San José, etc. Por otra parte aprovecha sus creatividad artística en pintar los paisajes manchegos de los alrededores de Ciudad Real, algunas huertas, casas de campo, el Piélago, la Atalaya, los últimos molinos de agua, etc. También realiza otras esculturas en bronce como las tituladas “Desnudo” (1960) o “Mujer sentada” (1962). El Ayuntamiento ciudadrealeño le solicita “dos figuras y cuatro relieves de las estaciones” (1962), para la fuente monumental que estaba proyectando el arquitecto Fernando Bendito para la plaza de la Provincia. También a raíz del nacimiento de su hija Marina comenzará a inspirarse en el tema de la maternidad y sus variantes para realizar una decena de piezas, como las tituladas: “ La madre jugando con el hijo”, “la madre enseñándole a caminar”, acunándole, bañándole, etc.

A partir del primer trimestre de 1963 fija finalmente su residencia en Madrid, adquiriendo un año más tarde un estudio en el número 13 de la calle de las Cañas y, que desde entonces, realizará todas sus obras. Durante esta etapa funda el “Grupo de los 5 Escultores” junto a Venancio Blanco, Jesús Valverde, César Montaña y Benjamín Mustieles, que llegará enseguida a ser seis con la incorporación de José Carrilero y siete, unos años más tarde, con Juan Manuel Castrillón, atribuyéndose al grupo el sobre nombre de los “7 magníficos”. Fue también con sus compañeros de la calle de las Cañas en 1974 abriría la Galería Ponce, dedicada esencialmente a la escultura y que se mantendrá en funcionamiento hasta 1981; y que gracias a las proyecciones de la galería le permitirán diversos contactos con numerosos artistas, así como pintores y escultores de la Escuela de París. Durante estos años realizará numerosas esculturas, entre ellas un gran “Monumento a los Conquistadores”(1964) en piedra, para la localidad de Villanueva de la Serena de Badajoz; un “Torso” (1965) en cemento oscuro, con el que gana el Premio de Escultura de los Concursos Nacionales (actualmente se encuentra en los fondos del MNCARS); también en cemento realiza su obra titulada “Figura sentada” (1965); proyectará así mismo el grupo en bronce , un monumento a “Don Quijote de La Mancha”(1967) en bronce, para la plaza del Pilar de Ciudad Real; también gana el Premio de Exaltación al Trabajo con su obra “Mujer en Reposo” (1969) en la Exposición de Artes Plásticas de Valdepeñas.

 

Monumento al Maestro Rural en La zona ajardinada que antecede a la entrada de la antigua Escuela de Magisterio

 

Por otro lado, finalizando la década de los años 60 gana la plaza de Escultura de la Escuela Superior de Bellas Artes en Barcelona (que no ocupará nunca) y en 1970 obtiene por oposición la Cátedra de Escultura en la Escuela Centra de Artes Aplicadas y Oficios artísticos de Madrid, que mantendrá su labor docente hasta 1979, en que ingresa en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (ejerciendo su maestría hasta 1998, que se jubila).

Aparte sigue ejerciendo su escultura en numerosos bronces, por citar algunos: “Los novios” (1966), “Torero sentado” (1970) ver imagen , “Torso” (1972), “Rinoceros” (1975), etc. Y participa numerosas exposiciones y certámenes junto al grupo, por ejemplo: en la Exposición de Escultura Contemporánea en el Pavillón Español in The New York World Fair (1964), en la celebrada al aire libre en la Casa Americana de Madrid (1966), en las salas de exposiciones de la Galería Nouvelle Image de La Haya (Holanda), participación en la X Bienal del Middelheim en Ambères (Bélgica, 1969), en la Segunda edición de la muestra institucional “Lugares de La Mancha” en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid (1970), en la “III Exposición Internacional del Pequeño Bronce” en el MEAC (1979). El éxito obtenido en esta última exposición trae como consecuencia que el Banco Urquijo le encargue la ampliación monumental del pequeño bronce “El arquero”(1979), destinada desde 1992 en la zona ajardinada de la calle Arturo Soria de Madrid). El encargo del “Monumento a Diego de Almagro” (1980) para el Ayuntamiento de esa misma localidad ciudadrealeña.


Monumento a Alfonso X el Sabio en la Plaza Mayor de Ciudad Real

 

Separadamente a su trabajo escultórico, en esos años retoma sus excursiones pictóricas, aprovechando los viajes vacacionales y realizando excursiones a los alrededores de Madrid y a los parajes de la provincia de Guadalajara; entre ellos podemos citar la luminosidad de los pasajes de las “Lagunas de Ruidera” (1967), los roqueros que acompaña a “La ermita del Cristo de Rivas (1968), los campos dorados de las mieses de “Bujalaro” (1972), la vegetación exuberante del “Lago de Sanabria” (1974), la aridez de las tierras de “Valverde de Alcalá” (1975)... que trata con vibrante pincelada del neoimpresionismo; y, sobre todo, se entusiasma por las tierras blancas y rosadas de “Cogolludo” (en la exposición antológica de Santa Cruz, hay 8 óleos sobre estos paisajes, ejecutados entre 1976 y 1985). Las vacaciones estivales le permite ampliar los horizontes pictóricos en paisajes de los más diversos de la geografía española: “San Vicente de la Barquera” (Santander, 1987), “Rocas negras en la Playa de las Barcas” (1993), “Cala Higueras” (Almería, 1996).

