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jueves, 15 de agosto de 2019

EL MANTO DE LOS CONDES DE LA CAÑADA Y EL AGUILA IMPERIAL QUE LUCIRÁ ESTE AÑO LA VIRGEN DEL PRADO EN SU PASO PROCESIONAL


La Virgen del Prado en su paso procesional con el manto regalado en 1923 por un hijo  de los Condes de la Cañada

La imagen de la Patrona de Ciudad Real, la Santísima Virgen del Prado, posee tres mantos de procesión, el de los dragones, regalado por un hijo del VI Conde de la Cañada en 1923; el llamado de “la Coronación”, aunque fue regalado un año después de esta en 1968 por Dª Elisa Cendrero y Arias del Castillo; y el costeado por la Hermandad de la Virgen y su Corte de Honor, con motivo del noveno centenario de la aparición de la Virgen del Prado en 1988.

Este año el manto que lucirá la Virgen del Prado, será el conocido popularmente como el de los dragones, regalado como ya he dicho por un hijo del VI Conde de la Cañada, D. Manuel Acedo-Rico y Jarava, que nació en Ciudad Real el 2 de febrero de 1890 y murió también en nuestra ciudad el 20 de octubre de 1921, a la edad de 31 años sin descendencia. D. Manuel, gran devoto de nuestra Patrona, dejo una disposición testamentaria, para que se le realizará un manto procesional a la Virgen. Este fue encargado por su madre, la VI Condesa de la Cañada Dª María Manuela Jarava y Muñoz, a los talleres de bordado de las religiosas adoratrices de Madrid, quienes lo terminaron en julio de 1923.

El desaparecido diario local “Vida Manchega”, en su número del 9 de julio del citado año de 1923, informa que el manto se encuentra expuesto en la casa de la Condesa, y todo el vecindario de nuestra capital, estaba pasando por la mencionada casa a conocer el manto. Según este diario, el manto costó la cantidad de veinticinco mil pesetas, y lo describe así: “…es de tisú de plata, bordado en oro y pedrería obedeciendo a un dibujo que es verdadero alarde de buen gusto, que representa un trabajo enorme, supeditado todo ello a las líneas de la proporción y de la elegancia, que le hacen resaltar muy airoso y libre de la pesadumbre del recargamiento, característico, muchas veces, de tales obras, que por ello pierden gran parte de su mérito.

Escudo de armas de los Condes de la Cañada

El dibujo del manto, en sus cuatro ángulos, y aparte el decorado general, lo constituyen otros tantos dragones, de indiscutible propiedad, en detalles que contribuyen a embellecer el conjunto; en la parte posterior, y en las proporciones debidas, aparece el escudo de los Condes de la Cañada, bordado en seda y oro, de tonos apropiados, que dan la sensación de una obra de arte acabadísimo, campeando la inscripción “Por la fe moriré”, lema de los blasones de la Casa, y en la parte inferior se ven la Llave de Gentil Hombre y las Grandes Cruces de Isabel la Católica, de San Hermenegildo y de María Luisa, que son un verdadero encanto de ejecución, y cuyas distinciones fueron otorgadas al Excmo. Señor Teniente General D. Rafael Acedo Rico, las tres primeras, y la última a su esposa, abuela del donante, en premio a servicios eminentes a la Patria y a la Monarquía.

El primor, que es el distintivo característico de toda la obra, se extiende al delantal de la Virgen y el trajecito del Niño Jesús que son admirables, constituyendo toda una ofrenda  riquísima a nuestra excelsa Patrona la milagrosa Virgen del Prado…”.

Con este manto procesionó la Virgen desde 1923 hasta 1935, ya que al inicio de la Guerra Civil Española en 1936, cuando fue asaltada la Catedral y robado el tesoro de nuestra Patrona, el manto desapareció. Terminada la Guerra Civil, este manto fue recuperado en el año 1946, por el Canónigo D. José Jiménez Manzanares en Madrid, en una exposición sobre orfebrería y obras de culto, organizada  por la Comisaría General del Patrimonio Artístico y su Servicio Militar de Recuperación. Con este manto fue coronada pontificiamente la Virgen del Prado el 28 de mayo de 1967.

Vista general del manto

A este manto se le prende un Águila Imperial. Parece ser  según algún historiador local, que la tradición de que en el manto de la Virgen del Prado se lleve prendido un Águila Imperial, se remonta al siglo XVIII. Esta águila según el Cronista Oficial de Ciudad Real, D. Julián Alonso Rodríguez, en un artículo que publicó en el diario “Lanza” el 29 de julio de 1954, era grande, dieciochesca y de aljófar.

Desde el siglo XVIII esta águila, fue una seña de identidad de la Virgen, e incluso el pueblo le dedicó una seguidilla que decía:

¿Cuál es la mejor moza
de Ciudad Real?
La que en la espalda lleva
el águila imperial.

Esta águila se le puso siempre prendido en el manto a la Virgen en sus salidas procesionales, hasta el año 1936, año que la imagen fue destruida y su tesoro robado. Terminada la Guerra Civil Española en 1939, y vuelto de nuevo el culto a la Virgen del Prado con una nueva imagen, poco a poco la Ilustre Hermandad de nuestra Patrona, fue restaurando el camarín de la Virgen y rehaciendo el patrimonio robado en 1936.

Pero debido a los cuantiosos gastos, a los que la Ilustre Hermandad tuvo que hacer frente para reconstruir todo lo robado, entre ellos la nueva imagen de la Virgen, las coronas y rostrillo, el paso para procesionarla  y restaurar su camarín, se llega al año de la Coronación Pontificia en  1967, sin que se hubiera recuperado el Águila Imperial.

Fue Dª. Mariana Alonso Rodríguez, hermana del ya citado Cronista Oficial de Ciudad Real, D. Julián Alonso Rodríguez, quien en memoria de su difunto hermano, fallecido en 1963, costearía el nuevo Águila Imperial para el manto de la Virgen del Prado.

El Águila fue realizado en plata repujada con esmeraldas, llevando en su parte central las cuatro órdenes militares, siendo labrada por el mismo orfebre que realizó las coronas y rostrillo, con la que fue coronada la imagen de la Virgen el 28 de mayo de 1967, D. José Puigdollers y Vinader, águila que estrenó la Virgen el día de su Coronación Pontificia.

Águila Imperial de la Virgen estrenada en 1967

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