Otra faceta pictórica muy diferente son los ensayos acuarelísticos de sus composiciones abstractas que realizará desde la década de los años 80 con su obra “Homenaje a Picasso” (1980), que servirá para preparación de otros lienzos que se inspiran en las corrientes históricas de las primeras vanguardias, sobre todo el cubismo de “Bodegón de las Conchas” (1989), “Figura en el estudio” (1990), “Bestiario” (1991), “Visita al Museo” (1991), y numerosos ejemplos de composiciones de la década de los 90.

Mientras tanto, coincidiendo con las nuevas directrices sociales y políticas propiciadas por el advenimiento de la democracia, Donaire junto al escritor Francisco García Pavon fue uno de los artífices del proyecto de Fundación Cultural de Castilla-La Mancha, participando en todas sus actividades artísticas como los “Cursos de Arte” impartidos durante 1980 y 1986, primeramente en Almagro y posteriormente en Ciudad Real. Para la misma Fundación realizó un “retrato de Gregorio Prieto” (1983), a petición del retratado; participó en la exposición itinerante “Realismo y Figuración de la Mancha” por las cinco capitales de la Comunidad Regional.


Monumento al Quijote en la Plaza del Pilar de Ciudad Real


Comienza los reconocimientos a su trayectoria artística a partir de 1984 que recibe el título de Doctor en Bellas Artes; y al año siguiente es nombrado Académico numerario de la Real Academia de San Fernando, de Madrid, para cubrir la vacante de su antiguo profesor Enrique Pérez Comendador, donando a la institución el retrato de “María Prodan” (1958). Durante este período y hasta la actualidad su obra irá formando parte de las colecciones públicas y privadas más relevantes, entre ellas, la prestigiosa Colección del Banco Hispanoamericano, que se incluirá en las muestras “Arte Figurativo Español Contemporáneo (1988) y “Figuraciones Españolas del siglo XX” (1995). Gana el concurso para la ejecución de una “Estela Conmemorativa” (1992) convocado por la Sociedad estatal del “Quinto Centenario del Descubrimiento de América”.

En las esculturas de estos años experimenta con figuraciones formadas con volúmenes de masas y huecos activos en “Los enamorados” (1990), “Maternidad” (1990), “Guitarrista” (1990), “Figura que saluda” (1992), “Maternidad en silla” (1992), “Figura en movimiento” (1993), “Torso acostado” (1994) “Figura apoyada en la barandilla” (1993), “Los novios” (1995), etc.

En 1998 termina su carrera docente en Universidad Complutense de Madrid, otorgándole el título de “Profesor Emérito” y la Medalla de Oro de la Universidad. Este mismo año, se amplía una “Maternidad” (1998) en bronce para uno de los jardines del Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón, inaugurándose en 1999, junto a una exposición antológica en la misma localidad.

Falleció en Madrid el 21 de diciembre de 2003.



jueves, 28 de agosto de 2025

EL 22 DE AGOSTO RECUERDO A LOS MÁRTIRES D. NARCISO Y D. JULIO

 



Es un gran don contar en nuestra Iglesia con hombres y mujeres que han entregado su vida fielmente en martirio. Además, que haya sido el obispo, el pastor, el que haya entregado su vida por las ovejas es una gracia, si cabe, más inmensa.

El 22 de agosto de 1936 por la mañana, un grupo de milicianos tomaron al obispo prior, Narciso Estenaga, junto a su secretario, Julio Melgar sin que opusieran resistencia. Fueron conducidos al paraje conocido El Piélago, en Peralbillo, a las orillas del Guadiana. Allí fueron asesinados a tiros.

Este es el lugar que recuerda el lugar del martirio a orillas del río Guadiana. Fue la Acción Católica la que se encargó de este sencillo monumento que recuerda la entrega de la vida del obispo prior, Narciso Estenaga, y de su secretario, Julio Melgar. 

Los cuerpos fueron encontrados al día siguiente, y trasladados al cementerio de Ciudad Real donde recibieron sepultura en el lugar reservado para el Cabildo de la Catedral. El 10 de mayo de 1940 fueron trasladados sus restos a la Catedral. Allí reposaron bajo una lápida en la via sacra hasta que, después del 28 de octubre de 2007, fueron exhumanos y colocados debajo del altar mayor. 

 

Las reliquias de D. Narciso y D. Julio se colocan en el paso de la Virgen del Prado cada 22 de agosto


«Precisamente ahora que los lobos rugen alrededor del rebaño, el pastor no debe huir; mi obligación es permanecer aquí». Ese es el legado episcopal de Narciso Estenaga, beato, obispo prior: permanecer juntos a sus hijos y hermanos. No se trata de valentía sino de entrega, de fe y de testimonio. Además, unido al perdón hacia sus asesinos, convierten a Estenaga en un referente para siempre en nuestra Iglesia.

Estenaga fue beatificado en Roma, el 28 de octubre de 2007, junto a otros once mártires de nuestra Iglesia de Ciudad Real. Sus restos yacen ahora, junto a los de su secretario, Julio Melgar, martirizado junto a él, bajo el altar de la Catedral de Santa María del Prado. Desde los primeros siglos del cristianismo, el martirio se ha entendido como un grado máximo de seguimiento de Cristo. La configuración con la persona de Jesús lleva a los santos a entregar su vida, pero no solo como Jesús lo hizo, sino por Él. En la ceremonia de beatificación, fueron beatificados también otros diez mártires de nuestra Iglesia: sacerdotes, seglares y religiosos. En total, de toda la Iglesia española, fueron beatificados cuatrocientos noventa y ocho mártires. Son ejemplos para todos del seguimiento de Cristo hasta el final, perdonando a los verdugos y convirtiéndose en semilla de nuevos cristianos.

Desde los primeros siglos del cristianismo, el martirio se ha entendido como un grado máximo de seguimiento de Cristo. La configuración con la persona de Jesús lleva a los santos a entregar su vida, pero no solo como Jesús lo hizo, sino por Él. No es valentía sino entrega, fe y testimonio. Además, unido al perdón hacia sus asesinos, convierten a Estenaga en un referente para siempre en nuestra Iglesia.


Las rosas rojas nos recuerdan cada 22 de agosto el lugar donde reposan los restos de D. Narciso y D. Julio en el altar mayor catedralicio

 

Narciso Estenaga, una vida. 

Huérfano de padre y madre (jornalero y lavandera, respectivamente), fue llevado primero a Vitoria y luego a un colegio para huérfanos en Toledo, fundado por Joaquín de Lamadrid (que también sería martirizado en el mes de agosto de 1936), que quedó impresionado por la viva inteligencia del niño. Lamadrid le consiguió una beca en el Seminario de Toledo, graduándose en Derecho con brillantez y siendo ordenado sacerdote en 1907. Además del derecho, sentía predilección por los temas históricos y los relacionados con el arte. Debido a sus talentos fue pronto nombrado canónigo por oposición de la catedral primada. Cuatro años después, en 1913, fue promovido a arcediano de dicha catedral de Toledo.

Narciso Estenega Echevarría fue amigo y confesor del rey Alfonso XIII. Después de quince años de ministerio sacerdotal, el monarca lo eligió como obispo-prior de las Órdenes Militares (Ciudad Real), el 20 de noviembre de 1922, cuando contaba con cuarenta años de edad. El propio rey le invistió como caballero de la Orden de Santiago. Fue consagrado obispo en Madrid el 22 de julio de 1923 por el cardenal Reig, primado de España, actuando como padrinos el conde de Guaqui y la duquesa de Goyeneche. El 12 de agosto hizo su entrada en Ciudad Real. Intervino en el Congreso Catequístico Nacional de 1929, celebrado en Granada, en el Ibero-Americano de Sevilla y en el Eucarístico de Toledo.

Era correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando, académico de número y director de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, caballero del hábito de Santiago y caballero de la belga Orden de la Corona. Dominaba varios idiomas y fue autor de varias obras, entre ellas una historia de la catedral de Toledo que dejó inconclusa. El presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, le encargó, en abril de 1936, el Elogio fúnebre de Lope de Vega, con motivo del tercer centenario del fallecimiento del Fénix de los Ingenios.

Cuando estalló la Guerra Civil se produjo una situación equívoca. El gobernador civil de Ciudad Real, Germán Vidal Barreiro, partidario de Casares Quiroga, promovió la moderación, pero no impidió las matanzas realizadas por milicianos. A pesar del peligro, el obispo decidió permanecer en su diócesis. Cuando los contingentes de la Guardia Civil que había en la ciudad fueron trasladados a Madrid, el obispo quedó a merced de los radicales de extrema izquierda. El 5 de agosto los milicianos asaltaron y registraron su palacio. El 13 de agosto fue obligado por la fuerza a abandonar su morada, junto con su capellán, Julio Melgar, instalándose en casa de un amigo, Saturnino Sánchez Izquierdo (quien posteriormente también sería asesinado).

Texto: https://www.diocesisciudadreal.es/noticias/2948/ochenta-y-nueve-anos-del-martirio-del-obispo-estenaga.html

 


domingo, 13 de julio de 2025

MARCOS Y SU LABOR COMO SACRISTÁN DE LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL

 



El programa de CRTV “Tu Tienda Tu Barrio” publicó el pasado lunes un programa dedicado a Marcos Romero, Sacristán de la Catedral, que lleva cuarenta y cinco años trabajando en el primer templo de la Diócesis de Ciudad Real.



jueves, 13 de marzo de 2025

D. EMILIANO MORALES RIVERA UN SACERDOTE COFRADE

 

D. Emiliano Morales Rivera 1878-1949


D. Emiliano Morales Rivera nació en Calzada de Calatrava el 5 de enero de 1878. Realizó con brillantez su carrera en el Seminario Conciliar de Ciudad Real, salvo los cursos para obtener el Doctorado que los realizó en Toledo. Fue párroco en diversas parroquias, siendo la última donde ejerció su ministerio durante cerca de cuarenta años en  la de San Pedro de Ciudad Real. Desempeño el cargo de Arcipreste de la ciudad. También fue profesor del seminario, Vicesecretario de Cámara y Gobierno y profesor del Instituto de Enseñanza Media de la capital.

Aparte de su personalidad, muy relevante como sacerdote, era un erudito en las letras, en la historia y en el arte. Perteneció a la Junta Provincial de Monumentos y a la Diocesana de Arte Sagrado y era Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

En 1947 el entonces Obispo-Prior el Excmo. Sr. D. Emeterio Echeverría y Barrena lo nombró Canónigo Archivero de la Santa Iglesia Prioral, falleciendo el 1949 a los 71 años de edad.

Tras esta breve biografía del M.I. Sr. D. Emiliano Morales Rivera, voy a desarrollar su biografía cofrade. D. Emiliano llegó a la parroquia de San Pedro en agosto de 1909, cuando nuestra celebración pasional empezó su renovación, que años más tarde justa fama alcanzó. Pronto se sintió identificado con las cofradías y hermandades que estaban allí erigidas canónicamente, participando en la renovación de las mismas.

En 1911 fue quien pagó las 4.000 pesetas, cantidad a la que ascendió el nuevo paso de la Oración en el huerto, inspirado en el Salcillo de Murcia, del escultor D. Venancio Marco Roch. Ocho años más tarde también de su propio bolsillo pagó los medallones que pintó el afamado pintor D. Wenceslao Muñoz para las andas del paso de esta Hermandad, con símbolos de la Oración en el Huerto.

Como párroco de San Pedro intervino en la renovación de los estatutos de las hermandades para adaptarlos a los tiempos como los de la hermandad del Stmo. Cristo del Perdón y de las Aguas, que se renovaron bajo su supervisión el 8 de agosto de 1921.


D. Emiliano presidiendo en los años veinte del pasado siglo la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno la mañana del Domingo de Pasión


En el año 1925 acogió con entusiasmo en la parroquia la fundación de la Hermandad de la Coronación de Espinas, que realizó el abogado D. Francisco Herencia y que procesionó por primera vez en 1926 con un paso del escultor Felipe Coscolla.

Al inicio de la Guerra Civil Española, en julio de 1936, se ausentó de Ciudad Real para no ser víctima de la persecución religiosa, volviendo a la ciudad al término de la misma para hacerse de nuevo cargo de la parroquia de San Pedro. En 1939 contempló con gran consternación la mella que había causado la guerra en el edificio utilizado durante años como almacén y refugio de tropas y el cual había perdido todo su patrimonio artístico y documental, entre el cual se encontraban la imaginería de las cofradías y hermandades.

En su celo por recuperar las imágenes titulares de las hermandades adelantó en 1941 el importe de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno que él personalmente encargó al escultor sevillano D. Antonio Illanes Rodríguez y que procesionó en 1942 por primera vez. La cofradía le fue pagando como pudo en cómodos plazos el importe, pero al no poder hacer frente a toda la deuda, D. Emiliano la perdonó, seguramente por la predilección que sentía hacia la misma, tal y como lo manifestaba su Hermano Mayor en la revista de Semana Santa de 1945 D. Luciano Santillán. En este año también de 1941 la Hermandad de la Soledad encargó, por mediación suya la nueva imagen de su titular que procesionó por primera vez en 1942, obra del sevillano José Rivera García.

Acogió en la parroquia la creación de la nueva Hermandad del Silencio y encargó en 1943 a los escultores valencianos D. José María Rausell Montañana y D. Francisco Llorens Ferrer, la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, que desfiló por primera vez en la Semana Santa de 1944 y a la que D. Emiliano regaló la concha de plata que perteneció a una antigua imagen de la Virgen de los Dolores de la parroquia. Tal fue el grado de implicación de D. Emiliano con la hermandad, que su Hermano Mayor y fundador de la misma, D. Elías Gómez picazo manifestaba lo siguiente en la revista de Semana Santa del año 1945: “Alma principal de la cofradía ha sido el párroco de San Pedro, D. Emiliano Morales, a cuya iniciativa y tesón se deben las mejores realizaciones conseguidas hasta la fecha”. En 1946, cuando se les encargó a los escultores valencianos anteriormente reseñados la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, D. Emiliano coordinó la parte artística del mismo.


D. Emiliano con el Consejo Superior Diocesano de la Adoración Nocturna de Ciudad Real en 1947 con motivo de las Bodas de Oro de esta. D. Emiliano preside la fotografía sentado, junto al que fuera coadjutor de San Pedro D. Antonio León Monescillo

 

En el año 1943 volvió a desfilar la Pasionaria de San Pedro tras cuatro años sin celebrarse por la Guerra Civil y el efecto que ésta produjo. D. Emiliano adquirió y pagó de su bolsillo la imagen del Niño Jesús de los escultores valencianos ya mencionados, recuperando así la Hermandad del Santísimo Niño de la Pasión que estuvo a su cargo y que desfiló hasta los años setenta del pasado siglo.

La antigua cofradía de la coronación se reorganizó en 1945 bajo la nueva denominación del Encuentro, la cual fue obra también de D. Emiliano, encargando a los mismos escultores levantinos el misterio titular de la hermandad, que fue pagado por la Asociación de Cofradías.

También en este año de 1945 se reorganizó la Hermandad de la Oración en el Huerto, para ello la intervención de D. Emiliano Morales fue crucial, ya que, en su afán por reorganizar las hermandades de su parroquia, y viendo que nadie lo hacía con la de la Oración en el Huerto, se puso en contacto a inicios de 1945, con la Hermandad de Labradores de nuestra ciudad, a la que ofreció la reorganización de la misma, asumiéndola esta Hermandad y procesionando en la Semana Santa de 1946.


Encargo de la Virgen del Mayor Dolor de la Hermandad del Silencio en 1943 en el libro de obras de los escultores valencianos “Rausell y Llorens” y donde figura que el encargo lo realizó D. Emiliano


A parte de las imágenes de pasión de nuestra Semana Santa, D. Emiliano encargó para el culto en la Parroquia de San Pedro a “Rausell y Lloréns”, las imágenes de la Virgen Milagrosa (1943), junto a la imagen de Jesús Nazareno en su retablo de la capilla de San Juan Bautista se colocaron las imágenes de San Blas (1946) y Santa Rita (1947). También encargaría la Adoración Nocturna una imagen de San Pascual Bailón a los escultores levantinos por mediación de D. Emiliano, que fue colocado en un nuevo retablo que también sufragó la Adoración Nocturna y que fue colocado en la Capilla del Sagrario, bendiciéndose por el octavo Obispo-Prior, D.  D. Emeterio Echeverría y Barrena el 30 de mayo de 1947.

D. Emiliano también encargó la imagen de San José y el Niño que reciben culto en un retablo barroco en la nave de la umbría de la parroquia de San Pedro y que fueron talladas en 1942 por el escultor Santiago Costas Vaqué.

A parte de la ayuda prestada a las hermandades de San Pedro, D. Emiliano también intervino en el encargo de la Virgen de los Dolores de la Catedral en 1940 al escultor sevillano Castillo Lastrucci, como lo recuerda D. Cecilio López Pastor en un artículo publicado en el diario Lanza el sábado 2 de diciembre de 1967.

D. Emiliano también fue quien asesoró al Cabildo Prioral en 1946 para el encargo de las imágenes de los apóstoles destruidas del retablo mayor de la catedral, que fueron realizadas entre 1947-1949. Ya formando parte del Cabildo Catedral, D. Emiliano sería quien encargó la actual imagen de la Virgen del Prado a “Rausell y Lloréns”, no pudiéndola ver terminada ya que falleció el 30 de diciembre de 1949.

 

Sepultura de D. Emiliano en la zona de nichos del cementerio de Ciudad Real


martes, 9 de enero de 2024

FALLECIÓ FRANCISCO BADÍA YÉBENES

 



Ayer falleció a la edad de 83 años, Francisco Badía Yébenes, conocido por todos como Paco Badía, nacido en Ciudad Real en 1940. Cursó sus primeros estudios en los Marianistas, donde ya se hizo púbica su pasión por el cine, gestando el pionero cine club de nuestra provincia, “Alarcos”. Al tiempo que cursaba estudios de Matemáticas y Arquitectura en la Universidad Complutense realizó algunas actividades en el cine club de la universidad. Pronto comprendió que su verdadera vocación era el cine.

Se licenció en Dirección en la legendaria Escuela Oficial de Cine y en 1961 se incorporó a la “Samuel Bronston Productions”, interviniendo en rodajes míticos como “El Cid”, “La Caída del Imperio Romano” o “55 días en Pekín”, película que llevó a La Puerta de Toledo de Ciudad Real convencido de que podía ofrecer buenos exteriores. La quiebra de esta empresa le situó en la plantilla de comentaristas de la revista “CineStudio”, junto a figuras como José Luis Garci.

Su retorno a Ciudad Real se produce a finales de los 60, participando en la puesta en marcha del “Juman Club”, un espacio moderno, culto y activo donde los jóvenes ciudadrealeños tuvieron la oportunidad de formarse cultural y socialmente.

Gracias a él fueron posibles las primeras Jornadas de Orientación Cinematográfica, las Selecciones Cinematográficas del Cine Castillo, pioneras en la exhibición en la capital de películas en versión original. Además, ha desarrollado durante varios veranos sesiones en el Patio del Museo López Villaseñor y profesionalmente ha escrito y dirigido el cortometraje “Los Toros y Los Medios De Comunicación” y el mediometraje “Jesucristo en el Cine”.

 



Con su pasión por el cine, Paco fue tejiendo en la ciudad formación en buen cine, influyendo en la educación en interpretación de distintas generaciones. Esto le convierte en el crítico de cine por excelencia en todos los medios de comunicación de Ciudad Real.

Su singular estampa con ese tono y ritmo de voz tan peculiar, su carácter tan personal y su característico andar con su inseparable bastón nos ha acompañado durante décadas quedando asociada de modo indefectible al cine.

Su relación con el mundo de la comunicación comienza en 1971, cuando entra en la entonces “Voz de Ciudad Real” realizando programas cinematográficos y taurinos, pasando posteriormente por Radio Nacional de España. En la televisión comienza a trabajar como comentarista en Localia, TeleOnda y CRN, donde realizaba entre otras cosas las retransmisiones del Carnaval y Semana Santa.

Paco Badía también tuvo una estrecha relación con el mundo de la religiosidad popular ciudarrealeña, siendo hermano de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, Las Palmas y Nuestra Señora de los Dolores de la Catedral, formando parte en esta última de su Junta de Gobierno durante varios años.

Badía ha recibido homenajes tanto por los socios fundadores del Juman Club como por la ONG Solman, y fue nombrado “Ciudadano Ejemplar” en el año 1997 por el Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real. Paco Badía ha dejado su huella en Ciudad Real. Su nombre propio está claramente relacionado con el cine y Ciudad Real. Descanse en Paz.

 


viernes, 1 de septiembre de 2023

FALLECE EL ÚLTIMO ALCALDE-PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE COFRADÍAS DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL

 



El pasado martes 29 de agosto, fallecía el que fuera alcalde de Ciudad Real, D. Francisco Gil-Ortega Rincón, que entre 1995 y 2007 fue alcalde de nuestra capital. Paco, como era conocido por todos, fue el último Alcalde-Presidente de la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real, ya que el que ostentaba el cargo de alcalde de Ciudad Real, lo era a la vez de la Asociación de Cofradías de nuestra Semana Santa. Esto era así desde 1942, cuando se constituyó la Comisión Permanente de nuestra Semana Santa, que entre otras cosas tuvo el reto de reconstruir nuestra celebración pasional, tras su destrucción en 1936 a consecuencia de la Guerra Civil Española; por este motivo los plenos de la Asociación se celebraron durante años en el salón de plenos de nuestro consistorio.

Tras la llegada de Paco a la Alcaldía, desde el primer momento se mostró dispuesto a colaborar con la Comisión Permanente e impulsar nuestra Semana Santa. En 1995 nuestra Asociación de Cofradías, recibía de nuestro Ayuntamiento una subvención finalista de quinientas mil pesetas, y una de sus primeras decisiones fue la de duplicar esa cantidad que paso a un millón de pesetas en el año 1997, más otra partida de setecientas cincuenta mil pesetas para ayudas a bandas de música y restauración de imágenes. También nuestro consistorio corría por aquellos años con los gastos de la edición del cartel de nuestra Semana Santa y los gastos derivados del pregón de la misma.


Francisco Gil Ortega interviniendo en la inauguración de la portada del Guardapasos de Semana Santa el Viernes de Dolores del año 2005


Consciente de la importancia de la conservación de nuestro patrimonio, realizaría la segunda ampliación de nuestro Guardapasos. Una vez aprobada su realización por el Pleno Municipal, fue inaugurada el sábado 27 de junio de 1998 por el Alcalde y Presidente de la Comisión Permanente, dotando al Guardapasos de nueve huecos más, unos servicios y una zona destinada a almacén, con una inversión de trece millones de pesetas. 

En el año 1998, con la aprobación de los nuevos estatutos de la Asociación de Cofradías, la figura de Alcalde-Presidente de la institución cofrade desaparecería, por lo que Paco fue el último Alcalde de nuestra ciudad que ocuparía este cargo. Pero su compromiso con nuestra Semana Santa continuó y siempre estuvo presente en todos los actos oficiales de la Asociación de Cofradías, intentando promocionar nuestra Semana Santa, y tras la petición de la entonces Comisión Permanente que yo presidía, Paco se movilizó y consiguió que por primera vez y única hasta la actualidad, Televisión Española retransmitiera la procesión oficial del Santo Entierro del año 2002 a su paso por la Plaza Mayor.


Francisco Gil Ortega recibiendo un pergamino en el año 2006, en el acto organizado por la Asociación de Cofradías para reconocer a todos los que habían contribuido a la declaración nacional de nuestra Semana Santa 

 

Su implicación con el mundo cofrade lo siguió demostrando en aquellos años con diferentes actuaciones, como con la construcción de la portada del Guardapasos, que fue inaugurada el Viernes de Dolores, 18 de marzo de 2005, y en la que nuestro ayuntamiento invirtió 27.000 euros; con la campaña que pagó nuestro consistorio en la prensa nacional para que nuestra Semana Santa fuera declarada de Interés Turístico Nacional, y con la ayuda económica a nuestra Asociación de Cofradías, que en el año 2005 recibió una subvención finalista de 45.000 Euros.

Gracias a la colaboración y apoyo de Paco, entre otros, nuestra Semana Santa fue declarada de Interés Turístico Nacional el 6 de febrero de 2006, realizando un reconocimiento la Asociación de Cofradías a todos los que habían contribuido a la declaración nacional de nuestra Semana Santa el 1 de abril de 2006, donde Paco recibió un pergamino de reconocimiento por su apoyo.

 

Francisco Gil Ortega presidiendo la Procesión Oficial del Santo Entierro


Paco fue el primer alcalde que promocionó nuestra Semana Santa en Fitur en el año 2007, y otorgó la distinción honorifica al mérito cultural de nuestro ayuntamiento a la Asociación de Cofradías, acto que se celebró el 24 de marzo del citado año en el salón de actos del Centro Cultural Municipal “Antiguo Casino”, donde la asociación recibió una replica del monumento a Miguel Cervantes. Durante este acto se le entregó a Paco el escudo de oro de la Asociación, única persona que lo ostenta hasta la actualidad, por sus años de entrega y ayuda a nuestra Semana Santa.

Cuando Paco dejó la alcaldía de nuestra ciudad en el año 2007, la Asociación de Cofradías recibía una subvención finalista de nuestro ayuntamiento de 50.000 Euros, y dejó aprobada otra subvención más de 40.000 Euros, para la tercera ampliación del Guardapasos que se inauguró  en el año 2009.

Conocí a Paco antes de que fuera alcalde de nuestra ciudad, ya que asistió a una de las tertulias cofrades de “Martillo y Trabajadera”, de la que yo formaba parte, antes de llegar a la alcaldía, y mi relación con él aumento cuando fui elegido Presidente de la Asociación de Cofradías. Y transcurridos los años, solo puedo decir gracias Paco, por tu compromiso con nuestra Semana Santa, ya no solo por el apoyo económico, sino por poner a nuestra disposición toda la infraestructura del consistorio municipal, imponiendo tu autoridad cuando algún jefe de servicio municipal se negaba a realizar lo solicitado por las cofradías y hermandades, solo bastaba que te transmitiéramos la queja, y con una sola llamada telefónica tuya al jefe de servicio aludido, este reculaba en su decisión inicial y se hacia lo solicitado por las cofradías y hermandades, autoridad que hemos echado en falta estos últimos años en el mundo cofrade. Por todo ello sin duda puedo afirmar, que Francisco Gil-Ortega ha sido hasta el momento el Alcalde de nuestra ciudad, en época de la democracia, que más ayuda ha prestado a la Asociación de Cofradías y sus hermandades y consigo a nuestra Semana Santa.

Paco fue hermano de diferentes cofradías de penitencia de nuestra ciudad, era hermano de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, nuestra Patrona, a quien le pido lo arrope con su manto y su divino Niño le dé el descanso eterno. Descanse en Paz el bueno de Paco.

 

 
Francisco Gil Ortega presidiendo la Procesión del Resucitado en el año 2006, año que nuestra Semana Santa fue declarada de Interés Turístico Nacional


sábado, 11 de marzo de 2023

LAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA EN CIUDAD REAL EN 1849

 



La lluvia siempre fue siempre mal aliada de la Semana Santa, porque como todo el mundo sabe, si la lluvia hace acto de presencia, nuestras procesiones no pueden procesionar. Eso parece que ocurrió en el año 1849, tal y como lo recoge el periódico “El Clamor Público”, un periódico editado en la ciudad de Madrid entre 1844 y 1864, durante el reinado de Isabel II.

Este periódico contaba con un corresponsal en nuestra ciudad, que remitió una nota de como se celebró la Semana Santa del citado año 1849 en Ciudad Real, que fueron publicadas en el citado diario el 14 de abril, que a continuación reproduzco:

Con fecha 9 del actual nos dice lo que copiamos á continuación nuestro corresponsal de Ciudad Real:

También aquí la Providencia ha acudido con abundantes lluvias que aseguran la próxima cosecha si alguno de los muchos percances que el pobre labrador tiene hasta entrojar sus granos no viene á burlar sus esperanzas. ¡El cielo las cumpla!

Ya sea por efecto del tiempo, ya por falta de fondos, no hemos presenciado este año las buenas procesiones de Semana Santa que aquí se acostumbran. El pueblo quedó chasqueado el jueves y viernes Santo, cuajando las calles en expectativa de los pasos que los curas no han querido que salgan, según la general creencia, por cuya razón los hermanos ó cofrades están muy disgustados, y muchos se despedirán, vista la tibieza religiosa que domina”.

Por la nota publicada, parece que ya a mediados del siglo XIX, nuestras procesiones contaban con buena critica, y que las cofradías y hermandades que existían entonces, no debían andar muy boyantes de fondos económicos.

 

“El Clamor Público”, 14 de abril de 1849


miércoles, 11 de enero de 2023

EXPOSICIÓN MANTOS DE CAMARÍN DE LA VIRGEN DEL PRADO

 



El patio de exposiciones del Obispado, en la calle Caballeros 5, acoge desde el pasado lunes día 9 y hasta el próximo viernes día 20, la exposición “Mantos de Camarín de la Virgen del Prado”, organizada por la Corte de Honor de nuestra Patrona, dentro de los actos que están celebrando en el centenario de su fundación.

 



La exposición muestra en primer lugar el manto mas moderno con el que cuenta la Virgen, de color verde con brocado valenciano en oro y multitud de tipos de flores en sedas de colores. La saya y el traje del Niño Jesús es de raso color crema bordado en oro y sedas de colores a juego con el dibujo floral del brocado. Las puntillas son de concha de hojilla de oro en diferentes trenzados en su encaje.




Como dato curioso decir que este terno recupera las típicas mangas de pico, que la Virgen lucia hasta los años sesenta del pasado siglo XX, cuyo origen son los trajes de las damas de la corte española en el siglo XVIII. Recupera también los puños de encaje de bolillos. Fue un regalo de un grupo de devotos de la Virgen en julio de 2021, luciéndolo por primera vez la Virgen con motivo de la Pandorga de ese año.

 



El siguiente manto es de seda color rosa, con aplicaciones bordadas en oro, rematado con puntilla dorada, fue estrenado el Domingo de Gaudete del año 2015. Fue donado por la Junta Directiva de la Corte de Honor y confeccionado por Gracia Hondarza y Dioni Sánchez.




Sin duda el manto de más valor que podemos ver en la exposición, es el manto llamado de los “Mac-Crohon”. No fue en principio un manto de camarín, sino un manto de procesión. Fue regalado en 1917 por D. Manuel y D. Luis Mac-Crohon y Acedo-Rico, y fue bordado sobre raso blanco en oro por las Religiosas Adoratrices de Madrid. Este manto junto al que donaron los Condes de la Cañada en 1923, fueron los únicos que se salvaron de la Guerra Civil Española. El manto fue cortado en los años ochenta del pasado siglo XX para ser utilizado como manto de camarín, siendo restaurado en 1998.




En el año 2016, la Corte de Honor de la Virgen del Prado, al guardar los trozos de la cola del manto que se le quitaron en su día, decidió su restauración, pasando los bordados del manto a nueva tela e incorporando  a esta, los bordados conservados de la antigua cola. Estos trabajos fueron realizados en el taller de bordados de oro y seda, de D. Joaquín Salcedo de Málaga, quien pasó los bordados con pedrería a nueva tela de raso de seda natural, llevando en la parte central del mismo y posterior de la imagen de la Virgen, el anagrama mariano. 



La Virgen del Prado lució por primera vez este manto ya restaurado, con motivo de la Novena de mes de mayo de 2017, en el año que se conmemoró el cincuenta aniversario de su coronación pontificia.




La Virgen del Prado posee dos mantos de camarín de color morado. El primero que podemos ver en la exposición, fue confeccionado en 1993 por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén, llevando los bordados de las antiguas bambalinas del paso de la Virgen, realizadas por las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad de nuestra ciudad en 1954.




A continuación, se puede ver el más antiguo de tisú, que lleva aplicaciones doradas. Fue regalado en 1969 por Dª. Mariana Alonso Rodríguez, hermana del que fuera Cronista oficial de nuestra ciudad D. Julián Alonso, tal y como manifiesta el Canónigo D. Aurelio Gómez-Rico en un artículo publicado en el diario Lanza el 21 de mayo de 1988.




Le sigue a estos mantos morados, uno de color azul en brocado de seda, con  dibujos en color bronce, rematado con puntilla del mismo color, donado en el año 2020 por la familia López-Francia Nuño, y confeccionado  por las hermanas de la Corte de Honor, Dioni Sánchez y Mª del Carmen Urda.



 
El segundo manto de color verde que podemos ver en la exposición, se encuentra a continuación del azul, fue donado en el año 2010 por el que fuera Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Prado en aquel año, D. Manuel Navas Vidal, y es de brocado en oro con puntilla ancha de hilo de oro. La saya de la Virgen como el trajecito del Niño Jesús, van bordados en oro.



Este manto y saya fueron realizados por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén, siendo posteriormente reformado por las hermanas de la Corte de Honor, Gracia Hondarza y Dioni Sánchez.




El segundo manto mas antiguo que podemos ver en la exposición, lo encontramos a continuación del manto verde, y es de color amarillo regalado en 1940 por la viuda del pintor ciudadrealeño, D. Carlos Vázquez Úbeda, Dª. Matilde Garriga Coronas. Fue el primer manto con el que contó la imagen de la Virgen tras la Guerra Civil Española.




Junto al manto de color amarillo, podemos ver un manto blanco adamascado con dibujo en oro y puntilla dorada. Fue regalado por Dª. Concepción Barreda Treviño, viuda Dionisio Guijarro y Gallego, y fue confeccionado por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén.




Junto a este último manto, podemos ver un manto rojo donado en el año 2005 por Dª. Julia Sánchez Heredia, celadora de la Corte de Honor de la Virgen del Prado. Confeccionado por las Madres Carmelitas de Ciudad Real, el manto es adamascado oro sobre rojo, con saya de terciopelo.




Pasando la puerta del archivo diocesano, nos encontramos una vitrina con una toca de la Virgen, un pañuelo y unos calcetines del Niño Jesús, exponiéndose el vestido que viste el Niño Jesús cuando la Virgen del Prado luce el manto de procesión regalado por los Condes de la Cañada, y que fue realizado en 1946 por el taller de bordado de las Religiosas Adoratrices de Ciudad Real.




Junto a la vitrina podemos ver un manto de color rojo adamascado con relieves, regalado en 1940 por el hermano de la Ilustre Hermandad Ángel Morales Antequera. Fue arreglado en el año 2018 por la miembro de la Junta Directiva de la Corte de Honor, Pilar Carranza, que le cambio el forro y le puso puntilla nueva.




La Virgen del Prado posee un manto de raso azul bordado en oro, que procede de un manto pequeño que fue realizado en 1940 en Barcelona por D. Carlos Vázquez, a la imagen de la Virgen que fuera tallada por el escultor Vicente Navarro. Este manto tal y como lo describe Carlos Vázquez en la correspondencia cruzada entre él  y los miembros de la entonces Junta Directiva, Miguel Espadas y Manuel Sabariegos y que se conserva en los archivos de la Ilustre Hermandad, era de brocatel de seda y oro azul bordado con rosas en oro y saya blanca bordada en oro con alegorías de la pasión.




Al ser sustituida la imagen en 1950 por la actual, este manto le quedo pequeño a la nueva imagen de la Virgen, siendo pasado los bordados a tisú por las Madres Adoratrices de nuestra capital.




Por último, podemos ver un manto confeccionado en raso blanco con rosas bordadas en oro. Este manto procede de uno antiguo que le quedó pequeño a la actual imagen de la Virgen del Prado. Fue pasado primero a terciopelo por las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad de nuestra ciudad, en los años cincuenta del pasado siglo XX, pasándose en los años noventa también del pasado siglo  por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén a raso.




Junto a los mantos de camarín, también se exponen los vestidos del Niño Jesús de los diferentes mantos, y algunas tocas que posee la Virgen. Se complementa la exposición con una fotografía de la talla de la Virgen sin vestir, y diferentes reproducciones de cuadros, vidrieras, retablos cerámicos y litografías de la patrona de Ciudad Real desde el siglo XVII hasta nuestros días.